Daniel Almazán

Opinión | Daniel Almazán | La «nueva» derecha mexicana

Aún no se daba a conocer la propuesta de reforma política de la Presidenta Claudia Sheinbaum y ya los “pseudoanalistas y expertos en todo” habían desacreditado un proyecto de dictamen de reforma electoral.

Por Daniel Almazán Jiménez*                            

Entre otras cosas, establece la reducción del 25 por ciento del presupuesto asignado a los partidos para gasto ordinario y prohíbe el uso de fondos ilícitos, así como el financiamiento desde el extranjero.

Una propuesta presidencial que va acorde con la Ley Federal de Austeridad Republicana y que además, obliga a toda persona que aspire a un cargo de elección popular a que recorra y conozca su territorio a representar o gobernar.

Por obvias razones, no a todos les agradó esta reforma pues para aquellos que siempre han tenido cargos legislativos sin que hayan tocado alguna vez una puerta, se verán obligados a salir y caminar un territorio para tratar de convencer a la ciudadanía a que vote por ellos y sobre todo, podrán escuchar a la gente de primera mano.

Yo, en lo particular, no me imagino a los de la derecha caminando bajo el sol abrazador o bajo la lluvia pidiendo el voto. No veo en las calles a los integrantes de la ahora “nueva derecha mexicana” que dice haberse reinventado pero que en la realidad, sólo cambió de logotipo, de lema y de siglas pero siguen sin cambiar de intereses, de proyectos mezquinos y de viejas prácticas que los llevó a la disminución de sus partidos políticos.

Partidos políticos IECM
Partidos políticos IECM

Incluso, tan aferrada está la derecha en regresar que, en el lapso de una semana se dio a conocer la intención de tres organizaciones para conformarse como nuevos partidos políticos cuya ambición es participar en las próximas elecciones y disputar cargos de elección popular lo que nos confirma que estamos ante una nueva intentona de estos bloques por recuperar el poder que tuvo durante décadas pero, como decimos en nuestro país: “mismas caras, mismas mañas…” ya que, lamentablemente, este deseo y derecho de grupos para conformarse como partidos políticos, no corresponde a una renovación sino a una especie de reciclaje de viejos políticos y para entenderlo aún más analicemos a dichas organizaciones:

1.- “México tiene vida”, esta es una organización ultraconservadora que se define como provida y ponen a la familia como uno de sus ejes ideológicos, es originaria de Nuevo León y “sorpresivamente” aceleró su proceso legal y hoy, está a punto de conseguir un lugar en la boleta electoral del próximo año.

2.- “Construyendo Sociedades de Paz”, su nombre es más críptico u oculto como para dar la oportunidad de que cada quien se identifique con lo que quiere escuchar, es decir, no se define con una ideología exacta como estrategia para acaparar más seguidores al mostrarse “neutral” y así representar una opción para la gente que no se siente representada por nadie aunque ha lanzado una serie de propuestas como la pacificación, reconciliación y, lo que llama la atención es nuevamente la defensa de la familia y la vida.

3.- “Somos México”, esta organización es quizá la más conocida toda vez que, básicamente ha sido la que ha organizado diversas protestas en contra del actual gobierno como la llamada Marea Rosa y que, algunos medios lo han llamado como la organización que “reúne a viejos salinistas, claudioequisistas, teveaztecos y prianistas…” Este grupo rescata lo que quedó del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y los “desprendimientos del PAN y del PRI” es decir, une a quienes se han quedado sin partido por alguna razón entre las que figura diversas derrotas políticas por la pérdida de la simpatía y confianza de la gente.

En este contexto, y como mencioné líneas arriba: “mismas caras, mismos lemas, misma visión del país y proyectos arcaicos” que, no descartemos, sean apoyados desde el extranjero pues no es casual que la internacional ultraderechista haya centrado recientemente su objetivo en México, una red global de partidos y líderes de extrema derecha (como Trump, Meloni, Orbán, Milei, Bolsonaro y Vox) que de acuerdo a medios, “coordinan sus agendas para impactar sistemas democráticos, combatir el orden liberal y promover políticas conservadoras” y cuya llave maestra en nuestro país está siendo utilizada la lucha contra el narcoterrorismo, sin duda un “comodín perfecto que permite al mismo tiempo, criminalizar adversarios, militarizar agendas y abrir la puerta a narrativas de intervención externa y en eso se reducen sus objetivos cuya guerra cultural y mediática permanente, dejan fuera los valores, una verdadera redistribución de la riqueza y la garantía de los derechos de todas y todos.

En síntesis, lo que algunos pretenden presentar como una “nueva derecha” no es más que el retorno de un proyecto que la ciudadanía ya conoce y frente al cual ya tomó decisiones, porque detrás de nuevos nombres y plataformas permanece intacta una forma de entender el poder que poco tiene que ver con las demandas de un país que exige cercanía, honestidad y compromiso real con la gente, de modo que el desafío no será descubrir quiénes son, sino recordar quiénes han sido.

Periodista | Twitter: @Daniel1Almazan  



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