El Niño se fortalece y eleva riesgos para la salud pública en las Américas

La OPS advierte que el fortalecimiento de El Niño puede agravar sequías, inundaciones, incendios, inseguridad alimentaria y enfermedades en las Américas durante los próximos meses.

Por José Víctor Rodríguez | Reportero                                                        

El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y eleva los riesgos para la salud pública en las Américas, donde millones de personas enfrentan sequías, inseguridad alimentaria, incendios forestales, inundaciones y una mayor exposición a enfermedades transmitidas por vectores y por el agua.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) informó que más de 5.2 millones de personas se encuentran afectadas, expuestas o en situación de inseguridad alimentaria aguda en la región. Además, ocho países o territorios han emitido declaratorias oficiales de emergencia o alerta relacionadas con amenazas vinculadas al fenómeno.

El escenario podría intensificarse durante los próximos meses. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estima una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance una intensidad “muy fuerte” durante el otoño e invierno del hemisferio norte de 2026-2027.

El Niño ya genera impactos en distintos países

El monitoreo regional de la OPS identifica ocho países o territorios con sequía o déficit hídrico activo, seis con incendios forestales de impacto o riesgo sanitario y cinco con afectaciones documentadas por lluvias intensas o inundaciones.

La organización advierte que no todos estos fenómenos pueden atribuirse directamente a El Niño, pero su fortalecimiento ocurre en un contexto de amenazas climáticas que pueden aumentar la presión sobre comunidades vulnerables y los sistemas de salud.

El Niño no es solamente un fenómeno climático. Puede afectar la salud de las personas de múltiples maneras, desde la inseguridad alimentaria, las enfermedades transmitidas por vectores y por el agua, hasta la interrupción de los servicios de salud”, señaló Ciro Ugarte, director del Departamento de Emergencias en Salud de la OPS.

Ante la posibilidad de un evento muy fuerte, el funcionario indicó que los países deben considerar el riesgo y reforzar desde ahora sus medidas de preparación.

Centroamérica enfrenta riesgos por sequía y alimentos

En el Corredor Seco, particularmente en Honduras, Guatemala y El Salvador, la reducción de la disponibilidad de agua afecta la producción agrícola y aumenta las presiones sobre la seguridad alimentaria.

En Guatemala, cerca de tres millones de personas enfrentan niveles críticos de inseguridad alimentaria, mientras que Honduras reporta entre 1.8 y 2.2 millones de personas afectadas por inseguridad alimentaria aguda.

La situación adquiere relevancia sanitaria porque la falta de agua y alimentos puede agravar las condiciones de vulnerabilidad de las comunidades y dificultar el acceso regular a servicios esenciales.

Colombia y Perú concentran múltiples amenazas

En la Región Andina, Colombia enfrenta simultáneamente incendios forestales, lluvias intensas y un brote activo de dengue, además de riesgos relacionados con malaria y fiebre amarilla.

Perú presenta una de las situaciones más severas identificadas por la OPS, debido a lluvias, inundaciones y deslizamientos de tierra. Entre diciembre de 2025 y agosto de 2026 se reportaron al menos 70 muertes en distintos eventos, mientras que más de 600 establecimientos de salud acumularon afectaciones.

Estos daños pueden limitar la capacidad de respuesta precisamente cuando aumenta la demanda de atención médica por lesiones, enfermedades infecciosas y otros efectos asociados con los fenómenos extremos.

Incendios y contaminación preocupan en Brasil

En Brasil, uno de los principales indicadores ambientales es el descenso de los niveles de agua en la cuenca amazónica, acompañado por un deterioro de la calidad del aire relacionado con incendios forestales.

El monitoreo citado por la OPS señala que 630 municipios registran concentraciones de partículas finas superiores a los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hasta la fecha de corte del informe, no se había establecido una correlación con desenlaces sanitarios específicos, por lo que la OPS mantiene el fenómeno bajo vigilancia.

El Caribe y el Cono Sur también preparan respuestas

En el Caribe, Jamaica, Puerto Rico y Trinidad y Tobago reportan condiciones de sequía y riesgos vinculados con la escasez de agua.

Mientras tanto, países del Cono Sur mantienen medidas de preparación ante el incremento previsto de lluvias, inundaciones y otros eventos extremos durante los próximos meses.

La distribución regional de los impactos muestra que los riesgos asociados con El Niño no son iguales en todos los territorios: mientras algunas zonas pueden enfrentar déficit de agua, otras pueden registrar precipitaciones intensas y afectaciones por inundaciones.

Riesgos para hospitales y servicios de salud

La OPS identifica entre los principales riesgos sanitarios el calor extremo, las enfermedades transmitidas por vectores y por el agua, el deterioro de la calidad del aire y las interrupciones en servicios esenciales.

Los establecimientos sanitarios también pueden sufrir daños en infraestructura, cortes de agua y energía, problemas en las cadenas de suministro y dificultades para mantener actividades de vacunación y atención médica.

El impacto puede ser mayor en comunidades que ya enfrentan pobreza, desplazamiento, inseguridad alimentaria o acceso limitado a servicios básicos. La OPS había advertido desde junio que las condiciones asociadas con El Niño podían incrementar los riesgos de enfermedades transmitidas por vectores, agua y alimentos, además de problemas respiratorios relacionados con incendios e interrupciones en los servicios sanitarios.

OPS refuerza preparación ante El Niño

Los antecedentes regionales muestran que episodios anteriores de El Niño estuvieron acompañados por emergencias sanitarias relevantes, entre ellas la reemergencia del cólera durante la década de 1990, epidemias de Zika y chikunguña en 2015-2016 y niveles récord de transmisión de dengue en 2023 y 2024.

Ante el escenario previsto para 2026-2027, la OPS apoya a distintos países en acciones para fortalecer la resiliencia de los servicios de salud, mejorar la vigilancia epidemiológica, reforzar la seguridad hídrica y mantener la continuidad de la atención en comunidades vulnerables.

El pronóstico de NOAA señala que El Niño continuará fortaleciéndose hacia finales de 2026 y que existe además una probabilidad de 75% de que durante octubre-diciembre alcance una magnitud que supere la intensidad de los eventos registrados desde 1950 bajo el indicador utilizado por la agencia. La propia NOAA advierte que una mayor intensidad incrementa la posibilidad de determinados impactos, pero no garantiza que estos ocurran en todos los territorios. –sn–

Sociedad Noticias

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