La plaga del mosquito Culex obliga a habitantes de comunidades cercanas a la presa Endhó, en Hidalgo, a modificar su rutina diaria y evitar actividades al aire libre durante las tardes.
Por Abraham Camacho | Corresponsal
La jornada cotidiana de las comunidades asentadas alrededor de la presa Endhó, en Hidalgo, termina antes del anochecer. A partir de las cinco de la tarde, miles de mosquitos del género Culex invaden calles, patios, jardines y parcelas, obligando a los habitantes a refugiarse en sus viviendas para evitar las picaduras.
La presencia masiva de estos insectos ha modificado la dinámica de las localidades ribereñas, donde las actividades al aire libre prácticamente se suspenden al caer la tarde. Los habitantes describen que basta permanecer unos minutos fuera de casa para que los mosquitos comiencen a rodear a las personas y se acumulen sobre la ropa o cualquier parte del cuerpo expuesta.
La situación ha generado preocupación entre las familias de la zona, ya que la plaga afecta tanto la vida cotidiana como las actividades agrícolas y pecuarias que dependen del trabajo al aire libre.
Habitantes cambian su rutina para evitar las picaduras
De acuerdo con testimonios de pobladores, calles, parques, sembradíos, corrales y patios dejan de ser espacios seguros durante las últimas horas de la tarde debido a la elevada concentración de mosquitos.
Los vecinos relatan que los insectos aparecen inicialmente de forma aislada, pero en pocos minutos forman enjambres que dificultan permanecer en el exterior, por lo que muchas familias adelantan sus actividades diarias para resguardarse antes del anochecer.
Esta situación también afecta labores agrícolas, el cuidado del ganado y la convivencia en espacios públicos, especialmente durante la temporada en que aumenta la reproducción de estos insectos.
La presa Endhó enfrenta un problema ambiental persistente
La presa Endhó ha sido objeto de preocupación durante años por los problemas ambientales asociados a la acumulación de aguas residuales y materia orgánica, condiciones que favorecen la reproducción de diversas especies de mosquitos.
El género Culex suele desarrollarse en cuerpos de agua con alta carga orgánica, por lo que especialistas consideran que las condiciones ambientales pueden contribuir al incremento de su población.
Aunque la mayoría de las especies de este mosquito representan principalmente una molestia por sus picaduras, las autoridades sanitarias suelen mantener vigilancia sobre su proliferación debido a su capacidad para actuar como vector de algunas enfermedades en determinadas regiones.
Piden atender el problema sanitario y ambiental
Habitantes de las comunidades cercanas a la presa han manifestado la necesidad de reforzar las acciones de control de fauna nociva y de implementar medidas para reducir la proliferación de mosquitos.
Además de las molestias provocadas por las picaduras, la presencia constante de enjambres limita las actividades recreativas, laborales y sociales al aire libre, modificando la rutina diaria de cientos de familias que viven en las inmediaciones de la presa. –sn–


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