La Lotería Nacional de México, con orígenes en el siglo XVIII, ha evolucionado como una institución de beneficencia pública que reparte millones en premios.
Por Gabriela Díaz | Reportera
La Lotería Nacional tiene antecedentes que se remontan a 1770 durante el Virreinato de la Nueva España, cuando comenzaron los primeros sorteos de beneficencia organizados bajo autorización real para financiar obras sociales y religiosas.
Tras la Independencia, la institución fue reorganizada en distintos momentos del siglo XIX hasta consolidarse formalmente como organismo público durante el siglo XX.
Consolidación moderna
Durante el siglo XX, especialmente a partir de 1920, la Lotería Nacional se consolidó como un mecanismo de recaudación pública con fines sociales.
En 1920 se estableció formalmente su estructura moderna y con el tiempo adoptó el formato de billetes numerados, conocidos como “cachitos”, que se volvieron parte de la cultura popular mexicana.
Sorteos y premios
El Sorteo Mayor, uno de los más importantes de la institución, actualmente reparte una bolsa aproximada de 66 millones de pesos, con un premio mayor de hasta 21 millones de pesos por serie, según su estructura vigente.

Cada billete se divide en “cachitos”, lo que permite la participación colectiva en un mismo número.
Premios históricos relevantes
Entre los premios más relevantes en la historia reciente destacan sorteos especiales con montos superiores a los sorteos ordinarios.
En ediciones conmemorativas del siglo XXI, la Lotería ha llegado a repartir premios mayores que superan los 70 millones de pesos en sorteos magno, dependiendo de la emisión y la conmemoración.
Institución de beneficencia
Desde su origen, la Lotería Nacional ha sido considerada un instrumento de beneficencia pública, destinando recursos a programas sociales, infraestructura y apoyo institucional.
También ha sido utilizada para conmemorar eventos históricos, universidades y aniversarios de instituciones públicas.
Historias y curiosidades
A lo largo de su historia se han documentado casos de premios no reclamados, boletos extraviados y ganadores múltiples en un mismo sorteo, lo que ha alimentado su presencia en la cultura popular.
También es común que los billetes conmemorativos se conviertan en piezas de colección por su diseño histórico o institucional.
La Lotería Nacional ha trascendido su función económica para convertirse en un elemento cultural presente en la vida cotidiana de México, especialmente a través de sus sorteos televisados y la figura de los “niños gritones”. –sn–


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