La CIDH advierte sobre el debilitamiento gradual de instituciones democráticas en América y pide proteger la independencia judicial y electoral, la libertad de prensa, el espacio cívico y los derechos políticos.
Por José Víctor Rodríguez | Reportero
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtió sobre procesos de debilitamiento gradual de los elementos esenciales de la democracia representativa en América, al conmemorar el 25 aniversario de la adopción de la Carta Democrática Interamericana y llamar a los Estados de la región a renovar su compromiso con este instrumento.
La Comisión señaló que estas tendencias pueden tener efectos directos sobre el ejercicio de los derechos humanos y recordó que la democracia no se limita a la celebración periódica de elecciones, sino que requiere instituciones independientes, separación de poderes, libertad de expresión, pluralidad política, transparencia y respeto al Estado de derecho.
Carta Democrática cumple 25 años
La Carta Democrática Interamericana fue adoptada el 11 de septiembre de 2001 en Lima, Perú. El instrumento establece que los pueblos de América tienen derecho a la democracia y que sus gobiernos tienen la obligación de promoverla y defenderla.
Para la CIDH, la democracia debe entenderse como un proceso permanente que exige la participación activa de las instituciones del Estado y de la sociedad civil. Su vigencia depende de que existan condiciones para que los derechos políticos y las libertades fundamentales puedan ejercerse de manera efectiva.
Entre los elementos esenciales de la democracia representativa se encuentran el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio conforme al Estado de derecho; elecciones periódicas, libres y justas; el sufragio universal y secreto; un sistema plural de partidos y organizaciones políticas, así como la separación e independencia de los poderes públicos.
La Carta también reconoce la importancia de la transparencia, la probidad y la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública, además de la libertad de expresión y de prensa como componentes fundamentales de la vida democrática.
CIDH advierte sobre concentración del poder
La Comisión señaló que los riesgos para la institucionalidad democrática no necesariamente aparecen mediante rupturas abruptas del orden constitucional. También pueden desarrollarse de manera gradual mediante el debilitamiento de los contrapesos institucionales y la concentración del poder.
Entre las prácticas que generan preocupación se encuentran el cuestionamiento infundado de resultados electorales, los ataques y la estigmatización contra autoridades judiciales y electorales, las restricciones indebidas al espacio cívico, las limitaciones al ejercicio de derechos y las afectaciones relacionadas con actos de corrupción.
De acuerdo con la CIDH, estas situaciones pueden comprometer derechos protegidos por la Convención Americana sobre Derechos Humanos, entre ellos los derechos políticos, la libertad de pensamiento y expresión, los derechos de reunión y asociación, así como las garantías judiciales y la protección judicial.
Pide proteger a jueces, fiscales y autoridades electorales
La Comisión recordó que los Estados no solamente deben abstenerse de imponer restricciones indebidas a los derechos humanos, sino que también tienen la obligación de adoptar medidas para garantizar su ejercicio efectivo.
En ese sentido, pidió proteger la independencia e imparcialidad de las autoridades judiciales y electorales frente a posibles injerencias de otros poderes y garantizar la estabilidad en el cargo de autoridades judiciales, fiscales y electorales.
La CIDH también llamó a los gobiernos de la región a generar condiciones seguras para el ejercicio del periodismo y la defensa de los derechos humanos, evitar restricciones indebidas al espacio cívico y la participación política, investigar y sancionar actos de corrupción y fortalecer los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.
La Carta Democrática Interamericana establece, además, que cualquier persona que considere vulnerados sus derechos humanos puede acudir al Sistema Interamericano conforme a los procedimientos establecidos.
Democracia requiere instituciones independientes
A 25 años de la adopción de la Carta, la CIDH sostuvo que el objetivo de garantizar que las personas puedan vivir en sociedades democráticas con pleno ejercicio de sus derechos debe continuar orientando las acciones de los Estados.
Para la Comisión, ese propósito requiere instituciones con capacidad, independencia y firmeza suficientes para ejercer sus atribuciones y funcionar como contrapeso frente a eventuales abusos del poder público.
La Organización de los Estados Americanos (OEA) considera que la Carta Democrática Interamericana constituye un compromiso colectivo para mantener y fortalecer la democracia en el continente y establece mecanismos regionales para enfrentar amenazas contra la institucionalidad democrática. –sn–


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