Volker Türk, alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, pidió regular con urgencia la inteligencia artificial avanzada ante riesgos para servicios esenciales, democracia, privacidad y seguridad.
Por José Víctor Rodríguez | Reportero
La inteligencia artificial avanzada puede generar riesgos existenciales para la humanidad y afectar servicios esenciales, infraestructuras críticas, derechos humanos e instituciones democráticas, advirtió Volker Türk, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
En una carta dirigida a los Estados y a las empresas que desarrollan los sistemas de inteligencia artificial más avanzados, Türk pidió actuar con urgencia para establecer una gobernanza internacional que avance al mismo ritmo que la tecnología. La ONU ha advertido previamente que el desarrollo acelerado de la IA requiere evaluaciones de impacto en derechos humanos, transparencia y controles efectivos.
IA agéntica y servicios esenciales, entre los principales riesgos
El alto comisionado puso especial atención en los sistemas de IA agéntica, capaces de ejecutar tareas y tomar decisiones con un mayor grado de autonomía. Advirtió que una falla en estos sistemas podría paralizar servicios esenciales, interrumpir comunicaciones, desestabilizar infraestructuras críticas y afectar el funcionamiento de instituciones democráticas.
El riesgo también alcanza servicios indispensables para la población, como el suministro de agua potable, calefacción y servicios financieros. Türk señaló además que la inteligencia artificial ya está modificando la dinámica de los conflictos armados y reduciendo barreras de protección frente al posible uso de armas de destrucción masiva.
Privacidad, desinformación y desigualdad
Türk sostuvo que los daños derivados de la inteligencia artificial ya no son una posibilidad hipotética. Entre los problemas actuales mencionó la automatización de servicios que puede profundizar la exclusión de personas en situación de vulnerabilidad, así como la expansión de herramientas de vigilancia y la utilización masiva de datos personales.
También alertó sobre campañas de desinformación impulsadas por inteligencia artificial capaces de distorsionar el debate público, debilitar la cohesión social y someter a una presión creciente a las instituciones democráticas.
La preocupación coincide con advertencias anteriores de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), que ha señalado riesgos relacionados con discriminación, sesgos, vigilancia masiva, desinformación y concentración del poder tecnológico.
ONU pide controles independientes a las empresas
El alto comisionado planteó que las empresas que desarrollan los llamados modelos de IA de frontera deben aplicar procesos sólidos de evaluación de impacto sobre los derechos humanos y someterlos a una mejora continua.
También pidió que esos estándares sean objeto de supervisión interna independiente, con el propósito de incrementar la transparencia y la rendición de cuentas.
Para los Estados que albergan a las principales empresas de inteligencia artificial, Türk planteó una responsabilidad particular: exigir que las compañías actúen de manera responsable y establecer mecanismos para hacerlas rendir cuentas cuando incumplan.
Gobiernos deberán verificar capacidades de la IA
Türk también llamó a los gobiernos a establecer mecanismos independientes y técnicamente competentes para verificar las capacidades de los sistemas de IA agéntica.
Estas revisiones, planteó, deberían contar con acceso a los modelos, documentación y entornos de prueba, además de incluir evaluaciones permanentes sobre posibles impactos en los derechos humanos.
El funcionario de la ONU sostuvo que la regulación no puede quedar exclusivamente en manos de los países donde se concentran las empresas tecnológicas ni de las propias compañías, debido al alcance global de los sistemas de inteligencia artificial.
Gobernanza internacional, la propuesta de la ONU
Ante el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial, Türk llamó a los Estados y empresas a utilizar los foros multilaterales para establecer una ruta común de gobernanza para los modelos avanzados y de frontera, sustentada en el derecho internacional de los derechos humanos.
La posición representa una continuidad con sus anteriores llamados para colocar los derechos humanos en el centro del diseño, desarrollo y utilización de la inteligencia artificial. En febrero de 2026, el alto comisionado también pidió evaluaciones de impacto en derechos humanos antes de desarrollar, desplegar y comercializar herramientas de IA.
El mensaje central de Türk es que ningún país puede controlar por sí solo una tecnología con alcance global y ninguna empresa debería determinar unilateralmente qué riesgos está obligada a asumir la humanidad. –sn–


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