Los corredores mexicanos enfrentaron un circuito compuesto por miles de escalones y caminos irregulares durante varias horas de competencia.
Por Eric Gómez | Reportero
La delegación mexicana conquistó cinco medallas en la edición 23 del Maratón de la Gran Muralla China, una de las competencias de resistencia más complejas del circuito internacional. Los atletas nacionales consiguieron dos medallas de oro, dos de plata y una de bronce en las pruebas de 21 y 42 kilómetros. La competencia reunió a más de 2 mil corredores provenientes de más de 60 países en la zona de Huangyaguan, ubicada en Tianjin.
El recorrido incluyó 5 mil 164 escalones distribuidos a lo largo de la Gran Muralla China, además de pendientes pronunciadas y tramos de asfalto que exigieron un alto nivel físico. Los corredores enfrentaron ascensos continuos y descensos prolongados en una ruta considerada entre las más demandantes del atletismo internacional. La delegación mexicana figuró entre las más reconocidas de la jornada por los resultados obtenidos en distintas categorías.
Los atletas que subieron al podio fueron Sabina Ramírez Hernández, Mario Ramírez Hernández y Antonio Ramírez Hernández, integrantes del pueblo rarámuri de Chihuahua. También obtuvieron medallas Miriam y Balbina, originarias de la comunidad mixteca. Los competidores mexicanos sobresalieron en diversas ramas del maratón y medio maratón disputados en territorio chino.
Herencia rarámuri
Antonio Ramírez Hernández consiguió el primer lugar en la categoría varonil de 42 kilómetros tras completar el recorrido en una de las pruebas más exigentes del certamen. El atleta rarámuri explicó que correr formó parte de la enseñanza cotidiana de su comunidad desde la infancia. El corredor recordó que las actividades diarias en la Sierra Tarahumara fortalecieron la resistencia física de generaciones enteras.
El deportista narró que desde niño recorrió largas distancias en caminos de terracería y zonas montañosas de Chihuahua. También señaló que las prácticas tradicionales de su comunidad consolidaron una cultura vinculada al atletismo de fondo. La preparación física adquirida desde temprana edad permitió a los corredores mexicanos competir frente a representantes de decenas de países.
Durante la competencia, Antonio Ramírez Hernández utilizó tenis especializados debido a las condiciones del recorrido sobre asfalto y piedra. El corredor dejó de lado sus tradicionales huaraches de suela de llanta para adaptarse a las exigencias técnicas del circuito internacional. El atleta explicó que la superficie de la ruta modificó las condiciones habituales en las que acostumbra correr en la Sierra Tarahumara. –sn–


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