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El SNTE, 83 años entre sindicato, poder y disidencia

El SNTE nació en 1943 para unificar al magisterio y terminó convertido en un actor político de enorme influencia. Su historia incluye el corporativismo priista, Carlos Jonguitud, Elba Esther Gordillo, la CNTE y su actual cercanía con Morena.

Por Deyanira Vázquez | Reportera                                        

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) cumple 83 años como la organización gremial más poderosa del magisterio mexicano y una de las estructuras sindicales con mayor capacidad de movilización política del país. Su historia comenzó con un proyecto de unificación, pero terminó atravesada por el corporativismo, el control sindical, las pugnas internas, la disidencia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y la participación directa de sus dirigentes en la política nacional.

La organización fue constituida en diciembre de 1943, durante el gobierno del presidente Manuel Ávila Camacho, en un momento en que el Estado mexicano buscaba ordenar y unificar las distintas corrientes del magisterio. El proceso culminó el 26 de diciembre de ese año en el Palacio de Bellas Artes, donde representantes de diversas organizaciones acordaron disolver sus estructuras para constituir una organización nacional única.

El antecedente inmediato era un magisterio fragmentado. Entre las organizaciones que participaron en el proceso de unificación estaban el Sindicato de Trabajadores de la Educación de la República Mexicana (STERM), el Sindicato Único de Trabajadores de la Enseñanza (SUNTE) y el Sindicato Mexicano de Maestros y Trabajadores de la Educación (SMMTE). La creación del SNTE no fue simplemente la fundación de un sindicato: también representó el intento del Estado de concentrar en una sola estructura la representación de los trabajadores de la educación.

1943, el nacimiento del sindicato nacional

El Congreso de Unidad Magisterial estableció el nombre Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y el lema “Por la Educación al Servicio del Pueblo”. El primer secretario general fue Luis Chávez Orozco, quien encabezó el Comité Ejecutivo Nacional durante el periodo 1943-1945.

El 13 de enero de 1944 se presentó la solicitud ante el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje. El registro provisional llegó el 16 de febrero y el registro definitivo fue otorgado mediante acuerdo del 15 de julio de 1944, con el número R.S. 43/44.

SNTE | Infografía: Sociedad Noticias
SNTE | Infografía: Sociedad Noticias

Desde su origen quedó configurada una característica que marcaría al sindicato durante décadas: la representación nacional concentrada en una sola organización.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha señalado que el nacimiento del SNTE ocurrió dentro de un marco de corporativismo tradicional y que, a partir de 1949, comenzó una etapa en la que el control del sindicato se convirtió en plataforma para las carreras políticas de dirigentes nacionales.

El corporativismo y la alianza con el PRI

El crecimiento del SNTE coincidió con la consolidación del sistema político dominado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Durante décadas, la relación entre el sindicato y el poder político funcionó mediante una lógica de intercambio: la estructura gremial aportaba organización, movilización y respaldo electoral, mientras los gobiernos otorgaban espacios de representación, interlocución y capacidad de negociación.

Investigaciones académicas han documentado que el SNTE funcionó durante buena parte del siglo XX como una pieza del sistema corporativo priista. Sus dirigentes participaron en campañas, ocuparon diputaciones y senadurías y tuvieron influencia en las decisiones relacionadas con educación y presupuesto.

El modelo corporativo se apoyaba también en el control de aspectos fundamentales de la vida laboral de los maestros, entre ellos ascensos, cambios de adscripción, licencias y otros trámites. Esa capacidad fortaleció el poder de las dirigencias sobre las bases sindicales.

Por ello, el SNTE terminó siendo mucho más que un sindicato dedicado a negociar salarios y prestaciones: se convirtió en una estructura política con presencia territorial prácticamente en todo el país.

Carlos Jonguitud y Vanguardia Revolucionaria

Uno de los momentos decisivos llegó en 1972, cuando Carlos Jonguitud Barrios desplazó a la dirigencia que controlaba el sindicato y comenzó a construir una estructura política propia dentro del magisterio.

En 1974 fue elegido secretario general del SNTE y consolidó la corriente Vanguardia Revolucionaria del Magisterio, que dominaría la organización durante aproximadamente 17 años.

Jonguitud no limitó su influencia al sindicato. También desarrolló una carrera política dentro del PRI y ocupó cargos legislativos y administrativos. Su trayectoria llegó hasta la gubernatura de San Luis Potosí, lo que ejemplificó la estrecha relación que podía existir entre liderazgo sindical y carrera política dentro del régimen priista.

