El reforzamiento de la fotoprotección en la infancia y adultez contribuye a disminuir la incidencia de lesiones cutáneas y cáncer de piel. Especialistas recomiendan proteger del sol desde la infancia para prevenir cáncer.
Por Gabriela Díaz | Reportera
Dermatólogos de hospitales públicos y privados informaron que el 80 por ciento de la radiación ultravioleta se recibe en la infancia, afectando células y aumentando riesgos futuros. La protección solar desde recién nacidos es fundamental, según expertos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
En la Consulta Externa del Centro Médico Nacional La Raza, del IMSS, se impartió un taller sobre fotoprotección dirigido a médicos residentes, adscritos y personal de salud, enfocado en prevenir lesiones cutáneas. Los especialistas analizaron estrategias para diagnóstico de lesiones precancerosas y cuidado adecuado de la piel.
Protección desde la infancia
La doctora Nanette Alcántara Solís, jefe del Departamento de Dermatología Pediátrica del Hospital General del CMN La Raza, explicó que los rayos UV afectan principalmente a niños cuando juegan al aire libre entre las 10 y 16 horas.
Añadió que en la adolescencia y adultez la exposición disminuye, pero la acumulación solar genera lesiones benignas a los 30 o 40 años y premalignas a partir de los 50. La importancia de iniciar la fotoprotección desde el nacimiento fue enfatizada por la especialista.
Se recomendó que los recién nacidos no se expongan directamente al sol hasta cumplir seis meses, y posteriormente usar protectores solares tipo pantalla que bloqueen radiación UVA y UVB, complementando con sombrero o sombrilla en horas críticas.
La doctora Alcántara Solís señaló que la protección debe ser continua durante toda la infancia, evitando la exposición prolongada al sol entre las 11 y 16 horas, cuando la radiación ultravioleta es más intensa en todo el país.
Uso de protector solar
Se indicó que el protector solar debe tener factor de protección 30, preferentemente 50, y cubrir tanto radiación UVA como UVB, siendo imprescindible para proteger la piel desde temprana edad y durante toda la vida.
Además, la especialista informó que el bloqueador debe aplicarse incluso en interiores, especialmente para personas expuestas a luz de pantallas y ventanas, ya que generan radiación ultravioleta que afecta la piel.
La finalidad del protector es prevenir lesiones benignas como manchas y melasma, así como lesiones premalignas como queratosis actínicas o cáncer de piel, asegurando una piel más saludable en la adultez.
La especialista enfatizó que aplicar diariamente la cantidad adecuada de protector solar permite retrasar o evitar problemas graves, siendo la prevención más efectiva y sencilla que el tratamiento posterior.
Aplicación correcta en adultos
La doctora Adriana Valencia Herrera, dermatóloga del Hospital Infantil “Federico Gómez”, detalló que en adultos se recomienda aplicar dos miligramos por metro cuadrado en rostro y cuello, equivalentes a una cucharada cafetera.
Para el resto del cuerpo se sugiere una onza de protector solar, aproximadamente de dos a tres cucharadas soperas, asegurando cobertura completa durante actividades al aire libre o exposiciones prolongadas.
En caso de exposición solar intensa, se indicó aplicar una nueva capa antes de dos horas, ya que la eficacia del protector disminuye con el tiempo y el sudor o contacto con ropa reduce su efecto.
La especialista explicó que factor 30 protege el 97 por ciento de radiación UVB, factor 50 el 98 por ciento y 50+ el 99 por ciento, siendo necesario reaplicarlo y limitar la exposición prolongada al sol.
Riesgos en adultos y adultos mayores
La doctora Alejandra Rosales Barbosa, dermatóloga en medicina privada, refirió que adultos y adultos mayores requieren fotoprotección constante, debido a la mayor sensibilidad por medicamentos utilizados para enfermedades crónicas.
Reiteró que la protección debe aplicarse a todas las personas desde los seis meses de edad, y que los lactantes menores de seis meses no deben exponerse directamente al sol, evitando daños tempranos en la piel.
Se enfatizó que el uso continuo de protector solar, sombreros y ropa adecuada constituye la estrategia principal para prevenir daños cutáneos, manchas y enfermedades relacionadas con exposición solar acumulada.
La educación sobre fotoprotección dirigida a padres y cuidadores fue identificada como fundamental para asegurar la salud de la piel en la infancia y reducir el riesgo de cáncer de piel en etapas adultas.
Los hospitales participantes informaron que estos talleres continuarán de manera periódica, buscando capacitar a médicos, enfermeras y personal de salud sobre la importancia de la prevención y cuidado dermatológico integral.
Se concluyó que la fotoprotección es un hábito de salud que debe implementarse desde la infancia y mantenerse durante toda la vida, incluyendo revisiones dermatológicas periódicas para detectar lesiones tempranas. –sn–


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