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El riesgo de diabetes se reduce al consumir jitomate

Por Gabriela Díaz | Reportera                                               

El jitomate es una hortaliza que tiene una gran versatilidad de uso como alimento, natural o procesado, cuyo contenido nutricional y funcional aporta energía, fibra, carbohidratos, proteínas, grasas y minerales, pero lo más destacable es que proporciona gran cantidad de antioxidantes y vitaminas, afirmó Laura Josefina Pérez Flores, investigadora del Departamento de Ciencias de la Salud de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). 

Al participar en el Conversatorio Gobierno y academia redoblan esfuerzos en investigación y mejoramiento del jitomate, convocado por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, expuso que este fruto tiene una gran importancia en México, tanto por su valor económico –debido a sus datos de producción y exportación– y además el país es es centro de domesticación, lo que resulta en una gran diversidad de estas especies, con variedades silvestres y criollas, con distintas formas, colores y sabores.

Además de sus componentes nutritivos, dijo, brinda beneficios adicionales a la salud a los que se les denomina compuestos funcionales. Algunos de los antioxidantes contenidos en este son liposolubles, es decir, solubles en grasa, dentro de los cuales se encuentran los carotenoides, incluido el licopeno que da el color rojo, el beta caroteno y la luteína.

Mencionó que estas moléculas se relacionan con un control del estrés oxidante, evitan la inflamación, inhiben el desarrollo de distintos tipos de cáncer, previenen de enfermedades cardiovasculares, preservan la salud ocular y protegen el ADN. La vitamina E está presente en los tocoferoles.

Otros antioxidantes presentes en el jitomate, dijo, son hidrosolubles y entre éstos se encuentran los flavonoides, los ácidos fenólicos y taninos, así como las vitaminas C y B, las cuales impiden el daño en biomoléculas como los lípidos que las especies reactivas causan en las membranas y disminuyen el riesgo de diabetes y colesterol en sangre, entre otros padecimientos.

Pérez Flores sostuvo que se ha probado que las sustancias fenólicas tienen actividad anti inflamatoria en el intestino, advierten el riesgo de cáncer gástrico, cuidan también al ADN de su oxidación y protegen al corazón, además de que tienen propiedades anti bacterianas, anti virales y anti carcinogénicas.

Apuntó que los organismos aerobios –plantas, animales y seres humanos– utilizan la respiración para hacer un mejor uso de los alimentos que, al metabolizar, generan especies reactivas de oxígeno, algunas de ellas radicales libres.

Hizo notar que cuando se reducen las defensas antioxidantes del organismo y se acumulan aquéllos se produce el estrés oxidante. Su exceso ataca algunos componentes de las células como los lípidos de las membranas, las proteínas e incluso al ADN.

Algunos procesos degenerativos se han asociado al estrés oxidante, como el envejecimiento, distintos tipos de cáncer, diabetes, hipertensión arterial, obesidad, alzhéimer, parkinson, cardiopatías y otras. Las defensas antioxidantes no enzimáticas están contenidas en esta hortaliza, entre ellas los carotenoides, compuestos fenólicos y las vitaminas C y E.

La coordinadora del Posgrado en Biología Experimental de la Unidad Iztapalapa consideró importante continuar con el estudio y caracterización de esta hortaliza, de sus variedades silvestres y criollas del país, por toda la diversidad que se presenta. –sn–

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