Dermatitis atópica afecta a millones en México y altera sueño y calidad de vida

La dermatitis atópica afecta a millones de personas en México y puede impactar el sueño, la salud mental y la dinámica familiar. Especialistas llaman a reconocer síntomas y buscar atención médica oportuna.

Por Deyanira Vázquez | Reportera                                        

La dermatitis atópica afecta a millones de personas en México y puede alterar el sueño, la salud mental, las actividades cotidianas y la dinámica familiar, especialmente cuando los brotes y la comezón son persistentes.

La enfermedad inflamatoria crónica de la piel puede presentarse a cualquier edad, aunque es particularmente frecuente durante los primeros años de vida. Un estudio sobre su impacto en México documentó afectaciones físicas, psicológicas, sociales y económicas tanto en pacientes como en quienes se encargan de sus cuidados.

Entre las principales consecuencias se encuentran las alteraciones del sueño, la ansiedad, la depresión, el aislamiento social y las dificultades para desarrollar actividades cotidianas. Un estudio multicéntrico publicado en 2025 encontró que 96.2% de los pacientes mexicanos evaluados reportó algún grado de afectación en su calidad de vida y que 48.8% presentó un impacto grave o muy grave.

La comezón puede afectar el descanso y las actividades diarias

Uno de los síntomas más característicos de la dermatitis atópica es el prurito o comezón persistente. La intensidad de este síntoma puede interferir con el descanso, la concentración y el desempeño escolar o laboral.

Un estudio epidemiológico realizado en México reportó alteraciones del sueño en 89% de los pacientes con dermatitis atópica, porcentaje que aumentó a 92% entre quienes presentaban una forma grave de la enfermedad.

La afectación también alcanza a las familias. El estudio Dermatitis atópica: más allá de la piel. Impactos a la calidad de vida en México, elaborado por Fundación IDEA, Fundación IMSS y la Fundación Mexicana para la Dermatología, analizó los efectos físicos, psicológicos, económicos y sociales del padecimiento en pacientes y cuidadores.

Los mayores niveles de afectación del sueño entre cuidadores se observaron en quienes atendían a bebés de cero a dos años y a menores de tres a cinco años, de acuerdo con los resultados del estudio.

Dermatitis atópica y la llamada marcha atópica

La dermatitis atópica también forma parte del interés científico por su posible relación con la llamada marcha atópica, término utilizado para describir la aparición de distintas enfermedades relacionadas con la inflamación tipo 2 a lo largo de la vida de algunos pacientes.

Esta trayectoria puede comenzar durante los primeros años con dermatitis atópica y, en determinados casos, anteceder a enfermedades como el asma. Sin embargo, esta progresión no ocurre en todas las personas y no debe interpretarse como un desenlace inevitable.

La identificación temprana de los síntomas y el seguimiento médico permiten evaluar la evolución de cada paciente y determinar el manejo adecuado.

El impacto va más allá de las lesiones en la piel

La dermatitis atópica puede afectar la autoestima, las relaciones personales, la actividad física y la participación social. Las lesiones visibles también pueden generar temor al rechazo y contribuir al aislamiento, mientras que la falsa percepción de que se trata de una enfermedad contagiosa puede reforzar el estigma.

La evidencia disponible muestra que el impacto puede ser particularmente importante en las formas moderadas y graves. Una investigación mexicana publicada en 2025 encontró una relación significativa entre la gravedad de la dermatitis atópica y el deterioro de la calidad de vida.

La Fundación Mexicana para la Dermatología también señala que síntomas como la resequedad, irritación y comezón intensa pueden afectar el sueño, la concentración, las relaciones sociales y las actividades escolares o laborales.

Atención médica para controlar la enfermedad

La doctora Ana del Carmen García, gerente médica de Inmunología y Dermatología en Sanofi, señaló que el abordaje de la dermatitis atópica debe considerar tanto las manifestaciones físicas como sus repercusiones en la calidad de vida.

“Las personas creen que la comezón persistente, la resequedad o las lesiones en la piel son molestias pasajeras o algo con lo que simplemente deben aprender a vivir. Sin embargo, la DA es una enfermedad crónica que puede diagnosticarse y controlarse”, afirmó.

La especialista llamó a reconocer los síntomas y acudir oportunamente con profesionales de la salud, particularmente dermatólogos o alergólogos, para determinar el tratamiento correspondiente.

Actualmente existen diferentes alternativas terapéuticas para la dermatitis atópica, incluidas opciones tópicas, sistémicas y terapias avanzadas para determinados pacientes. La elección depende de factores como la gravedad de la enfermedad y las características de cada persona. Sanofi mantiene a la dermatitis atópica entre sus áreas de investigación en inmunología y dermatología. –sn–

Sociedad Noticias

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