Cerca de la mitad de estos casos nuevos (115 mil) ocurren por el consumo de Coca-Cola y sus marcas. Este número de personas no cabrían en el Estadio Azteca, 28,000 se quedarían afuera.
SN Redacción
En el marco del inicio del mundial, académicos especialistas en salud pública advierten que México y la región de América Latina y el Caribe enfrentan una gran crisis sanitaria por el alto consumo de bebidas azucaradas; por lo que su patrocinio resulta contradictorio en un evento deportivo que fomenta el deporte y la salud. De acuerdo con los académicos, en comparación con otros países evaluados en el estudio Burdens of type 2 diabetes and cardiovascular disease attributable to sugar-sweetened beverages in 184 countries, México presenta una de las mayores cargas de diabetes y enfermedades cardiovasculares (ECV) atribuibles al consumo de estos productos, lo que refleja el gran desafío que enfrenta el sistema de salud en nuestro país.
La diabetes y las ECV han mostrado un crecimiento sostenido en las últimas décadas, consolidándose como una de las principales causas de enfermedad, discapacidad y muerte entre la población mexicana. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud (2000) y Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (2022), en el año 2000, 5.3 millones de personas vivían con diabetes, mientras que para 2022 está cifra ascendió a 14.6 millones. El alto consumo de bebidas azucaradas (un promedio de 163 litros por persona al año) constituye uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas. Consumir una porción diaria de estos productos incrementa en 26% el riesgo de desarrollar diabetes, por lo que su ingesta cotidiana y ampliamente normalizada en la población representa un constante riesgo para la salud.
La Dra. Guadalupe Soto, académica de la UNAM, señaló que «la evidencia científica es contundente respecto a los daños a la salud asociados al consumo de bebidas azucaradas, particularmente su relación con la diabetes tipo 2, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares. A nivel global, regional y en México, estos productos representan una carga creciente para los sistemas de salud. Ante este panorama, es necesario analizar sus implicaciones en salud pública y fortalecer políticas preventivas orientadas a reducir su consumo y proteger a la población».
Está documentado que en México, la ingesta de bebidas azucaradas se estima es responsable de cerca de 230 mil nuevos casos anuales de diabetes y ECV. Se calcula que aproximadamente la mitad de estos casos (115 mil) ocurren por el consumo de productos de Coca-Cola y sus distintas marcas. Este número de personas no cabrían en el Estadio Azteca, 28,000 se quedarían afuera. De acuerdo con Euromonitor 2025, Las marcas de CocaCola concentraron más de la mitad del volumen total de venta durante este periodo (56.28% en 2020 y 55.79% en 2025), confirmando una dominancia consistente en el mercado, principalmente en la categoría de bebidas carbonatadas.
Jorge Vargas, investigador de la campaña de Salud Alimentaria, en El Poder del Consumidor, declaró “Aquí no hablamos solo de elecciones personales. Cuando una marca concentra más de la mitad del mercado de bebidas azucaradas y, además, aparece como patrocinador oficial de la Copa Mundial de Futbol, influye en lo que vemos, compramos y normalizamos. En un país donde estas bebidas están vinculadas con miles de casos de diabetes y enfermedades cardiovasculares, asociarlas con el deporte manda un mensaje profundamente contradictorio”
La situación en la la región de América Latina y el Caribe
México no es el único país que enfrenta los impactos sanitarios asociados al consumo de bebidas azucaradas. En 2020, más de 767 mil nuevos casos de diabetes y ECV en América Latina y el Caribe fueron atribuibles a estas bebidas, lo que muestra la magnitud regional del problema. Entre los países latinoamericanos que participarán en la Copa Mundial de la FIFA 2026, el impacto también es significativo. En Colombia, cerca de la mitad de los nuevos casos de diabetes (48%) y 23% de los casos de ECV se atribuyen al consumo de estos productos. En Brasil, la carga de enfermedad ha aumentado de forma sostenida, los casos de diabetes atribuibles casi se duplicaron, al pasar de 57 mil en 1990 a más de 101 mil en 2020. Se observan situaciones similares en Argentina, Ecuador, Paraguay y Uruguay, países que también participarán en el torneo.
Katia García, profesora-investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, indicó que el consumo de bebidas azucaradas se asoció con 512,970 nuevos casos de diabetes tipo 2 y de enfermedades cardiovasculares en los países de Latinoamérica que participarán en el torneo FIFA 2026. Eso equivaldría a llenar aproximadamente 6 estadios Azteca. “Es incongruente que un evento de gran escala que fomenta el deporte esté patrocinado por empresas que promueven el consumo de productos ultraprocesados que ponen en riesgo la salud, especialmente desde la infancia, lo cual pone de manifiesto la necesidad de fortalecer las políticas públicas que regulen su venta, distribución y promoción”.
La participación de Coca-Cola como uno de los principales patrocinadores de la Copa Mundial de la FIFA 2026, aunado a que es una de las empresas que más contribuye al consumo de bebidas azucaradas, representa una profunda contradicción en el contexto de una de las mayores crisis de salud pública. Mientras el evento deportivo promueve la actividad física y estilos de vida saludables, la presencia de la marca, -vinculada al alto consumo de bebidas azucaradas-, contribuye a normalizar y reforzar la ingesta de productos asociados al aumento de obesidad, diabetes y ECV, mediante una amplia estrategia de publicidad y posicionamiento de marca en eventos sociales, espacios físicos, encuentros con autoridades y entornos digitales.
Otra contradicción es que este tipo de patrocinios no solo normaliza el consumo de un producto, sino que coloca a la industria de bebidas azucaradas en espacios de alta exposición mediática a niñas, niños y adolescentes. En este sentido, el uso del deporte como plataforma publicitaria contrasta con los crecientes llamados de salud pública para limitar la publicidad de productos nocivos y proteger a las poblaciones más vulnerables.
Por lo anterior, resulta fundamental reducir la exposición de la población a estrategias de publicidad y promoción de productos que representan un riesgo a la salud, lo que incluye limitar la participación y visibilidad de empresas de estas bebidas en eventos deportivos de gran alcance. Estas medidas son clave para avanzar en la prevención de enfermedades crónicas, disminuir su impacto en la población y fortalecer la salud publica en México y la región. –sn–


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