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Cardio-oncología protege corazón de pacientes con cáncer

Cáncer y cardiopatías coincidieron en riesgos médicos y detonaron una nueva especialidad clínica.

Por Deyanira Vázquez | Reportera                                        

En México, más de 90 mil personas murieron cada año por cáncer y cerca de 220 mil por enfermedades del corazón, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Ambas causas encabezaron la mortalidad nacional y compartieron un riesgo médico asociado a los tratamientos oncológicos. Los fármacos contra el cáncer afectaron al corazón cuando no existió vigilancia especializada.

De esa convergencia surgió la cardio-oncología como una rama médica especializada. Esta disciplina se enfocó en proteger la salud cardiovascular durante y después del tratamiento contra el cáncer. Su desarrollo respondió al aumento en la supervivencia oncológica.

El cardiólogo Barry Trachtenberg, especialista en insuficiencia cardíaca y cardio-oncología del Hospital Houston Methodist, explicó el origen de esta atención integral. Señaló que las terapias innovadoras prolongaron la vida de pacientes con cáncer. Esa realidad exigió cuidados cardiovasculares específicos y continuos.

Origen de la especialidad

Durante las últimas décadas, los avances en oncología ampliaron las tasas de curación. Algunos medicamentos biotecnológicos provocaron efectos adversos en el músculo cardíaco. La cardio-oncología permitió prevenir y tratar esas complicaciones sin suspender terapias oncológicas.

El especialista indicó que esta área médica permitió monitorear el corazón de forma sistemática. Los controles se realizaron antes, durante y después del tratamiento contra el cáncer. La estrategia evitó daños irreversibles en pacientes oncológicos.

En el Hospital Houston Methodist, se aplicaron protocolos clínicos específicos. Estos esquemas incluyeron análisis de sangre y ecocardiogramas avanzados. Las pruebas detectaron alteraciones cardíacas en etapas tempranas.

Monitoreo y prevención

El monitoreo temprano permitió ajustes terapéuticos oportunos. Los médicos identificaron riesgos antes de la aparición de síntomas clínicos. Este control facilitó la continuidad segura del tratamiento oncológico.

La colaboración entre cardiólogos y oncólogos resultó clave en estos procesos. Factores como hipertensión, diabetes y antecedentes genéticos incrementaron el riesgo cardiovascular. Los pacientes con historial familiar fueron evaluados antes de iniciar terapias contra el cáncer.

El especialista recomendó valoraciones preventivas integrales. Estas evaluaciones permitieron diseñar tratamientos personalizados. El enfoque redujo complicaciones asociadas al corazón. –sn–

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