La etapa de Jonguitud también dejó una fuerte confrontación con grupos disidentes. Investigaciones académicas y testimonios de especialistas describen aquel periodo como una etapa de fuerte control interno y represión de corrientes opositoras.

Pero el dominio de Vanguardia Revolucionaria comenzó a fracturarse al mismo tiempo que crecían las movilizaciones magisteriales en distintas regiones del país.

1979, nace la disidencia que se convertiría en la CNTE

En 1979 ocurrió una ruptura que cambiaría para siempre la historia del sindicalismo educativo mexicano.

En Chiapas surgió una movilización de profesores inconformes con los salarios, las condiciones laborales, el control de las dirigencias sindicales y la falta de democracia interna. El movimiento se extendió rápidamente hacia entidades como Oaxaca, Guerrero, Tabasco, Morelos y otras regiones.

Ese proceso dio origen a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

La CNTE no nació originalmente como un sindicato separado del SNTE, sino como una corriente y estructura de oposición dentro del propio universo sindical magisterial. Su característica central fue cuestionar el control de las dirigencias nacionales y exigir democracia sindical, mejores condiciones laborales y una representación distinta.

La investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ubica la creación de la CNTE en 1979 y documenta su desarrollo posterior, particularmente en Chiapas, Oaxaca y Michoacán.

Con el paso de los años, la Coordinadora consolidó bastiones regionales. La Sección 22 de Oaxaca, la Sección 18 de Michoacán y la Sección 14 de Guerrero se convirtieron en referentes históricos de la disidencia, aunque su presencia y fuerza han variado con el tiempo.

La existencia de la CNTE introdujo una paradoja en el sistema educativo mexicano: el sindicato nacional conservó la representación formal de millones de trabajadores, mientras una parte del magisterio construyó estructuras de movilización capaces de desafiar públicamente al propio sindicato y a los gobiernos.

Elba Esther Gordillo: del sindicato al poder nacional

La figura que llevó al SNTE a una dimensión política inédita fue Elba Esther Gordillo Morales.

En abril de 1989, en medio de una fuerte movilización magisterial, Carlos Jonguitud Barrios dejó la dirigencia del sindicato. Poco después, Gordillo asumió el control político de la organización.

Elba Esther Gordillo
Elba Esther Gordillo

Su llegada coincidió con el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, y durante los siguientes años Gordillo convirtió al SNTE en uno de los principales centros de poder político del país.

Fue diputada, senadora, secretaria general del PRI y dirigente nacional del sindicato. En el ámbito partidista, su trayectoria mostró la estrecha relación entre representación sindical y poder político que había caracterizado al SNTE desde décadas anteriores.

Su influencia llegó a tal punto que el sindicato fue considerado un actor relevante en la construcción de acuerdos políticos nacionales.

La investigación académica sobre el SNTE documenta que sus dirigentes utilizaron la estructura sindical para mantener representación en las cámaras legislativas y negociar con distintos gobiernos, incluso después de que la organización comenzó a alejarse del PRI.

Del PRI a Nueva Alianza

El rompimiento entre Gordillo y el PRI fue definitivo en 2006.

Antes, en 2005, Gordillo había renunciado a la Secretaría General del PRI después de su enfrentamiento con Roberto Madrazo Pintado. Al mismo tiempo avanzó la construcción de una nueva fuerza política vinculada al magisterio: Nueva Alianza.

En julio de 2006, el PRI expulsó formalmente a Gordillo, entre otros motivos, por su impulso a la formación de un partido distinto y por apoyar a candidatos de otras fuerzas políticas.

El episodio mostró un cambio histórico: el SNTE dejó de depender exclusivamente de un partido hegemónico y comenzó a utilizar su estructura para negociar con diferentes fuerzas políticas.

En las elecciones de 2006, Gordillo apoyó a Felipe Calderón Hinojosa, candidato del Partido Acción Nacional (PAN). Años después reconoció públicamente que existieron acuerdos políticos con Calderón relacionados con ese respaldo.

El sindicato había pasado así de ser una pieza del corporativismo priista a convertirse en un actor capaz de negociar directamente con gobiernos y partidos de distinta orientación.

La caída de Gordillo

El 26 de febrero de 2013, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, Gordillo fue detenida y enfrentó acusaciones por delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y defraudación fiscal.

El arresto ocurrió apenas un día después de la promulgación de la reforma educativa impulsada por el gobierno federal, con la que Gordillo había mantenido una relación de fuerte confrontación.

Enrique Peña Nieto
Enrique Peña Nieto

Permaneció privada de la libertad durante más de cinco años.

