El país está ante un momento clave para convertirse en el motor energético de América Latina, y es clave no dejarlo pasar
Por Deyanira Vázquez | Reportera
Las cifras y los avances de los últimos años van por buen camino. La energía solar y la eólica siguen ganando terreno en la matriz nacional, impulsadas por un potencial natural que ya quisieran otros países.
Regiones como Sonora, Oaxaca, Tamaulipas, Coahuila y el Bajío tienen condiciones envidiables para generar la electricidad que necesitan tanto las familias mexicanas como las industrias que no paran de llegar.
Sin embargo, el verdadero reto ya no es solo ver quién genera más megawatts limpios. El gran desafío está en la red: se necesita un sistema eléctrico moderno, flexible y fuerte.
De nada sirve llenar el país de paneles y aerogeneradores si no se invierte en almacenamiento, redes inteligentes, líneas de transmisión y monitoreo en tiempo real. –sn–

