Pablito concluye tratamiento contra leucemia y entra en vigilancia médica: ISSSTE

Pablito concluyó su tratamiento contra la leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo en el HRAE del ISSSTE en Tlajomulco, Jalisco, e inició una etapa de vigilancia médica.

Por Gabriela Díaz | Reportera                                           

Pablito, paciente pediátrico diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo, concluyó su tratamiento en el Hospital Regional de Alta Especialidad (HRAE) “Tlajomulco de Zúñiga” del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), en Jalisco, y comenzó una nueva etapa de vigilancia médica.

El menor cerró la fase intensiva de atención con el tradicional toque de campana, acompañado por su familia y por el personal de salud que participó en su tratamiento. El acto simbolizó el término de una etapa terapéutica y el inicio del seguimiento médico.

La leucemia linfoblástica aguda de alto riesgo requiere atención especializada y continua, con tratamientos prolongados y vigilancia de la evolución de la enfermedad. En el caso de Pablito, su recuperación continuará bajo supervisión médica para identificar oportunamente posibles complicaciones y acompañar su reincorporación a sus actividades escolares, familiares y sociales.

Vigilancia después del tratamiento

La atención del menor estuvo a cargo de un equipo multidisciplinario del HRAE, encabezado en el área pediátrica por Luis Javier Robles Arellano, coordinador médico pediátrico, junto con la hematóloga pediatra María Sthefany Zazueta Martínez.

En el tratamiento también participaron la nefróloga pediatra Rosa Esther Castañeda, el infectólogo pediatra Sadid Estrada Chacón y especialistas en terapia intensiva, además de profesionales de enfermería, laboratorio, farmacia, nutrición y psicología.

La vigilancia médica posterior al tratamiento permitirá evaluar la evolución de Pablito, detectar de manera oportuna posibles recaídas o complicaciones tardías y acompañar el proceso de recuperación física del menor.

Para la hematóloga pediatra María Sthefany Zazueta Martínez, el momento representa la conclusión de una etapa prolongada de atención y, al mismo tiempo, la responsabilidad de continuar acompañando al paciente y a su familia durante el seguimiento.

“Desde mi perspectiva como hematóloga pediatra, representa una enorme satisfacción y, al mismo tiempo, un recordatorio de la responsabilidad que implica acompañar a un niño y a su familia durante un proceso tan largo y desafiante”, señaló la especialista.

Un proceso que continúa

El toque de campana no representa el fin de la atención médica, sino el comienzo de una nueva fase en la que el seguimiento adquiere especial relevancia para conocer la evolución del paciente.

“Ver a Pablito tocar la campana representa mucho más que el final de un tratamiento: representa esfuerzo, perseverancia, esperanza y el trabajo de todo un equipo”, afirmó Zazueta Martínez.

El acompañamiento continuará mientras Pablito avanza en su recuperación y retoma progresivamente sus actividades cotidianas. La vigilancia médica permitirá al equipo especializado mantener seguimiento sobre su condición y atender de manera oportuna cualquier eventualidad. –sn–

Sociedad Noticias

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