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FAA revisa a AFAC y México enfrenta riesgo de Categoría 2 en la materia de aviación

Auditores de la FAA evalúan esta semana a la AFAC mediante el programa IASA para verificar el cumplimiento de estándares internacionales de seguridad aérea. México conserva la Categoría 1, pero una evaluación desfavorable podría abrir un nuevo proceso de degradación.

Por Gabriela Díaz | Reportera                                           

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) inició una evaluación a la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) para revisar la capacidad de la autoridad mexicana para supervisar la seguridad operacional de la aviación, en un proceso que vuelve a colocar a México ante el riesgo de perder la Categoría 1 que recuperó en septiembre de 2023.

La revisión se realiza del 10 al 14 de agosto de 2026 mediante el Programa Internacional de Evaluación de la Seguridad Aérea (IASA, por sus siglas en inglés), mecanismo con el que la FAA determina si las autoridades aeronáuticas extranjeras cumplen los estándares de seguridad establecidos por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). La propia AFAC confirmó la realización de la evaluación.

El proceso adquiere relevancia porque una eventual conclusión negativa no significaría que las aerolíneas mexicanas hayan perdido automáticamente sus condiciones de seguridad, sino que pondría bajo cuestionamiento la capacidad de la autoridad mexicana para regular, certificar, inspeccionar y supervisar las operaciones aéreas conforme a los estándares internacionales.

Fuentes cercanas al proceso citadas por medios nacionales señalaron que la autoridad mexicana respondió un cuestionario de alrededor de 300 preguntas y que la evaluación contempla, hasta ahora, cinco anexos de la OACI relacionados con asuntos como licencias, aeropuertos y navegación aérea. Después de revisar la información, los auditores emitirán recomendaciones.

¿Qué está revisando la FAA?

La evaluación no consiste en revisar únicamente si los aviones de las aerolíneas mexicanas son seguros.

El programa IASA analiza la capacidad de la autoridad aeronáutica de cada país para ejercer una supervisión efectiva de la seguridad operacional. Esto incluye aspectos relacionados con legislación, regulación, organización de la autoridad, licenciamiento del personal aeronáutico, operaciones, aeronavegabilidad, investigación de accidentes, aeródromos y otros componentes de la vigilancia estatal.

La diferencia es fundamental: la evaluación se concentra en la autoridad responsable de supervisar la aviación civil y no constituye, por sí misma, una certificación individual de cada aerolínea.

La OACI mantiene como uno de sus objetivos estratégicos para el periodo 2026-2050 garantizar que los vuelos sean seguros y que los Estados cuenten con sistemas eficaces para enfrentar los riesgos de la aviación. Para ello, el organismo internacional establece normas y métodos recomendados que sirven como referencia para los sistemas nacionales de seguridad operacional.

México ya enfrentó una degradación

El antecedente que mantiene encendidas las alertas es reciente.

La FAA redujo a México de Categoría 1 a Categoría 2 el 25 de mayo de 2021, después de determinar que la autoridad aeronáutica mexicana no cumplía con determinados estándares de seguridad de la OACI. La degradación permaneció durante más de dos años.

México recuperó la Categoría 1 el 14 de septiembre de 2023, después de que la FAA verificó que la autoridad mexicana había corregido las deficiencias identificadas.

La recuperación implicó un proceso de corrección y nuevas evaluaciones, por lo que una eventual pérdida de la Categoría 1 representaría un retroceso institucional importante para la autoridad aeronáutica mexicana.

¿Qué significa la Categoría 1?

La clasificación forma parte del sistema de evaluación internacional de seguridad aérea de la FAA.

Una autoridad ubicada en Categoría 1 cumple con los estándares de seguridad de la OACI considerados necesarios por el programa IASA. Esto permite que las aerolíneas del país operen hacia Estados Unidos bajo las condiciones correspondientes.

La Categoría 2, en cambio, significa que la autoridad aeronáutica no cumple plenamente con los estándares aplicables de supervisión de seguridad.

La clasificación no equivale a decir que todos los vuelos o todas las aerolíneas de un país sean inseguros. El foco está en la capacidad del Estado para ejercer la supervisión que le corresponde.

Ese matiz resulta especialmente importante para evitar una interpretación equivocada de una eventual degradación: Categoría 2 no significa que la FAA haya determinado que los aviones mexicanos son inseguros.

¿Qué podría pasar si México fuera degradado?

Una eventual degradación tendría consecuencias principalmente regulatorias y comerciales para las aerolíneas mexicanas que operan o pretenden ampliar operaciones hacia Estados Unidos.

En 2021, cuando México perdió la Categoría 1, las aerolíneas mexicanas enfrentaron restricciones para abrir nuevas rutas y aumentar frecuencias hacia Estados Unidos, mientras las compañías estadounidenses conservaron posibilidades que las mexicanas no tenían bajo las condiciones de la Categoría 2.

La experiencia de 2021 mostró que la clasificación de la autoridad aeronáutica puede tener efectos sobre la expansión de las aerolíneas y la conectividad aérea entre ambos países.

