Juan Villoro recibió el Premio Internacional Carlos Fuentes 2026 en Bellas Artes. Durante la ceremonia, defendió la inversión en ciencia, cultura, educación y salud, y recordó la influencia literaria y política de Carlos Fuentes.
Por Adriana López | Reportera
El escritor y periodista Juan Villoro recibió el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español 2026 y aprovechó la ceremonia para reclamar mayores presupuestos para la ciencia, la cultura, la educación y la salud, sectores que consideró fundamentales para una política de izquierda.
El galardón le fue entregado el miércoles 14 de octubre en el Palacio de Bellas Artes, en una ceremonia con la participación de Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura del gobierno federal; Silvia Lemus, periodista y viuda de Carlos Fuentes, y Myriam Moscona, representante del jurado.
Al recibir el reconocimiento, Villoro evocó su relación con Fuentes, la influencia de su obra y las conversaciones que mantuvieron sobre la historia política del país, los movimientos revolucionarios, el zapatismo y las condiciones de los sectores marginados. También defendió la necesidad de transformar la realidad mediante políticas públicas que fortalezcan los derechos sociales.
Villoro reclama mayor inversión en ciencia, cultura, educación y salud
En su discurso de recepción, el autor sostuvo que las limitaciones de la realidad no deben convertirse en una justificación para abandonar la posibilidad de cambiarla.
“Necesitamos más presupuestos para la ciencia, la cultura, la educación y la salud, pilares esenciales de una política de izquierda. Toda realidad impone limitaciones, pero no podemos renunciar a la idea de transformarla”, expresó.
El planteamiento situó la entrega del premio más allá del reconocimiento a su trayectoria literaria y colocó en el centro de su intervención el papel de la inversión pública en áreas esenciales para el desarrollo social.
Villoro también defendió la crítica como parte de la vida democrática. En su intervención, planteó que los gobiernos con una orientación progresista deben ofrecer condiciones para recibir cuestionamientos, pues el debate público contribuye a identificar errores y corregir decisiones.
Carlos Fuentes y el diálogo con la historia de México
El escritor recordó los encuentros que sostuvo con Fuentes y la manera en que sus obras establecieron un diálogo con la capital del país, sus contradicciones y su evolución histórica.
Entre los asuntos que compartieron mencionó los movimientos revolucionarios, el universo indígena y, en particular, el movimiento zapatista. También evocó las conversaciones sobre el autoritarismo del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y la situación de quienes permanecieron al margen de las decisiones políticas y económicas.
Villoro recordó que conoció la noticia de la muerte de Fuentes, ocurrida el 15 de mayo de 2012, cuando se encontraba junto a un cenote en Yucatán. En ese momento evocó una frase de su maestro Manuel Pedroso: “Es mucho lo que le debo, es más lo que queda por pagarle”.
Al referirse a aquella experiencia, expresó: “La tierra sabe impartir lecciones. En esa gruta del origen supe que me encontraba en un mundo sin la presencia física de Carlos Fuentes, pero marcado por su aura”.
El homenaje también incluyó un reconocimiento a Silvia Lemus por preservar la memoria del escritor y al Seminario de Cultura Mexicana, institución que postuló a Villoro para obtener el premio. El autor agradeció al jurado por la decisión de concederle el reconocimiento.
La UNAM reconoce su aportación a la literatura y la formación de lectores
Durante la ceremonia, el rector Leonardo Lomelí Vanegas afirmó que Villoro ha transitado por distintos géneros literarios para explorar el peso del pasado, las transformaciones de su tiempo y las posibilidades del futuro.
El rector señaló que el premio reconoce tanto la amplitud de su obra como su contribución a la formación de lectores y a la difusión de la literatura entre personas de distintas edades y procedencias.
También resaltó su producción dirigida a niñas, niños y adolescentes, en particular El libro salvaje, obra que ha acercado a numerosos lectores al universo de la ficción.
Lomelí sostuvo que la lectura adquiere especial relevancia en un contexto de desinformación y consumo inmediato de contenidos, porque permite contrastar ideas, examinar distintas perspectivas y desarrollar autonomía intelectual.
A su juicio, estas capacidades favorecen el diálogo y la convivencia democrática, al ofrecer herramientas para comprender una realidad que admite interpretaciones diversas.
Cultura reivindica la esperanza como motor de transformación
La secretaria de Cultura del gobierno federal, Claudia Curiel de Icaza, señaló que la esperanza atraviesa la escritura de Villoro y se relaciona con la posibilidad de transformar un mundo imperfecto.
La funcionaria vinculó el reconocimiento con la obra de Carlos Fuentes, al considerar que ambos autores hicieron de México un territorio central de sus creaciones y exploraron sus contradicciones, desafíos, memorias y posibilidades.
Curiel también aludió a la importancia de la capital del país en la literatura de ambos escritores, donde aparece como un espacio de afectos, conflictos y cambios sociales.
Por su parte, Myriam Moscona explicó que el jurado encontró en Villoro una afinidad con Fuentes por su búsqueda de una visión amplia del país y por su capacidad para trabajar distintos géneros, entre ellos la crónica, el ensayo, el cuento, el teatro, el guion y la novela. –sn–


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