Leonora Carrington llega al Centro Vlady con 60 obras para explorar su universo entre sueños y realidad

La exposición Leonora Carrington: un viaje sagrado reúne 60 obras y 20 fotografías en el Centro Vlady de la UACM, con entrada gratuita hasta noviembre.

Por Adriana López | Reportera                                      

La obra de Leonora Carrington llegó al Centro Vlady de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) con una exposición que reúne 60 piezas y 20 fotografías para recorrer el universo creativo de la artista, marcado por la imaginación, la mitología y la búsqueda de libertad.

La muestra Leonora Carrington: un viaje sagrado fue inaugurada el jueves 27 de agosto y reúne esculturas, joyas, litografías, dibujos y grabados en metal pertenecientes a la colección del Consejo Leonora Carrington. La entrada es gratuita y el recinto abre de lunes a sábado, de 10:00 a 18:00 horas.

La exposición propone acercarse a Carrington no sólo desde la pintura, sino desde la manera en que integró literatura, cine, naturaleza, experiencias cotidianas, sueños e imaginación en un mismo lenguaje creativo. Permanecerá abierta hasta el 11 de noviembre en el Centro Vlady, ubicado en Goya 63, colonia Insurgentes Mixcoac, en Cdmx.

Leonora Carrington y la búsqueda de libertad

Nacida en 1917 en Lancashire, Inglaterra, Carrington abandonó su hogar a los 19 años y se trasladó a París con el pintor alemán Max Ernst. Ese periodo la acercó al círculo surrealista y a figuras como André Breton, Joan Miró y Pablo Picasso.

Su trayectoria estuvo atravesada por una búsqueda constante de libertad y por experiencias personales que posteriormente alimentaron su producción artística. Durante la Segunda Guerra Mundial sufrió una crisis nerviosa y permaneció internada durante cerca de dos años en un sanatorio de España.

En 1942 llegó a México, país que posteriormente adoptó como hogar y donde obtuvo la nacionalidad mexicana. Aquí consolidó una estrecha amistad con la pintora Remedios Varo y desarrolló buena parte de la obra que la convirtió en una de las figuras fundamentales del surrealismo.

Su universo artístico incorporó personajes fantásticos, criaturas místicas, referencias mitológicas y elementos de distintas tradiciones culturales. La frontera entre lo real y lo imaginario se convirtió en uno de los rasgos centrales de su producción.

Carrington murió en 2011, a los 94 años, a causa de una neumonía. Quince años después de su fallecimiento, su obra mantiene una presencia internacional y continúa generando nuevas lecturas.

Un recorrido por distintas disciplinas

Las piezas reunidas en el Centro Vlady proceden de la colección del Consejo Leonora Carrington, fundado por Pablo Weisz Carrington, hijo de la artista. La curaduría está a cargo de Fermín Llamazares, presidente del consejo.

La propuesta curatorial plantea que Carrington concebía el arte y la vida como un territorio sin divisiones estrictas. En ese espacio convergían sus experiencias, lecturas, sueños, trabajo, naturaleza e imaginación.

La selección incluye obras gráficas, esculturas, joyería y otros objetos vinculados con su proceso creativo. El recorrido también incorpora fotografías relacionadas con distintos momentos de la vida de la artista.

Fernando Gálvez, responsable del Centro Vlady, explicó que el recinto buscó presentar a Carrington como una artista integral y recuperar la relación que mantuvo con Vlady, quien consideraba a la creadora una referencia importante para el desarrollo de técnicas pictóricas tradicionales.

El arte como un espacio de libertad

Durante la inauguración, Juan Carlos Aguilar, rector de la UACM, señaló que presentar la obra de Carrington en el Centro Vlady permite establecer un diálogo entre distintas generaciones, trayectorias y formas de creación.

La universidad planteó también la exposición como parte de su vocación de mantener abiertos sus espacios culturales a la ciudadanía. Desde esa perspectiva, el acercamiento al arte forma parte de la educación y del derecho a la ciudad.

Por su parte, Llamazares recordó la relación de Carrington con el movimiento feminista y su amistad con la escritora Gloria Orenstein. Entre los recuerdos recuperados durante la inauguración estuvo una frase atribuida a la artista: “Es tiempo de exigir mi derecho de ave”.

La expresión fue vinculada con la búsqueda de autonomía que acompañó buena parte de la trayectoria de Carrington. El concepto de vuelo también fue relacionado con el “viaje sagrado” que da nombre a la exposición. –sn–

Sociedad Noticias

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