UNAM analiza vigencia de Keynes ante desafíos económicos actuales

La UNAM conmemora los 90 años de la obra de John Maynard Keynes con un seminario sobre empleo, inversión, demanda efectiva y los desafíos de la economía mexicana frente a las transformaciones actuales.

Por Gabriela Díaz | Reportera                                           

La economía mexicana necesita fortalecer su capacidad productiva para transformar el crecimiento de la demanda en empleos duraderos, planteó el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Leonardo Lomelí Vanegas, durante la inauguración de un seminario dedicado a revisar la vigencia del pensamiento de John Maynard Keynes.

Al cumplirse 90 años de la publicación de Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, el encuentro académico examinó cómo las ideas del economista británico permiten comprender las crisis económicas, las decisiones de inversión y el papel de la demanda en la generación de empleo.

Durante la actividad, realizada en el auditorio Narciso Bassols de la Facultad de Economía (FE), Lomelí Vanegas sostuvo que la pertinencia de Keynes no consiste en reproducir sus conclusiones, sino en utilizar sus planteamientos para analizar problemas económicos que no existían en la época en que escribió su obra.

México ante dos crisis

El rector examinó dos episodios históricos en los que el crecimiento de la demanda externa encontró a México con condiciones económicas diferentes: los años de la Segunda Guerra Mundial y la crisis de 1995.

A partir de esas experiencias, explicó que las capacidades productivas acumuladas por un país condicionan la manera en que responde a nuevas oportunidades económicas, particularmente en materia de empleo.

Señaló que la teoría keynesiana estableció que la ocupación depende de la demanda efectiva; sin embargo, consideró necesario analizar también las condiciones que permiten convertir esa demanda en producción y puestos de trabajo dentro del territorio nacional.

Entre esos factores mencionó la disponibilidad de maquinaria, energía, proveedores y capacidad industrial, elementos que influyen en la posibilidad de responder a las necesidades del mercado y sostener el crecimiento económico.

Lomelí Vanegas sostuvo que estas capacidades productivas se heredan de periodos anteriores, pero también pueden construirse mediante decisiones económicas que determinan las posibilidades de desarrollo de las siguientes generaciones.

El Estado y el empleo

Por su parte, la directora de la Facultad de Economía, Lorena Rodríguez León, señaló que las aportaciones de Keynes modificaron la manera de estudiar los fenómenos económicos e influyeron en la formulación de políticas públicas relacionadas con la estabilidad y el empleo.

Explicó que el economista británico cuestionó la idea de que los mercados alcanzan automáticamente el equilibrio y el pleno empleo, al demostrar que una economía puede permanecer durante periodos prolongados con desempleo y recursos productivos sin utilizar.

También indicó que la generación de puestos de trabajo no depende exclusivamente de las decisiones individuales de trabajadores y empresas, pues intervienen factores como la demanda agregada, las expectativas económicas y las decisiones de inversión.

Rodríguez León planteó que los desafíos contemporáneos obligan a revisar los alcances del pensamiento keynesiano, particularmente ante fenómenos como la desigualdad, la inestabilidad financiera, la inteligencia artificial, las transformaciones tecnológicas y energéticas y la crisis climática.

En ese contexto, consideró necesario analizar qué determina las inversiones y cómo debe actuar el Estado cuando el mercado no consigue generar suficiente empleo ni condiciones de bienestar para la mayoría de la población.

Una economía para el bienestar

La coordinadora del Programa de Posgrado en Economía de la UNAM, María Eugenia Romero Sotelo, recordó que Keynes escribió su obra en respuesta a una profunda crisis social caracterizada por millones de personas desempleadas.

Señaló que uno de los principales aportes del libro consiste en plantear que la economía debe orientarse a mejorar las condiciones de vida de la población, en lugar de limitarse al análisis de los indicadores financieros y productivos.

Romero Sotelo también recordó que las ideas keynesianas tuvieron una recepción importante en México durante el periodo posrevolucionario y, posteriormente, durante la etapa de la posguerra y los primeros años de la década de 1950. –sn–

Sociedad Noticias

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