En agosto de 2018, un tribunal determinó el sobreseimiento de las causas que permanecían abiertas y Gordillo recuperó su libertad absoluta. La resolución concluyó que las acusaciones de delincuencia organizada y lavado de dinero no habían sido acreditadas jurídicamente.

El episodio terminó con una etapa de la historia del SNTE, pero no eliminó el poder de la estructura sindical.

¿Cuántos afiliados tiene el SNTE?

El tamaño del sindicato explica buena parte de su influencia. En 2024, el propio SNTE reportó una membresía superior a 1.6 millones de agremiados. En otras etapas, la organización ha difundido cifras mayores al incluir trabajadores activos, jubilados y pensionados; por ello, las cifras deben compararse considerando qué categorías incorpora cada medición.

El sindicato está organizado en secciones distribuidas por las entidades federativas. En 2024 reportó la conclusión de la renovación de 55 dirigencias seccionales, mientras su estructura territorial incluye miles de delegaciones y representantes de centros escolares.

Esa presencia territorial constituye uno de sus principales activos políticos: el SNTE no sólo agrupa trabajadores; mantiene una estructura organizada que llega hasta los centros escolares.

Del viejo corporativismo al Morena actual

La relación del SNTE con la política no terminó con el PRI ni con Gordillo.

En 2024, Alfonso Cepeda Salas, secretario general del sindicato, llegó al Senado de la República como candidato de representación proporcional por Morena. El acuerdo del Instituto Nacional Electoral lo incluye en la lista de senadores de representación proporcional de ese partido.

Cepeda ocupa simultáneamente la dirigencia nacional del SNTE y un escaño en el Senado, una combinación que recuerda la histórica presencia de dirigentes magisteriales en el Poder Legislativo, aunque ahora bajo una relación política distinta a la que durante décadas mantuvo el sindicato con el PRI.

El propio dirigente ha planteado desde el Senado la defensa de las demandas del magisterio y ha participado en la agenda relacionada con salarios, pensiones y legislación laboral.

La transición ilustra la capacidad de adaptación política del sindicato: primero fue una estructura integrada al sistema priista; después construyó una fuerza partidista propia mediante Nueva Alianza y, en la etapa actual, uno de sus principales dirigentes ocupa una posición legislativa dentro de Morena.

SNTE y CNTE, dos expresiones de un mismo conflicto

Aunque suelen presentarse como organizaciones enfrentadas, la historia de ambas estructuras tiene un origen común.

El SNTE representa la organización nacional surgida en 1943 y conserva la representación institucional de millones de trabajadores. La CNTE surgió en 1979 como expresión de las corrientes que cuestionaban el control de esa estructura.

La diferencia no es únicamente sindical. También existe una concepción distinta sobre la relación con el gobierno.

Mientras las dirigencias nacionales del SNTE han privilegiado históricamente la negociación institucional, la CNTE ha recurrido con mayor frecuencia a movilizaciones, paros, plantones y acciones de presión para colocar sus demandas en la agenda gubernamental.

En 2026 esa diferencia volvió a hacerse visible. La CNTE realizó movilizaciones nacionales y mantuvo demandas relacionadas con salarios, pensiones y la legislación del ISSSTE, mientras el SNTE mantuvo canales de negociación con el gobierno federal.

Un sindicato que sobrevivió a los cambios políticos

La historia del SNTE puede leerse como una sucesión de transformaciones del poder sindical mexicano.

Nació en 1943 con el objetivo de unificar a un magisterio fragmentado. Se consolidó dentro del sistema corporativo priista. Vivió el dominio de dirigentes como Carlos Jonguitud Barrios. Enfrentó una ruptura histórica con el nacimiento de la CNTE. Alcanzó una influencia política extraordinaria durante el liderazgo de Elba Esther Gordillo. Perdió a su dirigente más poderosa con su detención en 2013 y, posteriormente, encontró nuevas vías de interlocución política.

Su permanencia demuestra que el poder del magisterio no depende exclusivamente de quien ocupe la dirigencia nacional.

Depende de una combinación mucho más profunda: más de un millón de trabajadores organizados, una estructura territorial nacional, su presencia cotidiana en las escuelas, capacidad de movilización y una relación histórica con el poder político.

El SNTE ha cambiado de aliados, dirigentes y estrategias, pero conserva el elemento que explica su peso desde hace ocho décadas: representa una de las mayores organizaciones laborales del país y controla una estructura social con presencia en prácticamente todo México.

La historia del sindicato, por ello, no puede entenderse sólo como la historia de los maestros. Es también una historia del Estado mexicano, del PRI, de las relaciones corporativas, de las reformas educativas, de la disidencia magisterial y de la forma en que los sindicatos han participado en la construcción y disputa del poder político. –sn–

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