Por José Víctor Rodríguez Nájera*
Poderosamente llama la atención que el debate sobre la Ley reglamentaria en telecomunicaciones se centre sobre la preponderancia entre quienes participan como gigantes en esta materia, sin que el ciudadano común tenga algún beneficio directo en ello.
Es por demás sabido que el interés de los grandes en las comunicaciones sólo es el negocio que implica en su bolsillo. Un ejemplo reciente se registró en la comunidad zapoteca de Oaxaca, identificada con el nombre de “Talea de Castro”.
Los vecinos indígenas de aquella zona del país solicitaron en repetidas ocasiones a Teléfonos de México (Telmex) y a su subsidiaria Telcel, abastecer de la tecnología necesaria para hacer la zona a la cobertura de la telefonía celular, sin éxito.
Por décadas debieron compartir una caseta telefónica comunitaria, ubicada en el centro de la población, para recibir con frecuencia los llamados telefónicos de sus familiares y seres queridos en la capital del país, e incluso en los Estados Unidos.
Organizados como pueblo y con la ayuda de grupos extranjeros fueron asesorados para aprovechar las bondades de la tecnología. Compraron un transmisor que opera en la banda libre de radio, instalaron el cableado, paquetería digital libre de costo y compraron un paquete con tecnología VoIP, que permite trasformar la información de internet a pulsos eléctricos para sostener llamadas telefónicas.
Con esta tecnología se creó Rhizomatica “la red de telefonía comunitaria de Talea de Castro. Favor de marcar el número con el que desea comunicarse”, dice la grabación cuando se conecta a la línea de servicios que abastece de telefonía celular a esta zona indígena.
Uno de los principales beneficios que tienen los habitantes de esta zona es el costo, ya que sólo pagan 15 pesos mensuales para mantener el servicio, claro, con limitantes a comparación del servicios comercial, sólo pueden sostener unas 50 llamadas telefónicas de forma simultánea.
Luego del éxito de los indígenas, la empresa líder en el mercado de telefonía, que presume en sus anuncios de publicidad que todo México su territorio, amenazó a los indígenas a desmantelar este servicio, ya que según sus funcionarios, están fuera de la legalidad.
Podría ser que cierto, sin conceder, que los indígenas mantienen un servicio al margen de la Ley, pero si los legisladores, el partido en el poder e incluso el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, sostienen que la reforma en telecomunicaciones es para el beneficio de todos, ¿no entiendo por qué se aprovecha el ejemplo de los indígenas zapotecos para el beneficio de todos los mexicanos?, sólo es pregunta.
(*) Periodista mexicano / @JoseVictor_Rdz
