La danza que sueña la tortuga celebra a Carballido

El teatro mexicano revive con fuerza y rinde homenaje al autor veracruzano Emilio Carballido.


Por Adriana López | Reportera                                      

El 3 de octubre de 2025, el telón del Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández se alzó ante un público expectante para estrenar La danza que sueña la tortuga, una de las piezas más emblemáticas del dramaturgo.

Bajo la dirección de Nohemí Espinosa, el montaje celebró el centenario del nacimiento de Emilio Carballido Fentanes, con una producción de la Secretaría de Cultura del gobierno federal, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y la Coordinación Nacional de Teatro.

Ambientada en Córdoba, Veracruz, en la década de los cincuenta, la obra retrató las tensiones domésticas y sueños truncos de las hermanas Moredia, quienes, bajo la mirada de su hermano Víctor, vivieron entre la represión y el deseo de libertad.

Homenaje al teatro nacional

El texto, escrito por Carballido a los 29 años, mostró con lucidez el papel de la mujer en una sociedad patriarcal en transformación, donde el anhelo y la rutina definieron su cotidianidad.

Al término de la función, la directora Espinosa expresó que la obra “nos lleva más allá de la mente y el corazón; nos conduce a las raíces”.

El diseño escénico, a cargo de Mauricio Ascencio y Ángel García, convirtió la casa de los personajes en un cuerpo vivo, donde la luz, el sonido y la escenografía narraron silencios tanto como las palabras.

La musicalización de Juan Pablo Villa reforzó la atmósfera melancólica, envolviendo al público en una nostalgia que evocó el eco del pasado y el peso de la memoria compartida.

Una casa con alma veracruzana

El público llenó la sala del Centro Cultural del Bosque, inmerso en un escenario que recreó una casa veracruzana de los años cincuenta: teléfono de disco, máquina de coser y cuadros familiares formaron parte del relato visual.

Cada objeto en el espacio escénico tuvo intención dramática, desde los cigarrillos hasta los tonos sepia que simbolizaron el paso del tiempo y la herencia de una generación silenciada.

La estética visual, de gran precisión, permitió al espectador adentrarse en el universo íntimo de las hermanas Moredia, cuyos diálogos entre humor y tragedia reflejaron los dilemas morales del México profundo.

El elenco, integrado por Sonia Couoh, Carmen Mastache, Omar B. Betancourt, Cris Ramos, Jorge Zárate, Erika de la Llave, Berenice Riosè y Yadira Pérez Esteban, ofreció interpretaciones precisas, cargadas de emotividad y rigor actoral.

El México íntimo de Carballido

El relato combinó humor y melancolía para desnudar las relaciones familiares, mostrando cómo la represión y el deseo se entrelazaron en los gestos cotidianos de una sociedad en cambio.

Los asistentes coincidieron en que la obra “fue un espejo de los afectos y silencios heredados”, y que la vigencia del autor permanece intacta tras un siglo de su nacimiento.

Durante la función inaugural, Luis Mario Moncada, coordinador Nacional de Teatro, señaló que “Emilio Carballido fue un observador agudo de la realidad y su dramaturgia sigue hablándonos con fuerza contemporánea”.

Anunció además que, como parte del homenaje, se presentará Un vals sin fin por el planeta, precuela escrita quince años después, que complementa el universo dramático de los personajes de La danza que sueña la tortuga. –sn–

Sociedad Noticias

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