La electrificación de la industria, el transporte y la climatización será uno de los principales motores de transformación del sistema eléctrico.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
Durante la primera etapa de la transición energética los esfuerzos se concentraron en aumentar la capacidad de generación renovable y en acelerar la instalación de energía eólica y solar fotovoltaica.
La siguiente fase será más compleja, porque el reto ya no consiste en producir electricidad renovable, sino en integrarla de forma eficiente y distribuirla para atender una demanda eléctrica creciente. En muchas zonas, la falta de capacidad de acceso y conexión ya está retrasando proyectos industriales, instalaciones de almacenamiento de energía y puntos de recarga.
Las inversiones en redes eléctricas deben anticiparse al crecimiento de la generación y de la demanda, porque los plazos de planificación, autorización y construcción convierten la capacidad de red en un factor limitante para la descarbonización y la competitividad industrial. –sn–

