Opinión | Segunda Vuelta – Luis Muñoz | El color morado y su influencia en la sociedad

La oposición considera que la millonaria inversión debía destinarse a mejorar los servicios en lugar de pintar de morado la ciudad. *Esta nueva “identidad” representa transformación y lucha por las mujeres.¡Viva la ojolotización, dijo el diputado Alberto Martínez Urincho en tribuna del Congreso 

Por Luis Muñoz  

Cualquier acción que se emprenda en la ciudad de México siempre tendrá dos posturas, dos versiones, dos puntos de vista entre el oficialismo y la oposición, sin descartar, esta vez, al pueblo.

Para unos, embellecer la ciudad es una cuestión necesaria para mejorar la imagen ahora que arribarán miles de visitantes extranjeros con motivo del Mundial de Futbol.

Para la oposición ese gasto, que extraoficialmente se estima en 1,500 millones de pesos, no tendría nada de particular si la capital del país fuera funcional en todos sentidos.

Algunos ciudadanos simplemente consideran que la ciudad “se ve bonita pintada de morado”.

Pero la iniciativa de la jefe de gobierno, Clara Brugada, va más allá de lo superficial. De simplemente pintar y decorar con ajolotes la ciudad.

Este proyecto urbano implica un presupuesto (cifra no oficial) de 1,500 millones de pesos que bien podrían invertirse para mejorar las obras y servicios que demandan los habitantes, como seguridad, pavimentación de calles, transporte, desazolve, etcétera.

La jefe de gobierno, de visita en Azerbaiyan para participar en el Foro Urbano Mundial que, por cierto, mañana concluye, es un espacio promovido por Naciones Unidas para analizar desafíos relacionados con el crecimiento urbano y el desarrollo sostenible de las ciudades a nivel global, y su iniciativa, conocida coloquialmente como la “ajolotización” de la capital, busca darle identidad visual e implementar el color morado como símbolo de la lucha social. 

Ajolote mundial
Ajolote mundial

Sin embargo, la asignación de recursos a este tipo de obras decorativas frente al campeonato mundial de fútbol ha generado un intenso debate público. Especialistas, vecinos y figuras políticas han expresado su descontento. 

Las principales críticas señalan que el presupuesto debería destinarse a problemas más urgentes, como baches, escasez de agua, rehabilitación del Metro o mejoras en el drenaje.

También arquitectos y especialistas en urbanismo han alzado la voz. Han advertido que el exceso de pintura morada en mobiliario público ha cubierto áreas que antes estaban señalizadas de amarillo, disminuyendo la visibilidad de advertencia para peatones y conductores. 

Para algunos ciudadanos su expresión es: ¡Qué bonita se ve la ciudad de morado!

¿Por qué el gobierno decidió “tapizar” la ciudad de México de color morado?

¿Se trata de una ocurrencia o de algo más que no todos alcanzan a ver?

La jefa de Gobierno sostiene que esta nueva “identidad” representa “transformación y reivindicación cultural en la urbanización”.

Según la teoría y psicología de los colores, el morado está asociado con el lujo, el misticismo, la espiritualidad y la creatividad. 

Históricamente, los tintes morados eran costosos y difíciles de obtener, por lo que se reservaba para la realeza, la nobleza y la alta jerarquía religiosa.

En las últimas décadas se ha consolidado universalmente como el color representativo del feminismo y la lucha por los derechos de las mujeres.

Por eso, el gobierno de la ciudad de México eligió el color morado para el mobiliario urbano y la señalética, códigos visuales que transmiten mensajes de advertencia, obligación, prohibición, información o emergencia.

Esta decisión ha generado un intenso debate entre los que apoyan la medida y los que están en contra. Para estos últimos, el color de una ciudad sería lo de menos si se proporcionaran todos los servicios que demanda la población, como bacheo de calles, alumbrado público, recolección de basura, suministro de agua, drenaje óptimo, o transporte eficiente.

La jefe de gobierno sostiene que la pintura morada no es cualquier cosa ni es superficial: es la expresión de la lucha de las mujeres. De cualquier modo, dice, si hubiéramos elegido otro color, también habría críticas.

Ajolote, Ajolotitlán
Ajolote, Ajolotitlán

Clara Brugada recalca que el color morado no se escogió a la ligera, ni para representar a un partido político ni como algo meramente estético, sino que se vincula al movimiento feminista y la lucha diaria de las mujeres mexicanas.

Además, describió el término “ajolotizar” para referirse a las intervenciones urbanas que se harán a lo largo de la capital del país y detalló que este concepto tiene la finalidad de retomar los espacios públicos y restaurarlos. 

