Ediciones Era

«Ediciones Era» anuncia su cierre tras 66 años de historia editorial

Ediciones Era anunció el cierre de sus operaciones tras 66 años de trayectoria. El sello publicó a Pacheco, García Márquez, Poniatowska, Fuentes y Monsiváis.

Por Adriana López | Reportera                                      

Ediciones Era, una de las editoriales independientes más importantes de México, anunció el cierre de sus operaciones después de 66 años de actividad, con lo que llega a su fin uno de los proyectos editoriales que mayor influencia tuvo en la literatura, el pensamiento crítico y las ciencias sociales en México y América Latina.

La editorial fue fundada en 1960 por Neus Espresate, Jordi Espresate, Quico Espresate, Vicente Rojo y José Azorín, vinculados a la Imprenta Madero. El nombre ERA surgió de las iniciales de Espresate, Rojo y Azorín.

Durante más de seis décadas, el sello construyó un catálogo que abarcó novela, poesía, cuento, crónica, historia, ensayo, ciencias sociales, arte y literatura infantil y juvenil. En su sitio oficial reportaba más de 500 títulos y alrededor de 20 novedades anuales, además de numerosas reimpresiones.

El cierre ocurre después de un periodo prolongado de dificultades para la industria editorial. De acuerdo con información publicada sobre la decisión, las ventas de Era se redujeron hasta una cuarta parte de los niveles previos a la pandemia, un deterioro que terminó por hacer inviable la continuidad de la empresa.

Una editorial nacida del exilio español

La historia de Era estuvo vinculada desde sus primeros años con el exilio republicano español y con una generación de editores, escritores y artistas que encontraron en México un espacio para desarrollar proyectos culturales independientes.

Neus Espresate dirigió la editorial durante casi medio siglo, hasta 2009, con la colaboración de Vicente Rojo, José Azorín y sus hermanos. El proyecto buscó publicar autores con propuestas nuevas tanto en sus contenidos como en sus formas y mantuvo una relación estrecha con el pensamiento crítico y las transformaciones políticas y culturales de México.

La trayectoria de la casa editorial también quedó marcada por su independencia. En sus primeras décadas publicó textos relacionados con el marxismo, la historia, la política latinoamericana y distintas corrientes del pensamiento de izquierda, además de literatura y poesía.

Entre sus proyectos editoriales figuraron colecciones como Ancho mundo, El hombre y su tiempo y la revista Cuadernos políticos, publicada entre 1974 y 1989 como espacio de análisis y debate sobre asuntos económicos, sociales y políticos de América Latina.

Los libros que marcaron una época

El catálogo de Era incluye algunas primeras ediciones fundamentales de la literatura mexicana y latinoamericana.

En 1962 publicó Aura, de Carlos Fuentes, y un año después lanzó la primera edición de El coronel no tiene quien le escriba, de Gabriel García Márquez. También publicó Los elementos de la noche, primer libro de poemas de José Emilio Pacheco, cuando el escritor tenía 23 años.

Otro título fundamental fue La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska, obra que documentó los acontecimientos del movimiento estudiantil de 1968 y se convirtió en uno de los libros emblemáticos del catálogo de la editorial.

Era también publicó Días de guardar, de Carlos Monsiváis; Paradiso, de *José Lezama Lima; obras de José Revueltas y títulos de Fernando Benítez, entre numerosos autores mexicanos y latinoamericanos.

El catálogo se amplió con autores como Octavio Paz, Juan Rulfo, Sergio Pitol, Augusto Monterroso, Carmen Boullosa, Margo Glantz, David Huerta, Socorro Venegas, Ana García Bergua y generaciones posteriores de escritores.

Más que una casa editorial

La importancia de Era no se limitó a la cantidad de libros publicados. Su catálogo contribuyó durante décadas a introducir en México debates sobre política, historia, economía, filosofía, literatura y cultura que no siempre encontraban espacio en otros sellos.

El escritor Juan Villoro señaló en 2025 que Era modificó la vida pública mexicana al apostar por autores que, en sus primeros años, todavía no tenían reconocimiento amplio. En esa misma celebración por los 65 años de la editorial, Marcelo Uribe, director de Era, recordó la continuidad del proyecto y la importancia de sus autores y colaboradores.

La propia editorial había reconocido que las dificultades económicas formaban parte de su historia. En 2020, durante la conmemoración de sus 60 años, Marcelo Uribe afirmó que Era había enfrentado problemas desde su fundación y que su permanencia dependía de los lectores.

El nombre ERA y su legado

El nombre ERA no fue elegido como una referencia genérica al paso del tiempo. Proviene de los apellidos de tres de sus fundadores: Espresate, Rojo y Azorín.

La combinación de literatura, pensamiento político, ciencias sociales y diseño convirtió al sello en una referencia de la edición independiente mexicana. Vicente Rojo, además de participar en la fundación, tuvo un papel central en la identidad gráfica de sus libros.

A lo largo de su historia, Era llegó a consolidar un catálogo de cientos de títulos y mantuvo una política de reimpresión de obras que permanecieron disponibles durante décadas. Entre ellas estuvieron Aura, La noche de Tlatelolco, El coronel no tiene quien le escriba, Las batallas en el desierto y distintos trabajos de José Revueltas y José Emilio Pacheco.

El fin de una etapa editorial

El cierre de Ediciones Era representa la desaparición de uno de los sellos independientes con mayor continuidad en México. Su trayectoria se extendió de 1960 a 2026, 66 años en los que publicó literatura y obras de pensamiento que terminaron formando parte de la memoria cultural del país.

En 2025, al cumplir 65 años, Era todavía era presentada como uno de los sellos independientes más influyentes de México y América Latina. Un año después, las dificultades acumuladas en el mercado editorial llevaron al anuncio de su cierre.

La desaparición de la editorial ocurre en un mercado que también enfrenta presiones estructurales. La industria editorial mexicana registró una caída de 22.4 por ciento en sus ventas en 2023 frente al año previo, en un contexto de transformación de los hábitos de lectura, encarecimiento de los libros y cambios en los canales de comercialización.

Con el cierre, México pierde una casa editorial que durante seis décadas apostó por autores, libros e ideas que contribuyeron a formar generaciones de lectores. Su catálogo, sin embargo, permanece como testimonio de una época en la que editar libros también significaba intervenir en la conversación cultural del país. –sn–

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