Daniel Almazán

Opinión | Daniel Almazán | Compra lo bien hecho en México

Por Daniel Almazán Jiménez*                            

Comprar un objeto por la marca es sinónimo de manipulación. Si bien el comprar es algo esencial, una marca o un diseño en el vaso del café o en la cajita de la comida es una de las mejores formas de comprobar la teoría de Zygmunt Bauman quien afirma que, cada vez es más evidente la implementación del ideal del consumismo como una relación radical o extrema respecto al consumo mediante una cultura constante de consumo.

Tan es así que, una carita en la caja de comida o un logo en un vaso de café no nos garantiza un mejor sabor del producto, un mayor porcentaje nutricional (al contrario), tampoco no nos hace mejores ni más ricos o pudientes y mucho menos más inteligentes.

Ver a la sociedad consumir los productos de moda nos muestra el poder de las redes sociales y la influencia de los medios en nosotros al aceptarles el estatus que nos venden, aunque la comida sea dañina o el supuesto café esté saborizado y aromatizado artificialmente.

Por eso hoy más que nunca y luego de la crisis económica que ha dejado a nivel mundial el Covid-19, que mejor que implementar una contracultura de consumo desde las redes, desde los medios y, sobre todo, de persona a persona para consumir lo nuestro.

Implementemos desde abajo nosotros mismos un proteccionismo en favor de los escasos empleos mexicanos, digamos ¡ya estuvo a las marcas de fuera!, digamos a los amigos y familiares “Compra lo bien hecho en México”.

Artesanía mexicana | @SociedadN_

Estamos a tiempo de contrarrestar lo que Bauman denominó la Revolución Consumista que no es otra cosa más que el paso del consumo al consumismo, dicho de otra manera, la sociedad dejó de ver al consumo como una necesidad existencial o inmanente para adoptar una necesidad construida al querer o desear algo para encajar en la misma sociedad, para ser como los demás, para aparentar, para sentirse. Es decir, “el ser humano se está empeñando en ser más, que en ser mejores…”

Por ello, cobra sentido Carmen Martín Gaite, cuando decía: “A veces pienso que se miente por incapacidad de pedir que los demás te acepten como eres. Cuando te resistes a confesar el desamparo de tu vida ya te estás disfrazando de otra cosa, le coges el tranquillo al invento y de ahí en adelante es el puro extravío…”  

A veces el ser humano necesita encajar por las razones que sólo cada individuo sabe, pero, a veces también cada individuo debería saber que comprar lo bien hecho en México es traer de vuelta el poder adquisitivo que nuestros abuelos tanto nos presumen cuando nos dicen que con un sueldo de obrero era suficiente para la crianza de cinco hijos o más. Y, ante ello, uno se pregunta: ¿cómo le hacían? Y aunque ellos muchas veces no lo saben explicar, la respuesta es que, antes el consumo era necesidad existencial, ahora y después de la revolución consumista, el consumo pasó de ser esencial a una vía de aceptación social y lo peor, es que, el grueso de la población, muchas veces consume más de lo que gana.

Artesanía mexicana | @SociedadN_

Regresemos aquel poder adquisitivo que tenían nuestros abuelos y que nos sorprende cada vez más. Regresemos el valor del consumo al adquirir primero, lo bien hecho en México y segundo, lo esencial y lo verdaderamente importante y con ello, estoy seguro que la generación que se atreva a devolver al pueblo la conciencia de consumo, será la única que dejará una verdadera huella que trascenderá a través de las demás generaciones. Iniciemos ahora y compremos lo bien hecho en México.

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