Neurotecnología avanza sin regulación comercial y expone neurodatos

La UNESCO advierte riesgos para la privacidad mental por el uso comercial de neurotecnologías y plantea proteger los neurodatos como información sensible.

Por Deyanira Vázquez | Reportera                                        

El avance de la neurotecnología hacia el mercado comercial plantea riesgos para la privacidad mental, la autonomía y la protección de los neurodatos, ante la expansión de dispositivos capaces de medir y analizar la actividad del sistema nervioso.

La alerta fue expuesta por Dafna Feinholz Klip, jefa del Programa de Bioética y Ética de la Ciencia y la Tecnología de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), durante una conferencia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La especialista explicó que herramientas como anillos, relojes, diademas, anteojos y audífonos pueden recopilar información relacionada con la actividad cerebral y el sistema nervioso, mientras la convergencia con la inteligencia artificial amplía sus capacidades. La Unesco ya advierte que los dispositivos comerciales pueden generar datos capaces de revelar emociones, preferencias y otros aspectos personales.

Neurodatos bajo vigilancia

Feinholz Klip participó en la conferencia magistral “Recomendación sobre la ética de la neurotecnología de la UNESCO. Primera norma mundial”, realizada en el auditorio Jorge Carpizo de la Coordinación de Humanidades de la UNAM.

La académica explicó que la neurotecnología comprende dispositivos, sistemas y procedimientos destinados a medir, observar, analizar, predecir o modular el sistema nervioso para comprender, restaurar, anticipar o modificar su estructura, actividad o funciones.

La Recomendación sobre la Ética de la Neurotecnología fue adoptada por la Conferencia General de la Unesco el 11 de noviembre de 2025 y constituye el primer instrumento normativo mundial dedicado específicamente a esta materia.

El documento plantea que los datos neuronales y otros datos que permitan inferir estados mentales deben recibir protección como información sensible y personal, debido a la posibilidad de revelar aspectos relacionados con la identidad, emociones, pensamientos y preferencias.

Riesgos fuera de la medicina

La especialista señaló que la neurotecnología tiene aplicaciones consolidadas en la salud, como los implantes cocleares y las interfaces cerebro-máquina, pero su expansión hacia ámbitos comerciales genera nuevos dilemas éticos.

La combinación de neurotecnología e inteligencia artificial incrementa además la capacidad para procesar información del sistema nervioso y utilizarla para inferir características de las personas. La Unesco identifica entre los riesgos la vigilancia, la manipulación de conductas, la afectación de la autonomía y el uso de datos neuronales con fines comerciales.

La organización internacional advierte que empresas pueden utilizar datos obtenidos mediante dispositivos no invasivos para identificar señales relacionadas con preferencias o rechazos de los consumidores y emplearlas para influir en su comportamiento.

Por ello, la Recomendación plantea que los Estados fortalezcan sus marcos de protección al consumidor y establezcan información clara y accesible sobre los efectos, limitaciones y riesgos de los productos de neurotecnología.

Protección de la autonomía

Durante la conferencia, Miguel Armando López Leyva, coordinador de Humanidades de la UNAM y moderador de la sesión, señaló la importancia de vincular las discusiones académicas con la vida cotidiana, particularmente en asuntos relacionados con autonomía, libertad y responsabilidad.

Jennifer Hincapie Sanchez, directora del Programa Universitario de Bioética de la UNAM, señaló que la Recomendación relaciona la privacidad con la identidad personal, la capacidad de actuar y la dignidad. La institución confirma su cargo como directora del programa universitario.

En una sesión realizada previamente en la Facultad de Filosofía y Letras, Carol Hernández Rodríguez, coordinadora de la Cátedra Extraordinaria de Bioética, recordó que ese espacio busca promover el análisis crítico de los desarrollos científicos y tecnológicos.

La cátedra será nombrada “Juliana González Valenzuela”, en reconocimiento a la filósofa mexicana que dirigió la Facultad de Filosofía y Letras y formó parte de la Junta de Gobierno de la UNAM.

Neurotecnología y derechos humanos

Luis Bernardo Tovar y Romo, director del Instituto de Fisiología Celular, señaló que la interacción cotidiana con herramientas tecnológicas puede generar beneficios, pero también afectar la individualidad y la autonomía, por lo que consideró necesaria una regulación específica.

Por su parte, María Teresa Morales Guzmán, directora del Instituto de Neurobiología, resaltó la trayectoria de la UNAM en el desarrollo de las neurociencias y consideró que los lineamientos internacionales ofrecen una referencia para investigadores y otros sectores.

La preocupación no se limita al ámbito empresarial. La Unesco también identifica riesgos en el uso de neurotecnologías en espacios laborales, donde pueden emplearse para vigilar productividad o construir perfiles de trabajadores, por lo que plantea salvaguardas relacionadas con consentimiento, transparencia y privacidad.

La Recomendación también llama a prestar especial atención a menores de edad y a limitar determinados usos no terapéuticos, debido a que sus cerebros se encuentran en desarrollo.

El instrumento internacional no sustituye automáticamente las leyes nacionales. La Unesco invita a sus Estados miembros a adoptar medidas, incluidas legislativas, para aplicar sus principios conforme a sus respectivos sistemas constitucionales y jurídicos.

El reto para los gobiernos consiste ahora en trasladar esos principios a normas capaces de proteger la privacidad mental y los neurodatos frente al crecimiento de dispositivos comerciales que interactúan con el sistema nervioso.

La discusión adquiere relevancia conforme las neurotecnologías dejan de estar concentradas en hospitales y laboratorios y llegan a productos de consumo cotidiano. La propia Unesco advierte que su expansión hacia nuevas áreas requiere mecanismos de gobernanza que protejan la dignidad humana, la autonomía y los derechos fundamentales. –sn–

Sociedad Noticias

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