Expertos de la UNAM advierten que la expansión urbana sobre zonas de conservación, laderas y cuencas incrementa la vulnerabilidad ante sismos, inundaciones, deslaves y otras amenazas en Mérida, Acapulco y Cdmx.
Por Gabriela Díaz | Reportera
La urbanización desregulada, el crecimiento sobre zonas de conservación y la aplicación insuficiente de las normas de uso de suelo han incrementado la vulnerabilidad ante desastres en las zonas metropolitanas de Mérida, Acapulco y Cdmx, advirtieron especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Durante el seminario “Riesgos socioambientales, planeación del territorio y políticas públicas en las zonas metropolitanas de Mérida, Acapulco y Ciudad de México”, académicos señalaron que las ciudades enfrentan riesgos diferenciados por sus condiciones geográficas, ambientales y demográficas.
María Isabel Vázquez Padilla, secretaria académica del Instituto de Geografía (IGg), explicó que las tres zonas metropolitanas permiten analizar los procesos de riesgo, desastre y vulnerabilidad que afectan a distintas regiones del país.
Indicó que, aunque existen diferencias importantes por ubicación, características geográficas y tamaño de población, los casos permiten impulsar una discusión sobre las condiciones que determinan la seguridad de los territorios.
Urbanización y vulnerabilidad
Alma Gloria Pérez García, secretaria general de la Facultad de Trabajo Social (FaTS), señaló que durante las últimas cinco décadas la urbanización en México ha mantenido condiciones de vulnerabilidad estructural frente a amenazas como sismos, inundaciones, deslaves, explosiones, incendios y contingencias ambientales.
Expuso que la planeación territorial no ha conseguido integrar de manera suficiente las dimensiones social, urbana, ambiental y económica para reducir los riesgos asociados con desastres.
La académica atribuyó parte del problema a la fragmentación de políticas y programas sectoriales, así como a procesos de urbanización que no consideran de manera integral las características del territorio y las condiciones sociales de la población.
Entre los factores subyacentes mencionó la expansión urbana sobre suelos de conservación, laderas montañosas y cuencas de ríos, procesos que pueden generar condiciones de vulnerabilidad social y territorial.
También señaló deficiencias en la aplicación, vigilancia y seguimiento de las normas relacionadas con el uso de suelo y la construcción de asentamientos y unidades habitacionales.
Desarrollo inmobiliario
Pérez García indicó que durante los últimos años algunas políticas urbanas han privilegiado el desarrollo inmobiliario bajo una lógica de modernización que no siempre ha atendido las desigualdades territoriales ni las diferencias en las condiciones de vulnerabilidad de las ciudades.
De acuerdo con la especialista, esta situación obliga a replantear la planeación urbana para incorporar las características sociales y ambientales de cada territorio, así como los riesgos asociados con su transformación.
La académica recordó que en 2026 se cumplen 40 años del decreto de creación del Sistema Nacional de Protección Civil, cuyo desarrollo ha incluido medidas que, en algunos casos, no consideran suficientemente las condiciones reales de vulnerabilidad existentes en las ciudades.
Como ejemplo, mencionó los simulacros centrados en amenazas sísmicas que no siempre incorporan las condiciones estructurales de los edificios ni las características de las personas que utilizan los inmuebles. –sn–
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