A los pocos años de edad, Emil Abed ya conocía el olor a gasolina y el rugido de los motores.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
Emil pertenece a una de las familias más influyentes del automovilismo mexicano. Es hijo de Flavio Abed, impulsor del desarrollo de categorías formativas y directivo clave en la Fórmula 4, y sobrino de José Abed Rouanet, histórico dirigente y vicepresidente honorario de la FIA, pieza fundamental para el regreso del Gran Premio de México al calendario de la Fórmula 1. Con ese linaje, el joven piloto no solo corre, sino que continúa un legado que ayudó a construir la historia moderna del automovilismo nacional.
Emil Abed comenzó su carrera en el karting nacional, donde compitió en campeonatos como el Reto Telmex, destacando desde sus primeros años por su técnica y consistencia. Su paso por las pistas infantiles lo formó en disciplina y competitividad, pilares que hoy lo impulsan en su salto a los monoplazas.
A sus 18 años, Emil representa la nueva generación de pilotos mexicanos que buscan abrirse camino hacia las categorías internacionales con mentalidad profesional y visión global. –sn–

