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Fibrilación auricular: el riesgo silencioso que afecta al corazón

La fibrilación auricular puede no presentar síntomas y elevar el riesgo de coágulos, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardiaca. Conoce sus señales, factores de riesgo y tratamientos disponibles.

Por Deyanira Vázquez | Reportera                                        

La fibrilación auricular (AFib) es una alteración del ritmo cardiaco que puede avanzar sin síntomas evidentes, pero que aumenta el riesgo de coágulos sanguíneos, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardiaca. Su presencia es cada vez más frecuente en Estados Unidos.

Proyecciones de la American Heart Association (AHA) estiman que más de 12 millones de personas en Estados Unidos podrían vivir con esta arritmia para 2030, frente a unos 5.2 millones estimados en 2010. La tendencia ha incrementado la atención sobre la detección y tratamiento oportunos.

La AFib ocurre cuando las señales eléctricas de las aurículas, las dos cavidades superiores del corazón, se vuelven desorganizadas. En lugar de contraerse de manera coordinada, estas cámaras presentan una actividad rápida e irregular que altera el ritmo cardiaco.

Una arritmia que puede pasar inadvertida

No todas las personas con fibrilación auricular perciben que su corazón está fuera de ritmo. Algunas presentan palpitaciones, falta de aire, cansancio, mareos, debilidad o dolor en el pecho, mientras otras pueden no experimentar síntomas.

La American Heart Association señala que la AFib es el tipo más común de arritmia y que puede favorecer la formación de coágulos dentro del corazón. Si uno de esos coágulos llega al cerebro, puede provocar un accidente cerebrovascular.

La frecuencia cardiaca durante un episodio puede ser considerablemente más rápida que el ritmo normal en reposo. La AFib también puede presentarse de manera intermitente y desaparecer por periodos, aunque en algunos pacientes puede convertirse en una condición persistente.

¿Qué provoca la fibrilación auricular?

La AFib puede estar relacionada con distintos problemas cardiovasculares y otras condiciones. Entre los factores asociados se encuentran la presión arterial alta, enfermedades de las válvulas cardiacas, enfermedad de las arterias coronarias, enfermedades pulmonares y alteraciones de la tiroides.

También pueden influir antecedentes de ataques cardiacos, apnea del sueño, determinados defectos cardiacos congénitos y otros padecimientos. La edad es otro factor relevante, ya que el riesgo de desarrollar fibrilación auricular aumenta con el paso de los años.

El diagnóstico requiere una valoración médica. Dependiendo del caso, los especialistas pueden recurrir a un electrocardiograma, monitoreo prolongado del ritmo cardiaco, estudios de imagen y otras pruebas para determinar el tipo y duración de la arritmia.

El tiempo con AFib influye en el tratamiento

El cirujano cardiovascular Randall Wolf, de Houston Methodist, sostiene que no todos los casos de fibrilación auricular tienen las mismas características. La duración de la enfermedad, el tamaño de la aurícula izquierda y el tiempo que el corazón permanece continuamente fuera de ritmo son factores relevantes para definir el tratamiento.

La AFib puede clasificarse de acuerdo con la duración de los episodios. Algunas personas presentan episodios que terminan por sí mismos, mientras otras desarrollan formas persistentes que requieren intervención médica para recuperar o mantener un ritmo cardiaco normal.

Entre las opciones disponibles se encuentran medicamentos para controlar la frecuencia o el ritmo cardiaco, así como fármacos anticoagulantes cuando están indicados para reducir el riesgo de formación de coágulos.

Ablación y procedimiento de Wolf

Otra alternativa es la ablación con catéter, un procedimiento mínimamente invasivo que busca modificar el tejido cardiaco responsable de las señales eléctricas anormales. Su utilización depende de las características de cada paciente y de la respuesta a otros tratamientos.

Wolf desarrolló además el procedimiento que lleva su nombre, actualmente denominado Wolf Procedure, una intervención quirúrgica mínimamente invasiva que actúa sobre los nervios autónomos situados alrededor del corazón y contempla el cierre de la orejuela auricular izquierda.

De acuerdo con Houston Methodist, el procedimiento de Wolf puede ser considerado especialmente en determinados pacientes con fibrilación auricular persistente o de larga duración, aunque la elección del tratamiento depende de la evaluación individual y de la historia clínica.

La institución señala que la intervención ha sido estudiada durante años y que sus resultados varían según el tipo de AFib, la duración de la enfermedad, las características del corazón y otros factores. Por ello, no existe un procedimiento único que sea adecuado para todas las personas. –sn–

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