La temporada de huracanes 2026 exige algo más que monitorear el clima. Conoce tres claves para preparar empresas, proteger infraestructura y reducir interrupciones ante ciclones tropicales.
Por Deyanira Vázquez | Reportera
La preparación ante un huracán debe comenzar antes de que exista una alerta meteorológica. Para las empresas, identificar vulnerabilidades, proteger infraestructura y establecer protocolos de recuperación puede reducir interrupciones y mejorar la capacidad de respuesta ante un ciclón tropical.
En México, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) pronosticó para 2026 entre 18 y 21 ciclones tropicales con nombre en el Pacífico, incluidos entre cuatro y cinco huracanes mayores, de categorías 3, 4 o 5. Para el Atlántico se prevén entre 11 y 15 sistemas.
La temporada comenzó el 15 de mayo en el Pacífico y el 1 de junio en el Atlántico, y ambas concluyen oficialmente el 30 de noviembre. Las autoridades han advertido que la posible transición hacia condiciones de El Niño puede favorecer una mayor actividad ciclónica en el Pacífico y aumentar el potencial de intensificación de algunos sistemas.
Tres preguntas para medir la preparación de una empresa
Para Zurich Resilience Solutions, la gestión del riesgo frente a fenómenos hidrometeorológicos debe considerar no sólo los daños físicos, sino también la continuidad de las operaciones, la protección del personal y la capacidad para recuperar servicios esenciales.
1. ¿Qué parte de la operación es más vulnerable?
El primer paso consiste en identificar los procesos cuya interrupción tendría mayores consecuencias para el funcionamiento de la empresa.
Esto implica revisar instalaciones, equipos, proveedores, sistemas de comunicación y actividades críticas. También conviene actualizar los planes de emergencia, establecer responsables y definir canales de comunicación para actuar antes, durante y después de una contingencia.
La capacitación periódica del personal permite que cada integrante conozca sus responsabilidades y evita que la respuesta dependa de decisiones improvisadas cuando las condiciones meteorológicas ya representan un riesgo.
2. ¿La infraestructura está preparada para lluvias y vientos intensos?
La intensidad de un huracán no es el único elemento que determina sus consecuencias. Las lluvias torrenciales pueden provocar inundaciones, deslaves, desbordamientos de ríos y daños en caminos e infraestructura, incluso cuando el centro del ciclón no impacta directamente una localidad.
Por ello, antes de la temporada resulta conveniente inspeccionar techos, drenajes, sistemas de impermeabilización, instalaciones eléctricas y equipos ubicados en exteriores.
El mantenimiento preventivo permite detectar puntos débiles antes de que una emergencia complique el acceso a las instalaciones o limite la posibilidad de realizar reparaciones.
3. ¿Cuánto tiempo tardaría la empresa en recuperar sus operaciones?
La recuperación también debe planearse antes del impacto.
Un protocolo de continuidad debe establecer cómo se inspeccionarán las instalaciones, qué servicios tendrán prioridad, cómo se evaluarán los daños y de qué manera se mantendrá la comunicación con colaboradores, clientes y proveedores.
Esta planificación puede reducir los tiempos de interrupción y facilitar un retorno ordenado a las actividades.
El riesgo no termina en la zona donde toca tierra un huracán
La experiencia de México demuestra que los ciclones pueden provocar afectaciones severas por lluvias, inundaciones y otros efectos asociados, aun cuando el punto de impacto no coincida con la ubicación de una empresa.
El Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) señala que México recibe en promedio cinco ciclones tropicales al año con efectos en el territorio nacional. Entre los estados con mayor incidencia histórica figuran Baja California Sur, Quintana Roo, Sinaloa, Veracruz y Tamaulipas.
En este contexto, la prevención debe considerar tanto la ubicación física de las instalaciones como las rutas de suministro, la disponibilidad de servicios, los accesos y la dependencia de terceros.
La preparación también debe mantenerse vinculada con los avisos oficiales. El gobierno federal opera el Sistema de Alerta Temprana para Ciclones Tropicales (SIAT-CT), mediante el cual se emiten alertamientos para las zonas que pueden resultar afectadas.
Para Zurich Resilience Solutions, fortalecer la resiliencia significa integrar prevención, preparación, respuesta y recuperación en la operación cotidiana. La finalidad es reducir las interrupciones y mejorar la capacidad de las organizaciones para enfrentar fenómenos hidrometeorológicos extremos. –sn–


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