Fabricados en Monterrey, los autobuses Sultana marcaron una época en el transporte de pasajeros en México y América Latina. Su diseño innovador y tecnología los convirtieron en referentes de la industria, hasta que dejaron de producirse en 1981.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
Durante varias décadas, viajar por carretera en México significaba hacerlo a bordo de un Sultana. Estos autobuses, fabricados en Monterrey, Nuevo León, se convirtieron en un símbolo de la ingeniería nacional y en una referencia del transporte foráneo por su innovación, comodidad y desempeño.
Producidos por Trailers de Monterrey (Tradem), los Sultana dominaron las carreteras mexicanas entre las décadas de 1950 y 1980. Su presencia fue tan amplia que miles de pasajeros los utilizaron para recorrer prácticamente cualquier destino del país, desde trayectos regionales hasta rutas de larga distancia.
Una marca que impulsó la industria mexicana
La marca Sultana nació como parte del Grupo Industrial Ramírez, una empresa regiomontana dedicada a la fabricación de vehículos de carga y transporte. Mientras la firma comercializaba tractocamiones bajo la marca Ramírez, destinó el nombre Sultana a su línea de autobuses de pasajeros.
Las unidades fueron adquiridas por algunas de las empresas de transporte más importantes del país, entre ellas Tres Estrellas de Oro, Estrella Roja, Estrella de Oro, Transportes del Norte, Chihuahuenses y Transportes del Pacífico.
Su calidad también permitió que fueran exportadas a países como Colombia, Perú, Argentina, Guatemala, Honduras y Paraguay, consolidando la presencia de la industria mexicana en América Latina.
Innovación para su época
Los Sultana incorporaron características que resultaban avanzadas para su tiempo. Algunos modelos ofrecían aire acondicionado, sanitarios, cafetería y amplios ventanales panorámicos que mejoraban la experiencia de los pasajeros.
Uno de los modelos más emblemáticos fue el Super Panorámico (SP), reconocido por su diseño aerodinámico y por introducir mejoras en confort y seguridad durante los viajes de larga distancia.
Gracias a su desempeño, varias rutas redujeron considerablemente sus tiempos de recorrido. Entre las más recordadas se encuentran los servicios entre Ciudad de México y Acapulco, así como los largos trayectos hacia el norte del país.
El fin de una leyenda
Pese a su éxito comercial, la producción de los autobuses Sultana concluyó en 1981.
Diversos especialistas atribuyen su desaparición a los cambios que experimentó la industria automotriz nacional, el incremento de la competencia y las dificultades para competir con otros fabricantes de mayor escala, lo que llevó al cierre de la línea de producción.
Sin embargo, su legado permanece vigente entre coleccionistas, restauradores y aficionados al transporte, quienes conservan y exhiben algunas unidades como parte del patrimonio industrial de México.
Más de cuatro décadas después de su desaparición, los autobuses Sultana siguen siendo recordados como uno de los proyectos más representativos de la manufactura nacional. Para muchos viajeros, sus característicos diseños evocan una época en la que recorrer las carreteras mexicanas era también una experiencia marcada por la innovación y el orgullo de una industria desarrollada en el país. –sn–


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