Red eléctrica mexicana bajo presión mundialista: USD 4,000 millones en riesgo
Por Gabriela Díaz | Reportera
México recibirá entre el 11 de junio y el 19 de julio un flujo económico estimado en USD 4,050 millones, según Deloitte. El mismo periodo coincide con el pico histórico de demanda eléctrica en las tres ciudades sede y con la carga permanente de los parques industriales del nearshoring, que en 2025 atrajeron USD 40,871 millones en inversión extranjera directa , el registro más alto en la historia del país, según la Secretaría de Economía. La demanda del Sistema Eléctrico Nacional creció 3.5% en 2023 mientras la capacidad de generación instalada aumentó únicamente 0.6%, según el IMCO. La brecha no se ha cerrado.
El costo del problema
El sector manufacturero estima pérdidas de USD 200 millones por cada hora sin suministro eléctrico, según el INDEX. Los apagones de 2024 afectaron en promedio 4% las ventas de las industrias impactadas, sin contar daños a maquinaria ni penalizaciones por entrega, según la Canacintra. El Mundial 2026 extiende ese riesgo a 39 días consecutivos en tres ciudades simultáneas.
Un fallo en los sistemas de transmisión o en la infraestructura de pago digital durante un partido no genera solo una interrupción operativa. Genera pérdidas en derechos de transmisión y daño reputacional ante socios comerciales que, en el marco de la revisión del T-MEC en 2026, miden la capacidad operativa de México con criterios de continuidad industrial.
La solución como decisión financiera
La respuesta no es agregar capacidad de generación. El cuello de botella está en la distribución y en la ausencia de monitoreo predictivo en la última milla de la red. «El problema no empieza el día del apagón», advierte Alejandro Lavín, especialista técnico en infraestructura crítica de Eaton México. «La red ya opera sin el margen de reserva necesario para absorber picos sostenidos. El Mundial añade 39 días de presión simultánea en tres ciudades. Las instalaciones sin redundancia validada no están ante un riesgo eventual: están ante una certeza estadística».
Para Lavín, la respuesta está en inteligencia de red, no en generación: «Lo que transforma el gasto correctivo en cobertura de riesgo planificada es una arquitectura de cuatro componentes. Los sistemas de UPS de gran escala protegen centros de datos y salas de transmisión contra cortes que el operador de red no puede anticipar. El switchgear y los tableros de media tensión en estadios y aeropuertos protegen el CAPEX instalado contra sobretensión o arco eléctrico.
La plataforma Brightlayer digitaliza la gestión de la red: visibilidad en tiempo real, alertas predictivas y registro de desempeño ESG. Y los sistemas de protección de arco eléctrico reducen el pasivo laboral durante operación continua bajo presión». –sn–


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