Internacional

Asedio, persecución y criminalización del trabajo periodístico en Nicaragua, afirma la SIP

SN Redacción

El régimen de Daniel Ortega continúa asediando y persiguiendo a los periodistas independientes en Nicaragua, y permanecen cerrados medios confiscados desde 2018, consideró la Sociedad interamericana de Prensa (SIP).

A fines de 2020 fueron aprobadas tres leyes que coartan la libertad de asociación y el financiamiento de organizaciones y medios independientes; y criminalizan el trabajo periodístico a través de las redes sociales e internet, con penas de dos a cuatro años de cárcel.

El informe sobre Nicaragua, presentado en la Reunión de Medio Año de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), celebrada del 20 al 23 de abril, detalló estas violaciones a las libertades de expresión, prensa y de asociación. La organización hemisférica también emitió una resolución sobre “No injerencia y libertad de asociación” que, entre otros, incluye el caso de Nicaragua. 

La libertad de prensa ha experimentado un franco deterioro desde abril de 2018 cuando manifestaciones antigubernamentales fueron reprimidas violentamente por la Policía.

Aquella represión incluyó a los periodistas independientes, dos de ellos estuvieron presos por seis meses y decenas salieron al exilio. Muchos espacios, sitios de internet y un canal de televisión por cable fueron cerrados y permanecen de esa manera desde entonces.

A tres años de las protestas, la situación de libertad de prensa y la situación política del país han empeorado. En noviembre habrá elecciones presidenciales y legislativas y no se espera que sean limpias ni justas.

La Asamblea Nacional, obediente a las órdenes del presidente Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, nombró una comisión para elegir a los magistrados del Consejo Supremo Electoral, pero estableció que solo los partidos en el parlamento (el oficialista con súper mayoría y algunos partidos colaboracionistas), podrán competir, violando la Constitución.

La oposición al régimen, que surgió en la llamada Rebelión de Abril de 2018, no tiene representación parlamentaria. Pese a que Ortega enfrenta un ultimátum de la Organización de Estados Americanos para hacer reformas democráticas al sistema electoral, nada indica que las elecciones serán libres. –sn–