Donald Trump entra en la Lista de Depredadores de la Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras 2026
Por Luis Muñoz | Reportero
Donald Trump, del Premio Nobel de la Paz (obsequiado por María Corina Machado) a la Lista de Depredadores de la Libertad de Prensa, cortesía de Reporteros Sin Fronteras.
Con motivo del Día Internacional contra la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, que se celebra el 2 de noviembre, Reporteros Sin Fronteras (RSF) publica los perfiles de los 33 depredadores de la libertad de prensa que, en 2026, atacaron a periodistas y medios en todo el mundo.
Y ahí aparece presidente de los Estados Unidos y Vladimir Putin de Rusia, junto a otros 29 personajes.
Pero ¿Qué tienen en común?
En su análisis, RSF concluye: El mismo odio hacia el periodismo libre. Sus armas difieren, pero sus objetivos coinciden: silenciar las voces independientes y pisotear el derecho a la información. Asesinatos, encarcelamientos, campañas de descrédito, propaganda, uso de ejércitos de trolls… Estos depredadores utilizan todos los medios a su alcance para imponer el silencio. Elaborada en tono irónico, esta lista pretende destacar la diversidad y la violencia de las estrategias desplegadas en todo el mundo contra el periodismo.
Independientemente de su trayectoria frente a otros depredadores de la información, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que el año pasado se erigía como la mayor promesa masculina para entrar en la lista, se ha ganado a pulso su lugar en esta galería de depredadores de la libertad de prensa con un balance implacable en menos de dos años de mandato. RSF señala que tras haber multiplicado los ataques para reducir el periodismo a mera comunicación política en Estados Unidos –que ocupa el puesto 64 en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa–, Trump entra a formar parte de este club poco recomendable de dirigentes y actores represivos. Desde el inicio de su segundo mandato, sus ataques contra la prensa trascienden cada vez más el ámbito de la retórica y las políticas públicas para traducirse en restricciones físicas impuestas a los periodistas.
Entre los incombustibles de la lista, destacan los imbatibles Vladimir Putin (Rusia) o Daniel Ortega (Nicaragua). Y este año, una vez más, el Ejército israelí, los cárteles mexicanos, o el Partido Comunista Chino se consagran como reincidentes en la represión contra la seguridad de los periodistas, en la que siguen siendo, lamentablemente, insuperables. El Gobierno de Benjamín Netanyahu, apoyado en las Fuerzas de Defensa de Israel, despliega su política represiva contra los periodistas en Gaza, Cisjordania y hasta en Líbano.
La China de Xi Jinping, mientras, se mantiene como la mayor cárcel de periodistas del mundo. En cuanto a los cárteles de México, son los artífices de un clima de terror en un país supuestamente “en paz”, donde, desde principios de año, el crimen organizado ha asesinado a casi un periodista al mes.
En la edición 2026, se produce una nueva incorporación a esta categoría: Abdel Fatah al Sisi, presidente de Egipto, bajo cuyo régimen, solo en las últimas semanas, se ha detenido a los periodistas de la web de verificación de datos Matsaddash y se ha cerrado el emblemático medio digital Mada Masr.
En el ámbito legal, el presidente de Kazajistán, Kassym-Jomart Tokáyev, se une a depredadores como el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, o el conglomerado dirigido por el empresario indio Gautam Adani, que se esfuerzan por criminalizar el periodismo emprendiendo procedimientos judiciales abusivos contra medios y periodistas.
La libertad de información también se ve gravemente amenazada por quienes trabajan, día a día, para socavar la credibilidad de la prensa y aprovechar las oportunidades indiscutibles que ofrece la debacle económica de los medios de comunicación.
En el ámbito social, actores como el Batallón de Intervención Rápida en la Comunicación (BIR-C) en Burkina Faso u OpIndia en la India ponen de manifiesto otra tendencia preocupante: fomentar el odio público con ataques digitales contra la información independiente, organizados o respaldados por los poderes fácticos.
En Argentina, Javier Milei, autor de la frase “no odiamos lo suficiente a los periodistas”, encarna esta deriva en las más altas esferas del Estado: según una investigación de RSF, su cuenta de X difundió más de 1.600 publicaciones hostiles hacia la prensa en tan solo 47 días, entre abril y mayo de 2026.
En el plano económico, gigantes tecnológicos como Alphabet y Meta, multimillonarios influyentes como Bidzina Ivanichvili y Vincent Bolloré, o incluso figuras políticas como Vladimir Tabak ilustran la diversidad de estrategias de depredación económica destinadas a debilitar a los medios independientes, a ejercer presión sobre su financiación y a poner en peligro su independencia editorial.
La lista de depredadores es, en cierto modo, el equivalente a los Premios Razzie de RSF, una coronación de lo peor de lo que se ha intentado y perpetrado contra la prensa.
En ella figuran, con total subjetividad, únicamente los dirigentes y las organizaciones que, tras un año ajetreado, han demostrado realmente una obstinación evidente. Y apenas desaparecen de esta lista algunos de ellos –a los que no echaremos de menos–, como Ali Jamenei (Irán), Nicolás Maduro (Venezuela), Viktor Orbán (Hungría) y Aleksandar Vučić (Serbia), otros ya toman el relevo. Más en serio: en la línea de la Clasificación Mundial de RSF, que cada año pone de relieve la evolución de la libertad de prensa en cada país, la galería de depredadores invierte la perspectiva y señala con el dedo a los responsables de su deterioro. Detrás de las cifras, los retrocesos y las trabas, hay responsabilidades. Ya sea actuando mediante la violencia física y verbal, la ley, la intimidación, la manipulación digital o por la vía económica, estos depredadores comparten una misma voluntad: impedir que los periodistas hagan su trabajo y privar a los ciudadanos de una información libre e independiente. RSF no inventa nada: cada uno de los depredadores tiene su ficha a modo de hoja de méritos, en la que se revela su perfil, su discurso y su arma letal. Identificar a los depredadores, exponer sus métodos y documentar sus abusos es negarse a que sus ataques se conviertan en algo habitual. Frente a quienes pretenden imponer el silencio, RSF seguirá nombrando a quienes matan al periodismo.
Thibaut Bruttin. Director general de RSF.
Uno de los hechos más significativos no se aprecia a primera vista en esta edición de 2026: varios de los galardonados de la edición de 2025 han tenido una salida muy sonada. Por un lado, Ali Jamenei (Irán), asesinado durante la guerra entre Israel y Estados Unidos por un ataque estadounidense, o Nicolás Maduro (Venezuela), ahora recluido en una prisión federal de Estados Unidos.
Por otro lado, Viktor Orbán (Hungría) y Aleksandar Vučić (Serbia), que han sufrido sendas derrotas electorales que los mantendrán alejados del poder, demuestran que los ciudadanos y ciudadanas siempre acaban castigando la falta de libertades públicas cuando se les da la oportunidad de expresarse. –sn–


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