Al día de hoy, hay aproximadamente de 2 mil obras activas en toda la ciudad, lo que hace de esta ciudad un lugar caótico. El Metro es un ejemplo: las obras que se llevan a cabo, “al cuarto para las doce”, en sus instalaciones fijas, generan todo tipo de molestias y enojo en los usuarios.

¿El objetivo es el impacto visual y nada más? 

El color morado, según la teoría de los colores, se asocia con el lujo, el misticismo, la espiritualidad y la creatividad. Al ser una mezcla entre el rojo y el azul, equilibra la pasión y la energía con la estabilidad y la calma, lo que también lo convierte en un símbolo de transformación. 

Las autoridades capitalinas sostienen que pintar puentes, barandales y otros espacios públicos de este tono busca darle un sello único, fresco y representativo a la administración en turno.

A nivel nacional, se ha defendido esta medida indicando que es una práctica común de cada administración, modificar la cromática de la ciudad para marcar el inicio de su gestión. Sin embargo, sectores de la oposición han cuestionado la medida, argumentando que se trata de un gasto innecesario y un intento de promoción política. 

La oposición critica la iniciativa porque la ciudad no tiene calle en buen estado, carece de un funcional sistema de drenaje que en temporada de lluvias genera encharcamientos e inundaciones.

La nueva “fiebre morada” en la Cdmx desató polémica.

Las críticas crecieron rápidamente: usuarios y colectivos cuestionan que se use un símbolo históricamente ligado al movimiento feminista mientras persisten problemas de violencia, inseguridad y falta de atención a las mujeres en la capital.

Señalan, además, que modificar colores en señaléticas y espacios urbanos no debería pasar por criterios políticos o decorativos, especialmente cuando existen normas de seguridad vial.

Pero, por qué los gobiernos seleccionan colores para sus ciudades. Esta estrategia busca proyectar una imagen específica, comunicar ideologías, fomentar la cohesión social o mejorar el sentido de pertenencia y bienestar de sus habitantes.

La elección de estos colores responde a una realidad, es común que las administraciones adopten los colores corporativos de su partido gobernante. Eso se utiliza para dejar una marca visual de su gestión en obras públicas, uniformes y mobiliario. 

Sin embargo, esto a menudo genera polémica y rechazo social, lo que ha impulsado leyes en varias regiones para obligar a usar colores neutros (como blanco, gris y negro) en la imagen institucional.

Los gobiernos aplican la psicología del color en el urbanismo emocional para provocar ciertas reacciones en la ciudadanía. Por ejemplo, los tonos verdes suelen inspirar tranquilidad y conexión con la naturaleza, mientras que la reciente implementación del morado en la ciudad de México busca representar reivindicación, cultura y transformación, aunque también ha generado debates sobre su impacto visual.

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Muchas ciudades eligen tonalidades arraigadas a los materiales de construcción históricos de la región. Pintar fachadas de ciertos colores (como el blanco en pueblos costeros o colores cálidos en zonas coloniales) protege la vocación turística y mantiene un paisaje visualmente coherente.

El color también cumple una función práctica indispensable. Los gobiernos deben apegarse a normas para la señalización vial (como el rojo para detenerse y el verde para avanzar) y el uso de colores para identificar servicios de emergencia o áreas de salud.

Reddit indica que en México los “colores” son importantes; nos gusta tener siempre un color que nos identifique, es parte de nosotros, porque no tenemos ya colores oficiales de cada estado, como ver a Veracruz y Puebla poniendo sus patrullas “color morena” o sus atletas en las olimpiadas nacionales “color morena”. Todos saben que Veracruz es rojo, y puebla es azul, son los colores más “impactantes” en sus escudos estatales. 

El diputado Alberto Martínez Urincho, defensor a ultranza de la iniciativa de la jefe de gobierno, Clara Brugada, dijo en tribuna “¡que viva la ojolotización de la Cdmx. 

ASOCIACIÓN RELIGIOSA

Sí, el color morado está profundamente ligado a la religión, especialmente en el cristianismo. En la Iglesia católica, es el color litúrgico oficial para tiempos de preparación y reflexión, como el Adviento y la Cuaresma.

Su fuerte asociación religiosa se basa en varios puntos clave:

Penitencia y reflexión: El morado simboliza el sacrificio, la penitencia, el ayuno y la preparación espiritual. Es una invitación a los fieles a vivir con austeridad y arrepentimiento.

*Periodista: lm0007tri@yahoo.com.mx

Columna anterior: Brugada, con las maletas listas para viajar a Azerbaiyan

Clara Brugada

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