Raúl García Araujo

Opinión | En Corto | Se avecina turbulencia en la SCJN

Se avecina para la Suprema Corte un proceso de sucesión traumático, ríspido, cuyas heridas infligidas entre los ministros por el mismo, trascenderán al periodo de quién finalmente resulte ungida o ungido.

Por Raúl García Araujo                                            

Dice el famoso pasaje bíblico que quien a hierro mata, a hierro muere, y el languideciente ministro presidente Arturo Zaldívar Lelo de Larrea así llegó al máximo trono de la burocracia dorada, a la que por cierto el presidente Andrés Manuel López Obrador no se atrevió a afectarlos ni con el pétalo de un descuento a sus emolumentos y abusivas canonjías.

Zaldívar Lelo de Larrea se hizo de la presidencia de la Suprema Corte, luego de un proceso interminable de empates (casi 50), y donde el fiel de la balanza fue Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, quien luego de ser cabildeado, otorgó su voto para que Zaldívar asumiera la presidencia de la Corte y del intocable Consejo de la Judicatura Federal.

¿Será por esos favores recibidos, que ahora el favorito de Zaldívar Lelo de Larrea para sucederlo es nada menos que Gutiérrez Ortiz Mena?

Los cálculos y negociaciones de Zaldívar parecían prometedores, pero ¡ohhh, sorpresa!, el ajedrez político ya cambió 180 grados:

Aquel otrora prometedor y poderoso cabildero Julio Scherer García ya no está dentro de los afectos y mucho menos de las confianzas del presidente Andrés Manuel López Obrador; los ministros propuestos por la 4T resultaron más conservadores que los «5 conservas» a los que se refiere el presidente, y, finalmente, Zaldívar ha concitado tantos odios en su contra de parte de sus pares por su doble y hasta triple moral, que la mayoría ya decidió no ir nuevamente a sus aventuras.

Y lo más importante, su corcholata, Gutiérrez Ortiz Mena, no es tan aquilatado en Palacio Nacional como él le hace creer.

El que fuera nieto del exsecretario de Hacienda, don Antonio Ortiz Mena, aquel del anhelado desarrollo estabilizador, no goza de las confianzas del presidente López Obrador.

Su paso por el SAT, con sus condonaciones de impuestos a los grandes empresarios, varios de los cuales, por obvias razones, son sus amigos, lo hacen nada confiable.

La lógica del presidente, nos revela nuestra garganta profunda de Palacio Nacional, es que de llegar a la presidencia de la Corte, a qué intereses serviría, y por supuesto que la respuesta no apunta a los más pobres, que son el principal clientelaje del gobierno de la 4T.

Sus votos serían, concluyen, en favor de los potentados, de los machuchones, como los denomina el jefe del Ejecutivo, y a los que tanto desprecia por la prepotencia de éstos contra los más desvalidos.

Invariablemente favorecería a los que ha favorecido todo el tiempo, desde el SAT, hasta su alta posición en la Suprema Corte, cuyas resoluciones y sentidos del voto (salvo contados en los últimos tiempos para intentar recibir la gracia del Tlatoani), han sido para la clase privilegiada, a la que él pertenece, y a la que también pertenecen los dueños de los medios, que tanto lo han favorecido como ministro y que lo han ayudado con sus plumas a construir un relato de que él será el ungido.

La otra razón de mucho peso por la que no será su corcholata, es que los actuales tiempos son tiempos ya de las mujeres, y en el Poder Judicial hay una resistencia a ello.

Ahí la equidad de género no es una realidad y la Corte y el Consejo de la Judicatura, son un claro ejemplo de ello.

Ante esa situación y la bandera del presidente por la igualdad y de privilegiar a la mujer en los cargos públicos, se perfila una mujer para suceder a Zaldívar Lelo de Larrea.

Los momios para Norma Lucía Piña Hernández son muy bajos entre la corriente ultra conservadora de los ministros y Loreta Ortiz Ahlf no es bien vista por la 4T, por lo que la única mujer que goza del mejor cartel para suceder al languideciente Zaldívar Lelo, es Yazmín Esquivel Mossa.

En Cortito

En Cortito: En más de estos asuntos, citamos la Ley de Carrera Judicial del Poder Judicial de la Federación que señala en su artículo 5 del capítulo primero, que se tiene que garantizar la independencia, imparcialidad, idoneidad, estabilidad, profesionalización y especialización de sus integrantes. Lo cito ya que parece que, en el Consejo de la Judicatura Federal, no les interesa cumplir con sus propias reglas. Resulta que a pesar de que los magistrados de Yucatán, Pablo Jesús Hernández Moreno y Jorge Enrique Eden Wynter García, por cierto, ambos con más de 25 años en el mismo puesto, con arraigo e intereses en el estado de Yucatán, aceptaron que existe alguna relación familiar y de negocios con el empresario Fernando Ponce García, quien metió a la cárcel a su exyerno Ermilo Castilla Roche, ambos se negaron a recusarse en el caso de Ermilo, quien lleva cuatro años en Prisión Preventiva Justificada sin haber sido aún juzgado.

En Corto tiene en su poder la respuesta que los magistrados entregaron al Tribunal Colegiado del Trigésimo Primer Circuito en Campeche. En los documentos, uno de ellos, Pablo Jesús Hernández Moreno acepta que uno de sus hijos es apoderado legal de la empresa de Ponce García y además que está casado con una sobrina del empresario; sin embargo, dice que eso no quiere decir que exista un vínculo familiar. En tanto que Jorge Enrique Eden Wynter García señala que sí compró un terreno con quien fuera el director general de Bepensa, cuyo dueño es Fernando Ponce García. Este magistrado federal asegura que eso no representa una amistad entre ellos, sino un asunto entre vecinos. Ante tantas irregularidades, se solicitó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación que atraiga el recusamiento de ambos Magistrados, ya que es imprescindible su intervención para que interprete los alcances de la Ley de Amparo y también para que delimite lo que se debe de entender por “estrecha amistad” y que reconozca la posible pérdida de imparcialidad cuando se demuestre la posibilidad de la intervención de un intermediario, que de forma consciente o inconsciente afecte al ánimo de decisión del Juez o Magistrado. De esta forma, da oportunidad para que el caso de Ermilo sea resuelto conforme a derecho, quien curiosamente es juzgado por segunda vez por el delito de fraude, la primera fue en Quintana Roo donde fue absuelto.

Nos dicen que, en Yucatán, la barra de abogados del estado está sumamente preocupada, ya que el gobernador Mauricio Vila se está apoderando del Poder Judicial del Estado, jubilando a magistrados y jueces para poner a gente de toda su confianza y así impartir justicia a su antojo e intereses, ya que del caso de Ermilo ni él, ni su secretaria de Gobierno, María Dolores Fritz Sierra, siguen sin decir una palabra.

Periodista mexicano | Twitter @araujogar

Columna anterior: ¿Magistrados imparciales?

Columna publicada de manera original en Dominio Público

Raúl García Araujo
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