Gabriel Uribe, de The Global Chamber, advierte que la oportunidad está abierta, pero exige un cambio de mentalidad y preparación previa para operar como proveedor global.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
México recibe miles de millones de dólares en inversión extranjera y acumula récords de IED año tras año. El problema está justo debajo de esa cifra: las empresas que llegan buscan proveedores mexicanos y, en la mayoría de los casos, no los encuentran.
Únicamente el 8% de las pymes participa activamente en mercados internacionales, según BBVA Research. Las organizaciones transnacionales no seleccionan socios comerciales por precio; exigen certificaciones vigentes, facturación auditada y el estándar de calidad de cada componente.
“Las organizaciones que operan al margen de sus obligaciones fiscales o que carecen de registros formales quedan automáticamente descartadas para participar en cualquier cadena de valor global. Detrás de esa informalidad también hay una mentalidad de corto plazo que no se alinea con las expectativas de los compradores globales”, explica Gabriel Uribe, Director Ejecutivo del Capítulo de Ciudad de México de The Global Chamber, una organización que conecta a compañías, directivos e inversionistas.
El criterio que define quién participa
Cuando una empresa internacional evalúa un proveedor en México, revisa cumplimiento normativo, capacidad técnica certificada y solidez financiera para mantener contratos de largo plazo. En este sentido, las certificaciones sectoriales funcionan como requisitos mínimos para participar en cadenas de suministro globales.
A esto se suma que las compañías estadounidenses y europeas piden que sus socios comerciales demuestren compras responsables, reducción de emisiones y cumplimiento de estándares ESG (ambientales, sociales y de gobernanza). Muchas pymes mexicanas pierden contratos por mantener procesos tradicionales y una mentalidad que sigue viendo estos requisitos como un costo, no como condición de entrada al mercado.
Uno de los obstáculos más grandes es el capital de trabajo. «Financiar los ciclos de pago de 60 o 90 días que suelen imponer las multinacionales resulta prácticamente imposible. Además, actualizar procesos productivos añade otro costo de entrada que la mayoría no puede cubrir con las condiciones de financiamiento disponibles», agrega Uribe. –sn–


¡Conéctate con Sociedad Noticias! Suscríbete a nuestro canal de YouTube y activa las notificaciones, o bien, síguenos en las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram.
También, te invitamos a que te sumes a nuestro canal de información en tiempo real a través de Telegram.