Por eso la revisión actual tiene importancia adicional en un momento en que el transporte aéreo mantiene una fuerte expansión internacional. La OACI reportó que en 2025 las aerolíneas transportaron casi 5 mil millones de pasajeros a nivel mundial, aunque también advirtió sobre la necesidad de reforzar los sistemas de seguridad operacional.

La evaluación todavía no equivale a una degradación

Un punto central para entender el proceso es que México no ha sido degradado a Categoría 2.

La revisión se encuentra en curso y la evaluación determinará si existen deficiencias que deban ser corregidas. De acuerdo con la información difundida sobre el proceso, después del análisis de la documentación y de los elementos revisados se formularán recomendaciones.

Por ello, presentar desde ahora una degradación como un hecho consumado sería incorrecto.

Lo que existe actualmente es una evaluación de la FAA a la AFAC y un escenario de riesgo si las deficiencias detectadas no son solventadas satisfactoriamente.

¿Por qué vuelve a ser revisada la autoridad mexicana?

Las evaluaciones de seguridad operacional forman parte de los mecanismos internacionales de supervisión y no significan por sí mismas que haya ocurrido un accidente o una emergencia.

Sin embargo, el antecedente de 2021 hace que cualquier revisión tenga especial relevancia para México.

En junio pasado ya se había reportado la posibilidad de una nueva evaluación extraordinaria de la AFAC y la preocupación por eventuales incumplimientos en el marco del programa IASA.

La evaluación que comenzó esta semana confirma que la FAA está revisando nuevamente la capacidad de la autoridad mexicana.

¿Qué debe demostrar la AFAC?

El objetivo central para la autoridad mexicana es demostrar que cuenta con los instrumentos legales, técnicos y administrativos necesarios para cumplir su función de vigilancia.

Eso implica acreditar que los procedimientos de certificación, inspección, licenciamiento y supervisión se aplican de manera efectiva y que existen mecanismos para detectar incumplimientos, corregirlos y dar seguimiento a las medidas adoptadas.

La propia AFAC establece en su Plan Nacional de Seguridad Operacional mecanismos de seguimiento, auditoría interna, indicadores de seguridad y medidas correctivas cuando no se alcanzan los objetivos establecidos.

La revisión de la FAA pondrá a prueba precisamente la capacidad institucional para demostrar que esos mecanismos funcionan en la práctica.

Un proceso que puede durar más que la visita de los auditores

La revisión presencial o documental de esta semana no necesariamente significa que el resultado definitivo se conozca de inmediato.

Los auditores deben analizar la información proporcionada, identificar posibles incumplimientos y, en su caso, establecer recomendaciones o acciones que México tendría que atender.

La experiencia de 2021 demuestra que la recuperación de una categoría puede requerir meses de trabajo y nuevas verificaciones. México tardó más de dos años en regresar a la Categoría 1 después de la degradación de mayo de 2021.

Por ello, el resultado de esta evaluación debe observarse como el inicio de un proceso de supervisión y no necesariamente como una decisión automática sobre la categoría mexicana.

¿Qué está en juego para los pasajeros?

Para los usuarios del transporte aéreo, el asunto tiene una dimensión que va más allá de la clasificación internacional.

Una autoridad aeronáutica sólida debe garantizar que las aerolíneas, aeropuertos, tripulaciones, talleres y demás participantes de la industria cumplan las reglas de seguridad.

La OACI considera la supervisión estatal como un componente esencial para mantener la seguridad de la aviación mundial y plantea como objetivo estratégico avanzar hacia cero víctimas mortales derivadas de accidentes e incidentes.

Por ello, el resultado de la evaluación interesa no solamente a las aerolíneas mexicanas que vuelan a Estados Unidos, sino también al funcionamiento de la autoridad encargada de vigilar la seguridad operacional en México.

El punto crítico para México

La revisión de la FAA coloca nuevamente a la AFAC ante una prueba institucional que México ya enfrentó hace cinco años.

La diferencia es que esta vez la autoridad parte de una situación distinta: México mantiene actualmente la Categoría 1, recuperada en 2023, y busca demostrar que las deficiencias que provocaron la degradación anterior no se han reproducido.

Hasta ahora, la evaluación no ha derivado en una degradación y las autoridades mexicanas tienen la oportunidad de solventar cualquier observación que surja del proceso.

El resultado será relevante para determinar si México conserva la máxima clasificación del programa IASA o si deberá emprender nuevamente un proceso de corrección para mantenerla.

La atención estará puesta durante los próximos días en las conclusiones de los auditores, las recomendaciones que formule la FAA y la respuesta de la autoridad mexicana.

Porque más allá de una categoría administrativa, el fondo de la revisión es la capacidad de México para demostrar que su sistema de supervisión de seguridad aérea funciona, cumple las normas internacionales y puede garantizar una vigilancia efectiva sobre una industria que transporta cada año a millones de pasajeros. –sn–

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