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Análisis, Mario A. Medina

Opinión | Mario A Medina | Que no le digan… | El cuento de la polarización

Por Mario A. Medina

Leo con atención el artículo en AM de Querétaro: “La polarización es electoral, no ideológica”. Un texto que sin lugar a dudas es bien aplaudido por una buena parte de la sociedad de esa entidad que tiene un perfil conservador; “persignados”, los identificaría mi madre.  

En el texto de se puede observar la preocupación del articulista, su miedo porque de nuevo la 4T se haga del poder en el 2024. Dice: “Si convence (Andrés Manuel López Obrador) a la mitad de esos pobres de que él es la solución a sus problemas más inmediatos a través de los programas sociales, el número de votantes a su favor ya estaría por encima de la cifra con la que ganó las pasadas elecciones…”.

¿Es López Obrador el que estaría convenciendo a la población de refrendar en el gobierno a quien sea la candidata o candidato a la presidencia de la República? Seguramente. ¿Es a través de la polarización? 

El articulista, Roberto Mendoza, padece el síndrome “Lillitellez”, y muchos, pero muchos más, quienes acusan al Presidente de ser el principal y único polarizador en este país. Desde luego, en lo particular no me gusta el que el Presidente a diario esté generando un enfrentamiento entre los diferentes sectores sociales de este país, lo mismo que a diario esté chocando con los medios de comunicación, columnistas, articulistas y reporteros que, -muchos de estos últimos-, simplemente atienden órdenes de trabajo de los medios para quienes laboran.

Interesante fue la intervención de la Senadora Morenista, Malú Mícher, quien calificó a su par Lilli Téllez de “farsante, de doble moral” por acusar a López Obrador de ser el polarizador de este país. La legisladora, del grupo político del canciller Marcelo Ebrad, le reviró desde la tribuna de la Cámara Alta a la sonorense: “Con qué autoridad se viene a decir que el presidente viene a polarizar. Este país está polarizado desde hace más de 30 años (…) desde hace más de 50 años se ha profundizado la desigualdad entre ricos y pobres”.

Efectivamente la polarización de la que habla la señora Téllez, entre fififis y chairos no es de ahora cuando ganó la 4T. No nos engañemos. El país está dividido desde siempre. Simplemente hay que recordar el lugar que tenían los más pobres, los “jodidos”, la “gleba” como se les llamaba, mientras que la clase aristocrática, eran los “señores respetables”, los “Don”; la “plebe” eran las personas que no podían lograr satisfacer sus necesidades básicas, menos poder acceder a la escuela. Su función social era ser simplemente criados de los “señores”, la servidumbre, pues, la fuerza laboral.

Y así ha sido, hasta que hubo alguien quien se significó como el líder que les podía permitir la “revancha”, el “cobro de cuentas”, el “desquite”, el “hasta aquí” y darle un escarmiento a quienes no sólo los han hecho más pobres, sino que les robaron su futuro, sus ilusiones, su salud.

Durante este tiempo políticos-empresarios, empresarios-políticos, se dedicaron a robar, a tranzar, a saquear, entre ellos se encubrieron. Cómo no olvidar al “El Cachorro de la Revolución”, Miguel Alemán, que se dedicó a hacerse millonario, y así muchos otros presidentes y funcionarios que continuaron con tan “productiva actividad patriótica”.

México es y ha sido un país dividido entre ricos y pobres, entre los que fueron beneficiados por el Estado cuando los gobiernos, desde Miguel de la Madrid y hasta Enrique Peña Nieto, desde luego, el de Carlos Salinas, lo negaron, lo hicieron chiquito pero que se asieron de éste para enriquecerse ellos sus cuates, sus socios, sus cómplices, y entre quienes, como señaló la Senadora Mícher, deben pagar la luz, el gas, que viven al día, a quienes los “señores”, los patrones les pagan salarios de hambre. Que digan sino millones de empleados outsourcing. 

Dice Roberto Mendoza que la “apuesta del Presidente es la polarización. No, la polarización ya era parte de este país, “desde nantes” y fueron, han sido ellos, los “señores, que con sus fechorías los que movieron, los que promovieron que El Peje ganara la Presidencia de la República.

Los que han saqueado a este país son los que le estarían garantizando “una base electoral que le permita a quien él y su partido designe, continuar en el poder”. Desde luego que Andrés Manuel hace lo suyo para garantizar que su proyecto continúe, y para ello aprovecha las circunstancias.

Desde luego no se puede negar que el Presidente está haciendo sus cálculos electorales, tonto si no lo hace, pero un pelo de tonto no tiene y por eso aprovecha bien cada escándalo de políticos y empresarios que se han dedicado a asaltar, a saquear a este país. 

Si en el 2024 la población vuelve a votar por el proyecto de la 4T no va a hacer porque el presidente se haya dedicado a polarizar. No, si vuelve a ganar Morena, Marcelo, Claudia o quien sea el o la candidata, no va a ser gracias a la “polarización”.

Temeroso, Mendoza dice que Morena tiene “ya tiene unos 12 millones de adultos mayores en la bolsa por el aumento de la pensión que se le va a dar a estas personas”, muy probablemente. Lamenta que a los pobres se les dé ayudas – por cierto, hoy en día también las dan los gobiernos estatales panistas, priístas y de MC-, pero no recuerda todo lo que gobiernos panistas y priistas dieron, perdonaron, exentaron a empresas nacionales y extranjeras con miles y miles de millones de pesos, más lo que se robaron. 

Si 55.7 millones de pobres vuelven a votar por Morena será en buena medida porque la sociedad de hoy es otra, pero, sobre todo, porque la “plebe”, los “jodidos”, tendrán una nueva oportunidad de cobrarles la cuenta a los “señores”, a los “respetables”, por lo que se robaron, y con ese dinero del pueblo hicieron riquezas personales, construyeron mansiones, aquí y en el extranjero, costearon las universidades de sus hijos aquí y en el extranjero. Aseguraron su futuro y el de muchas de sus generaciones.

Ejemplos, escándalos, hay muchos, los conocemos todos. El más reciente, “Pandora Papers”, el escándalo mundial que nos ha dejado ver la riqueza y los acuerdos secretos de líderes mundiales, políticos y multimillonarios para no pagar impuestos, para esconder riquezas, bien o mal habidas, pero que por algo esas cantidades millonarias no las dejaron en sus países.

Forman parte de ese escándalo muchos, pero muchos mexicanos que no escondieron “sus” riquezas bajo el colchón, las llevaron a paraísos fiscales para no pagar impuestos aquí, para esconder su origen. Es por este tipo de robos, de transas, por lo que muy probablemente la población mayoritariamente vuelva a votar en el 2024 por el proyecto de la 4T y Morena vuelva a gobernar desde Palacio Nacional. Lo otro es el cuento de la polarización.  

Que no le cuenten…

Una escena en el aeropuerto de la Ciudad de México. Un grupo de mexicanos caminaban por los pasillos de la Terminal 1. En los pasillos que están siendo remozados, una mujer, en voz alta, reclamó: “Esto es una porquería, cada día estamos peor, deberían ver los aeropuertos de Europa, Estados Unidos, ¡el país está hecho pedazos!”

Otro pasajero se le acercó, y también en voz alta, le reviró, “¿Pedazos?, pedazos fue lo que nos dejaron de país Peña, Calderón, Fox, Salinas. Señora, seguramente, usted nunca alzó la voz, nunca se quejó, ¿Será que porque usted fue de las salpicadas?

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