El Consejo Nacional de la Industria de la Balística recomienda revisar cristales, chalecos, placas y vehículos blindados para detectar daños que comprometan su capacidad de protección.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
Las burbujas en los cristales, la oxidación, los ruidos inusuales y las dificultades para cerrar puertas pueden advertir que un blindaje necesita mantenimiento, por lo que el Consejo Nacional de la Industria de la Balística (CNB) recomienda realizar revisiones preventivas y atender cualquier alteración en sus componentes.
La organización advierte que los sistemas de protección arquitectónica, corporal y vehicular no conservan automáticamente sus condiciones de seguridad con el paso del tiempo. Su funcionamiento depende del mantenimiento, el almacenamiento adecuado y el cumplimiento de las recomendaciones técnicas del fabricante.
En el blindaje arquitectónico, una de las principales señales de alerta es la delaminación de los cristales, que se manifiesta mediante burbujas o separaciones entre sus capas. Estas alteraciones requieren una evaluación especializada para determinar si afectan la integridad del material.
Blindaje arquitectónico requiere mantenimiento preventivo
René Rivera, presidente de la Comisión de Blindaje Arquitectónico del CNB, recomendó realizar inspecciones preventivas cada seis meses y evitar productos o herramientas que puedan deteriorar las superficies de protección.
El especialista advirtió que el uso de solventes, fibras metálicas, navajas y adhesivos sobre el policarbonato puede provocar daños. Por ello, señaló la importancia de que el personal encargado de la limpieza y el mantenimiento conozca los procedimientos adecuados para conservar estos materiales.
Las revisiones también deben contemplar la presencia de oxidación y el estado de bisagras, cerraduras, puertas y ventanas. Cualquier cambio en su funcionamiento debe evaluarse antes de que se convierta en un problema mayor.
«La seguridad debe ser discreta, no llamativa ni ostentosa: la seguridad se siente y se percibe, no se presume», señaló Rivera.
Chalecos y placas balísticas también necesitan revisiones
El blindaje corporal en México y Latinoamérica ha registrado un crecimiento de entre 12% y 18% en los últimos años, de acuerdo con la información difundida por el CNB. El incremento de la demanda refuerza la importancia de mantener en condiciones adecuadas los chalecos, cascos y placas balísticas.
La organización advierte que la apariencia exterior de estos productos no permite determinar por sí sola si conservan su capacidad de protección. Para evaluar su estado deben considerarse las condiciones de uso, el almacenamiento, las especificaciones del fabricante y cualquier antecedente de impacto.
Según los periodos referidos por el CNB, los cascos cuentan con garantías de alrededor de cinco años; los paneles balísticos nivel NIJ III-A, de ocho años; y las placas de niveles NIJ III y NIJ IV, de hasta diez años. Estos plazos no deben interpretarse como una certificación automática de que el equipo mantiene sus propiedades durante todo ese tiempo.
John Valbuena, presidente de la Comisión de Blindaje Corporal del CNB, explicó que una inspección visual no basta para determinar la capacidad balística de un material. También indicó que cualquier producto que haya recibido un impacto balístico debe sustituirse, independientemente de su apariencia exterior.
El especialista recomendó almacenar los chalecos en posición horizontal y evitar cortar, perforar o modificar sus paneles, debido a que estas intervenciones pueden comprometer las condiciones bajo las cuales fueron diseñados y certificados. Asimismo, señaló que el nivel de protección debe corresponder a los riesgos específicos de cada usuario. –sn–


¡Conéctate con Sociedad Noticias! Suscríbete a nuestro canal de YouTube y activa las notificaciones, o bien, síguenos en las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram.
También, te invitamos a que te sumes a nuestro canal de información en tiempo real a través de Telegram.

