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Mujeres migrantes enfrentan más problemas de salud al envejecer

Mujeres mexicanas que migraron a Estados Unidos enfrentan mayores problemas de salud al llegar a la vejez, según datos de la ENASEM 2021 y especialistas de la UNAM.

Por Gabriela Díaz | Reportera                                           

Cerca de un millón de personas de 65 años o más en México declaró en 2021 haber migrado alguna vez a Estados Unidos por motivos laborales; de ellas, más de 259 mil 900 eran mujeres que enfrentan mayores problemas de salud y condiciones económicas adversas durante la vejez.

El Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señaló que 43.9 por ciento de las mujeres migrantes de ese grupo de edad presentaba multimorbilidad, es decir, al menos dos enfermedades crónicas, frente a 40.3 por ciento de las mujeres no migrantes.

Los datos corresponden a la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) 2021, estudio longitudinal que analiza las condiciones demográficas, económicas, laborales, migratorias y de salud de la población de 50 años y más. La encuesta cuenta con representación nacional, urbana y rural.

Mayor dependencia funcional

Durante la décima sesión del Seminario Permanente “Migración, género y trabajo”, Sebastián Antonio Jiménez Solís, técnico académico del IIEc, explicó que las diferencias también aparecen en la dependencia funcional.

El 29.9 por ciento de las adultas mayores migrantes presentaba esta condición, frente a 26.8 por ciento de las mujeres no migrantes. Entre los hombres, los porcentajes fueron de 19.4 y 15.1 por ciento, respectivamente, de acuerdo con los datos presentados durante el seminario.

La dependencia funcional implica dificultades para mantener la autonomía en actividades cotidianas y puede generar una mayor necesidad de asistencia y cuidados.

Jiménez Solís señaló que estos resultados hacen necesario revisar las trayectorias laborales de las mujeres migrantes, incluidos los sectores donde trabajaron, el acceso que tuvieron a seguridad social y atención médica y las condiciones en las que regresaron a México.

Migración y condiciones económicas

En la presentación “Migración y envejecimiento: brechas de género en la salud y las condiciones económicas”, el especialista planteó que también deben analizarse las condiciones económicas y familiares que acompañan el retorno.

El 45.9 por ciento de las mujeres migrantes mayores consideradas en el análisis eran viudas, mientras que 77.2 por ciento prefería residir en zonas urbanas para mantenerse cerca de sus hijos y nietos y participar en tareas de cuidado.

Entre los factores asociados con una mayor probabilidad de haber migrado aparecieron el bajo nivel de escolaridad, vivir en una localidad rural y formar parte de hogares compartidos con varias generaciones.

La ENASEM incorpora precisamente variables sobre historia migratoria, empleo, ingresos, vivienda, salud, funcionalidad, redes familiares y transferencias económicas, lo que permite estudiar la relación entre migración y envejecimiento desde distintas dimensiones.

Mujeres retornan con problemas de salud

Erika Martínez López, integrante del IIEc, maestra en Administración y especialista en políticas de cuidado, planteó que la migración femenina responde también a condiciones de pobreza y desempleo y a la necesidad de aportar recursos económicos a los hogares.

Explicó que muchas mujeres migraron jóvenes y en edad reproductiva, trabajaron en distintos empleos y enviaron recursos a México para contribuir al sostenimiento de sus familias.

Al regresar, algunas enfrentan enfermedades crónicas, limitaciones funcionales, menores recursos económicos y ausencia de patrimonio productivo, circunstancias que pueden incrementar su necesidad de servicios de salud y cuidados.

Martínez López planteó la necesidad de revisar si los programas sociales y las políticas públicas atienden de manera suficiente las necesidades de las mujeres mayores que retornan después de una trayectoria migratoria.

Retorno requiere políticas de cuidado

Daniela Castro Alquicira, integrante del IIEc y doctora en Economía, señaló que la experiencia migratoria no es homogénea y que deben considerarse factores como la duración de la estancia, el destino, el tipo de empleo, el momento del retorno y las razones para regresar.

En las personas mayores, explicó, el retorno puede relacionarse con enfermedades, necesidad de cuidados u otras circunstancias asociadas con el envejecimiento.

El análisis resulta relevante porque la ENASEM fue diseñada para estudiar de manera longitudinal la evolución de la salud, discapacidad, situación económica, empleo e historia migratoria de la población de 50 años y más. El levantamiento de 2021 incluyó 15 mil 257 sujetos de estudio.

Los resultados plantean un reto para las políticas públicas: atender a las mujeres que regresan después de una trayectoria laboral migratoria y que pueden enfrentar simultáneamente envejecimiento, enfermedades crónicas, dependencia funcional y menores recursos económicos. –sn–

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