Una lesión que no cura, cambia de tamaño, presenta varios colores o sangra con facilidad debe ser consultada, especialmente si aparece en zonas expuestas al sol.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
El verano es una época en la que la piel está más expuesta al sol y también más visible. Manchas, lunares o pequeñas lesiones que pasan desapercibidas durante el resto del año pueden llamar más la atención en estos meses.
Observar la piel de forma regular y consultar ante cambios sospechosos puede ayudar a detectar a tiempo lesiones que requieren valoración dermatológica.
La exposición a la radiación ultravioleta, tanto de origen solar como por lámparas de bronceado, es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer de piel. –sn–

