Las marcas mexicanas tienen una fuerte presencia entre las compras de los hogares, pero necesitan demostrar origen, calidad y trazabilidad. La inteligencia artificial y el comercio agéntico abren nuevas oportunidades para productores y pequeñas empresas.
Por Gabriela Díaz | Reportera
Las marcas de origen mexicano mantienen una presencia relevante en las decisiones de compra de los hogares, pero la nacionalidad de un producto por sí misma ya no garantiza la preferencia del consumidor. La información sobre su procedencia, calidad, materiales y certificaciones comienza a adquirir mayor peso.
El estudio Brand Footprint México 2025, elaborado por Worldpanel by Numerator, analiza las marcas de consumo masivo más elegidas por los hogares mexicanos y señala que el comportamiento del consumidor debe medirse a partir de la penetración y la frecuencia de compra. El análisis corresponde a las 52 semanas que concluyeron en octubre de 2024.
En paralelo, el gobierno federal reforzó el distintivo Hecho en México y Made in Mexico. El acuerdo que establece sus reglas de uso fue publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 17 de febrero de 2025 y contempla requisitos para acreditar la fabricación, manufactura o ensamblaje en México, así como estándares relacionados con la calidad y el origen.
Trazabilidad, el siguiente reto para las marcas mexicanas
La trazabilidad puede convertirse en una herramienta para que las empresas demuestren de dónde provienen sus productos, qué insumos utilizan, quién participa en su elaboración y cuáles son las certificaciones que respaldan sus características.
La necesidad de ofrecer esa información aumenta conforme el comercio incorpora herramientas digitales capaces de comparar productos a partir de atributos específicos. Una ficha de producto con datos completos puede facilitar que una marca sea localizada, evaluada y recomendada frente a otras alternativas.
La propia plataforma oficial de Hecho en México permite consultar empresas y productos autorizados para utilizar el distintivo, además de establecer requisitos para acreditar el origen y los procesos de fabricación.
La dimensión de la producción nacional también se refleja en las cadenas comerciales. Walmart reportó en marzo de 2025 que 83 por ciento de los productos vendidos en sus tiendas en México eran fabricados en el país y que mantenía una red de más de 30 mil proveedores nacionales, 85 por ciento de ellos pequeñas y medianas empresas.
Inteligencia artificial puede cambiar la competencia
El avance del llamado comercio agéntico introduce otro factor en la competencia entre marcas. Los agentes de inteligencia artificial pueden utilizar información estructurada sobre productos para localizar alternativas de acuerdo con las necesidades específicas de cada consumidor.
Para las pequeñas empresas, esto puede representar una oportunidad frente a competidores con mayores presupuestos publicitarios. En lugar de depender exclusivamente del reconocimiento de marca, un producto podría ser considerado a partir de características concretas como origen, materiales, certificaciones, precio o atributos de fabricación.
Martín Malievac, director de Investigación y Desarrollo de TOTVS Napse, señaló que esta transformación puede permitir que una marca pequeña compita a partir de las características verificables de sus productos y no únicamente por su nivel de reconocimiento o inversión publicitaria.
El desafío, por tanto, consiste en convertir esa información en datos claros, completos y legibles para las nuevas herramientas digitales. Si los atributos de un producto no están disponibles de manera estructurada, su capacidad para aparecer en recomendaciones automatizadas puede reducirse.
El origen mexicano busca convertirse en ventaja comercial
El relanzamiento de las marcas de certificación Hecho en México y Made in Mexico forma parte de una estrategia para identificar productos nacionales y reforzar el contenido mexicano en las cadenas productivas. Para diciembre de 2025, la Secretaría de Economía informó que más de 4 mil empresas y más de 6 mil productos contaban con la autorización correspondiente.
En este escenario, el origen nacional deja de ser únicamente un argumento de comunicación y puede convertirse en un atributo comercial verificable. Para conseguirlo, las marcas necesitan ofrecer información precisa sobre sus procesos, proveedores, materiales y certificaciones.
La combinación entre trazabilidad, comercio electrónico e inteligencia artificial plantea así una nueva forma de competencia: productos nacionales, incluidos los elaborados por pequeñas empresas, pueden ampliar su alcance si sus características están disponibles para los sistemas que comienzan a intervenir en las decisiones de compra. –sn–


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