La presión inmobiliaria preocupa a habitantes de Roma, Condesa, Juárez, Doctores y Buenos Aires. Un representante vecinal pide medidas contra el encarecimiento de la vivienda y el desplazamiento residencial en Cdmx.
Por Fausto Hernández | Reportero
El encarecimiento de las rentas y la presión inmobiliaria amenazan la permanencia de habitantes en colonias tradicionales de la alcaldía Cuauhtémoc, como Roma Norte, Roma Sur, Condesa, Hipódromo y Juárez, advirtió Saúl Castañón, representante vecinal, quien pidió medidas para frenar el desplazamiento residencial en la Ciudad de México.
La preocupación también alcanza a Doctores y Buenos Aires, barrios populares donde, según el representante, el incremento de los precios en las zonas aledañas está extendiendo la presión sobre el mercado de vivienda. El fenómeno puede afectar no solo a quienes rentan, sino también a los comercios tradicionales y las redes comunitarias que dan identidad a estas colonias.
Castañón sostuvo que la respuesta institucional no ha producido resultados suficientes y señaló una falta de coordinación entre la alcaldía Cuauhtémoc y el gobierno capitalino. Sin embargo, las cifras de desplazamiento y el estado operativo del plan contra la gentrificación que mencionó requieren contrastarse con registros oficiales actualizados.
Plan contra la gentrificación, bajo cuestionamiento vecinal
En julio de 2025, autoridades capitalinas anunciaron un Plan Maestro contra la gentrificación para zonas de tensión inmobiliaria de las alcaldías Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo. La estrategia planteó medidas relacionadas con vivienda asequible, arrendamiento público, protección del arraigo comunitario y estímulos para comercios locales.
El polígono inicial incluyó colonias como Roma Norte, Roma Sur, Juárez, Condesa, Hipódromo, Doctores y Buenos Aires, además de zonas de Miguel Hidalgo. La delimitación buscaba atender áreas con presión sobre el precio del suelo, escasez de vivienda accesible y presencia de alojamientos de corta estancia.
Castañón afirmó que el plan enfrenta estancamiento operativo e institucional. También cuestionó la capacidad de las autoridades para coordinar las decisiones sobre construcción, cambios de uso de suelo y protección de los residentes. La afirmación sobre una paralización general del programa, no obstante, debe distinguirse de los objetivos anunciados oficialmente y verificarse con información actualizada de las dependencias responsables.
Doctores y Buenos Aires resienten la presión inmobiliaria
El representante vecinal advirtió que el encarecimiento de la vivienda en Roma y Condesa se extiende hacia colonias cercanas, entre ellas Doctores y Buenos Aires. Este proceso, conocido como efecto de derrame inmobiliario, puede elevar los costos de alquiler y dificultar que hogares con ingresos limitados permanezcan en sus barrios.
En su diagnóstico, Castañón señaló que los aumentos de renta y la transformación de inmuebles para actividades comerciales o servicios dirigidos a consumidores de mayor poder adquisitivo pueden modificar la composición social de las colonias. También pidió medidas para proteger mercados, pequeños negocios y establecimientos tradicionales frente al avance de franquicias y comercios de mayor capacidad económica.
El representante consideró necesario reforzar la protección de los inquilinos, ampliar las opciones de vivienda asequible y estudiar mecanismos de regulación de alquileres, además de esquemas de vivienda colectiva utilizados en otras ciudades.
Las cifras de desplazamiento requieren un registro verificable
Castañón sostuvo que no existe un censo oficial que mida de manera exclusiva y definitiva el desplazamiento causado por la gentrificación. En ese contexto, atribuyó a estudios académicos y organizaciones sociales estimaciones de más de 400 mil familias expulsadas de zonas céntricas de la capital durante la última década.
También mencionó estimaciones de colectivos vecinales sobre la salida de aproximadamente 4 mil personas de la colonia Juárez en 15 años, así como más de 8 mil habitantes desplazados de Roma Norte y Roma Sur desde el sismo de 2017.
Estas cifras deben interpretarse con cautela: no se acompañaron de las referencias metodológicas necesarias para determinar el periodo exacto, la población estudiada y la relación directa entre cada salida residencial y la gentrificación. Además, las estimaciones de personas y familias no son equivalentes y no deben sumarse sin revisar sus fuentes para evitar duplicaciones.
La discusión sobre el fenómeno sí cuenta con antecedentes académicos. La Universidad Autónoma Metropolitana ha documentado cómo el aumento del valor del suelo y de los costos de vivienda puede desplazar a residentes de menores ingresos y transformar la vida comunitaria. Ese contexto permite dimensionar el problema, aunque no confirma por sí mismo las cifras específicas atribuidas a cada colonia. –sn–


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