Hermosillo enfrenta temperaturas extremas, contaminación y mayor presencia de polen, factores que pueden agravar alergias y enfermedades respiratorias, advierte una investigadora de la Universidad Estatal de Sonora.
Por Martín García | Reportero
Hermosillo, una de las ciudades más cálidas del mundo, enfrenta una combinación de temperaturas extremas, contaminación atmosférica y mayor presencia de polen y esporas de hongos que puede agravar alergias y padecimientos respiratorios, explicó Carmen Isela Ortega Rosas, investigadora de la Universidad Estatal de Sonora (UES).
La especialista señaló que el incremento de las temperaturas y los periodos prolongados de calor favorecen condiciones que afectan la calidad del aire y modifican los ciclos de floración de las plantas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha documentado que el cambio climático y la contaminación atmosférica pueden intensificar los efectos de alérgenos como el polen y las partículas biológicas suspendidas en el aire.
Ortega Rosas expuso que las islas de calor urbano en Hermosillo se han asociado con periodos de tres o más días consecutivos con temperaturas superiores a 44 grados Celsius y escasas precipitaciones, condiciones que modifican la vegetación y pueden incrementar la exposición de la población a partículas y aeroalérgenos.
Calor extremo y mala calidad del aire
La investigadora explicó que Sonora presenta una elevada vulnerabilidad frente al calentamiento global y que durante los periodos de calor pueden permanecer suspendidas partículas de polvo en las zonas periféricas de Hermosillo.
La combinación de partículas atmosféricas, altas temperaturas y agentes biológicos puede representar un problema para personas con alergias o enfermedades respiratorias. La OMS señala que la contaminación del aire exterior está relacionada con enfermedades respiratorias agudas y crónicas, además de padecimientos cardiovasculares y otros efectos en la salud.
Un estudio sobre la variabilidad climática de Hermosillo, elaborado con participación de Ortega Rosas, ubica a la capital sonorense entre las 10 ciudades más cálidas del mundo y señala que el incremento reciente de las temperaturas vuelve a la región especialmente vulnerable.
En julio de 2026, la investigadora también señaló que algunas zonas de Hermosillo pueden registrar temperaturas de hasta 54 grados durante el verano, debido a factores como la escasa vegetación, el pavimento y la actividad urbana.
El polen comienza a aparecer antes
Otro de los efectos asociados al cambio climático es la modificación de las temporadas de floración.
Ortega Rosas explicó que especies nativas de Sonora que anteriormente florecían principalmente durante marzo y abril ahora pueden comenzar ese proceso desde finales de enero, lo que prolonga el periodo de exposición de la población al polen.
La OMS ha advertido que el aumento de las temperaturas y de las concentraciones de dióxido de carbono puede adelantar el inicio de las temporadas de polen, prolongarlas e incrementar la producción de estos alérgenos.
Los principales bioaerosoles relacionados con las alergias incluyen el polen de las plantas y las esporas de hongos. La exposición puede provocar desde rinitis hasta episodios de asma en personas susceptibles.
Diez años de monitoreo en Sonora
Ortega Rosas y su equipo participan desde hace una década en la Red Mexicana de Aerobiología, proyecto del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La estación ubicada en Sonora mide las concentraciones de polen y esporas de hongos presentes en el aire, información que permite conocer los periodos de mayor presencia de estos agentes y puede servir como referencia para personas con alergias.
El ICAyCC de la UNAM presentó en agosto de 2026 la investigación de Ortega Rosas sobre el efecto del cambio climático en la concentración de bioaerosoles en Sonora y señaló que los estudios de aerobiología realizados en la entidad permiten dar seguimiento constante al polen y las esporas presentes en el aire desde 2015.
Reforestación con especies nativas
Ante este escenario, la investigadora y sus colaboradores plantean soluciones basadas en la naturaleza, entre ellas incrementar la presencia de árboles nativos en parques y espacios urbanos.
Entre las especies propuestas se encuentran el palo fierro (Olneya tesota), guamúchil (Pithecellobium dulce), palo verde azul (Parkinsonia florida), palo brea (Parkinsonia praecox) y mezquite terciopelo (Neltuma velutina).
La especialista explicó que estas especies pueden contribuir a generar sombra, favorecer las condiciones climáticas locales y capturar dióxido de carbono, además de formar parte de una estrategia de adaptación frente al calor urbano.
De acuerdo con sus datos, alrededor de 29 por ciento de las plantas presentes en Sonora son nativas no alergénicas, mientras que en parques y jardines predominan especies introducidas.
El planteamiento consiste en avanzar hacia una mayor utilización de especies nativas y adaptadas a las condiciones ambientales de Sonora, con el propósito de reducir los efectos del calor urbano y mejorar las condiciones ambientales para la población. –sn–


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