Olor cargado, sensación de frío húmedo pese al calor exterior, manchas oscuras en alguna pared del baño.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
Humix, empresa especializada en el tratamiento de la humedad por capilaridad, advierte de que este patrón se repite cada temporada en viviendas de zonas costeras, rurales y de interior. Meses sin ventilación, sin actividad, con cambios de temperatura constantes y, en muchos casos, con una humedad estructural que ha seguido avanzando sin que nadie lo notara.
Existe la creencia de que las altas temperaturas acaban con la humedad acumulada durante el invierno. En casos superficiales puede haber cierta mejora, pero cuando el origen del problema es la capilaridad —el agua que asciende desde el subsuelo a través de los muros— la temperatura exterior tiene escasa incidencia. El proceso continúa activo durante todo el año.
Esto explica que haya viviendas con paredes húmedas y olor persistente incluso en pleno agosto. No se trata de falta de ventilación, sino de un foco que está en la estructura del edificio, no en el aire interior.
Más allá del confort, los ambientes con exceso de humedad favorecen la proliferación de moho y hongos. Diversos estudios han documentado su relación con problemas respiratorios, alergias e irritaciones, especialmente en personas con sensibilidad previa. En viviendas que permanecen cerradas durante meses, estas condiciones se agravan al no existir renovación del aire que limite su desarrollo. –sn–

