Derechos Humanos, Internacional

Rebelión de los “nadies” exige aplicar la Ley de Amnistía

Por Axel Hernández | Reportero

Un grito que exige libertad rompe la tranquilidad de una de las zonas residenciales más exclusivas de la Ciudad de México. Se hacen llamar “los nadie”.

Son familiares de presos injustamente detenidos en el estado de México y han llegado a las Lomas de Chapultepec para quebrantar la impoluta cotidianidad de esta colonia que alberga la embajada de la Unión Europea, sitio escogido por su importancia internacional para, a las diez horas de la mañana del primero de julio, dar inicio a la jornada de protesta por la liberación de cientos de personas que están tras las rejas acusados de delitos que no cometieron.

Son madres y padres; esposas, hijos e hijas; tíos, tías, incluso hay nietos, abuelas y abuelos. Son “los nadie”, de los que hablaba Eduardo Galeano: “Los hijos de nadie, los dueños de nada”. Trabajadores, campesinos, obreros, indígenas… humanos. Esta es su rebelión.

Luchan por la libertad de su gente y luchan, también, por las 19,500 personas privadas de su libertad, repartidas en 22 centros penitenciarios del estado de México que son acusados de delitos de alto impacto y que se estima podrían haber sido víctimas de violaciones a sus derechos humanos, las cuales van, desde la discriminación, hasta la tortura física y psicológica.

Paola Macedo | @SociedadN_

La exigencia es concisa: que se aplique de manera efectiva la Ley de Amnistía del estado de México, publicada en enero del presente año que en su artículo cuarto, fracción XII, decreta su aplicación:

“A las personas privadas de la libertad independientemente del delito del que se trate, que cuenten con resolución, pronunciamiento o recomendación de organismos internacionales cuya competencia esté reconocida por el Estado Mexicano, algún organismo nacional o local de derechos humanos, donde se desprendan violaciones a derechos humanos y/o al debido proceso, en la que se proponga su libertad.”

Para hacer eco de esta exigencia y ante la negativa de los jueces mexiquenses de hacer efectivo este artículo de la legislación a sus casos, se disponen a marchar hacia la representación del estado de México, a varias cuadras de distancia.

Con una lona repleta de fotografías de sus seres amados, encabezan la manifestación las mujeres que, una semana atrás, raparon su cabello ante las puertas del Poder Judicial del estado de México como un acto de amor y, de resistencia.

Paola Macedo | @SociedadN_

Son varios colectivos agrupados en la plataforma Haz Valer Mi Libertad y van acompañados de los integrantes del Centro de Derechos Humanos “Zeferino Ladrillero” (CDHZL); con la rabia transformada en lucha, las familias hacen retumbar sus consignas en las paredes de las lujosas residencias del Paseo de la Reforma.

Denuncian la criminalización de la pobreza, del color de la piel y de las raíces indígenas. La cárceles del estado de México están repletas de inocentes, se les llama “pagadores”, una figura útil para engordar las cifras de combate al crimen organizado, mientras que la violencia y la corrupción siempre han dominado las calles de esta entidad.

Antonio Lara, cofundador del “Zeferino Ladrillero” detalló que llevan la defensa de poco más de cien casos, de los cuales alrededor de veintitrés han recibido un pronunciamiento por parte de la Comisión de Derechos Humanos del estado de México (Coedhem) de haber sido víctimas de violaciones a sus garantía individuales reconociendo su inocencia, sin embargo, las autoridades judiciales mexiquenses niegan su liberación bajo el argumento de ser acusados de delitos de gravedad contrariando así la Ley de Amnistía.

Una vez en el lugar y tras encontrarse con las puertas cerradas, los nadie se disponen a realizar un acto de protesta buscando llamar la atención de la opinión pública nacional e internacional a través de la resistencia civil pacífica. Un primer grupo de madres con cabezas rapadas, muchas de avanzada edad, se disponen frente a  las siete enfermeras, algunas de ellas también removieron su cabello pues tienen a algún familiar en prisión.

Galeano decía que los nadie son los “que no tienen cara, sino brazos.” Hoy, estas mujeres salieron a encarar a las autoridades y pusieron sus brazos al frente. “Los ningunos, los ninguneados,” aquellos a los que les han quitado todo: sus familiares, su dinero, su cabello, ahora han decidido ofrendarle a la libertad lo único que les queda: su sangre. 

Agujas, ligas, guantes y desinfectantes son repartidos entre las mujeres de blanco. De frente a la multitud y ante los ojos expectantes de algunos medios de comunicación, comienzan a llenarse de rojo las jeringas. Una a una, van pasando a la puerta metálica para escribir con sangre sus tres demandas: Libertad, Justicia, Amnistía. 

Foto: Axel Hernández | @SociedadN_

Son decenas las personas dispuestas a extraerse la sangre para convertirla en la tinta carmesí con la que tiñen la enorme tela de manta en la que han escrito la décima segunda fracción del cuarto artículo de la legislación que les brinda esperanza para la liberación de sus seres queridos.

La sangre abunda, todos la quieren ofrendar, así que las familias deciden sangrar letra por letra el nombre de sus presos: Joel Arias, Carlos Martínez, Marbin Garnica, Lonjino Zetina, Cenaido Hernández, Daniel Plácido, Martín Tapia, Antonio Candelaria, Daniel Juárez, Francisca Hernández, Patricio Oliva… nombres ensangrentados que en sus próximas movilizaciones serán el estandarte de su lucha. Esa es también la sangre de los presos. –sn–

Foto: Axel Hernández | @SociedadN_