La logística ha dejado de ser una función invisible para convertirse en una pieza estratégica de la competitividad empresarial.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
Durante años, la cadena de suministro fue percibida como una parte silenciosa del negocio: necesaria, pero poco visible. Mientras los productos llegaran a tiempo, los almacenes funcionaran y los costes se mantuvieran bajo control, su importancia rara vez ocupaba el centro de la conversación empresarial.
Esa etapa ha terminado. La pandemia, las tensiones geopolíticas, el crecimiento del comercio electrónico, los problemas de materias primas y las nuevas exigencias de sostenibilidad han situado la supply chain en el corazón de las decisiones estratégicas.
Hoy, una empresa no compite solo por su producto, su marca o su precio. También compite por su capacidad para planificar, comprar mejor, anticipar riesgos y responder con agilidad a un mercado global cada vez más incierto. –sn–

