El IPN le otorgó el doctorado Honoris Causa por su defensa de la soberanía. El origen del IPN reside en el impulso libertario de la Revolución Mexicana, sostuvo el galardonado
Por Martín García | Reportero
En una ceremonia de profundo peso histórico y político, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) concedió este viernes su máxima distinción, el Doctorado Honoris Causa, al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
El acto, enmarcado en las celebraciones por el 90 aniversario de la institución, reconoció su trayectoria en la administración pública y su incansable defensa de los recursos estratégicos del país.
El «aliento fundacional» del Politécnico
Durante la sesión solemne en la Sala de Consejo, el director general del IPN, Arturo Reyes Sandoval, destacó que Cárdenas no es un «visitante distinguido», sino un «hermano de origen». Reyes Sandoval enfatizó que el ingeniero encarna la síntesis perfecta del lema institucional: “La Técnica al Servicio de la Patria”.
En su discurso, el titular del IPN vinculó la labor de Cuauhtémoc con el legado de su padre, el general Lázaro Cárdenas del Río. “La soberanía de una nación no se decreta, se construye desde las aulas”, afirmó, resaltando la coincidencia entre el proyecto educativo del Politécnico y la lucha social del galardonado, ambos centrados en brindar herramientas de emancipación a los sectores tradicionalmente olvidados.
Educación: motor de movilidad social
Al hacer uso de la palabra, Cuauhtémoc Cárdenas expresó su gratitud hacia el Consejo General Consultivo y manifestó recibir el grado con un «cariño particular». Recordó que el origen del IPN reside en el impulso libertario de la Revolución Mexicana, orientado a materializar las reivindicaciones sociales a través del conocimiento.
Cárdenas subrayó que, históricamente, la educación superior pública ha sido el factor decisivo para la equidad social y el progreso en México y América Latina, permitiendo a los hijos de los trabajadores trascender sus condiciones de vida originales.
Homenaje al general Lázaro Cárdenas
Al concluir el acto protocolario, el ingeniero Cárdenas y las autoridades universitarias se trasladaron a la Plaza Lázaro Cárdenas, en la unidad profesional de Zacatenco. Allí, entre familiares y amigos, se colocó una ofrenda floral y se rindieron honores a la estatua del fundador de la institución.
Este reconocimiento se suma a la historia del IPN como un símbolo de la vigencia de los ideales nacionalistas y la importancia de la educación tecnológica en el desarrollo de la soberanía nacional. –sn–


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