Ballet Folklórico de Amalia Hernández convierte el Cervantino en una fiesta de música y danza mexicana

El Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández llevó danzas de Guerrero, Veracruz, Oaxaca y Jalisco a la Alhóndiga de Granaditas, acompañado por mariachis y la Banda Filarmónica Municipal de San Pedro y San Pablo Ayutla Mixe.

Por Adriana López | Reportera                                      

La música de mariachi, los sones jarochos y los ritmos de Oaxaca se unieron a la danza tradicional mexicana en la 54 edición del Festival Internacional Cervantino, durante la presentación del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández en la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato, el martes 13 de octubre.

El espectáculo recorrió distintas regiones del país mediante coreografías, vestuarios tradicionales y música en vivo, con la participación de la Banda Filarmónica Municipal de San Pedro y San Pablo Ayutla Mixe, integrada por niños y adolescentes, además de músicos jarochos y mariachis.

La propuesta combinó expresiones culturales de Guerrero, Veracruz, Oaxaca, Jalisco y otras regiones mexicanas en una puesta en escena que reunió zapateado, acrobacias, instrumentos tradicionales y bailes populares. La respuesta de los asistentes convirtió la explanada en un espacio de participación colectiva, especialmente durante los números musicales que invitaron al público a cantar.

El Cervantino reúne las tradiciones musicales de México

La presentación mantuvo una estructura que alternó escenas históricas, representaciones de comunidades originarias y bailes asociados con las fiestas populares. Bajo la dirección artística de Viviana Basanta Hernández, la compañía incorporó distintos lenguajes musicales para mostrar la diversidad de las tradiciones mexicanas.

“Cuando era bailarina era uno de los escenarios donde más me gustaba bailar, porque está lleno de vida, energía. Hay un intercambio con el público único”, declaró Basanta a medios de comunicación.

La directora artística también subrayó el compromiso que implica preservar el repertorio de la compañía y transmitirlo a nuevas generaciones.

“Es un legado que te da responsabilidad, pero al mismo tiempo te enriquece tanto el espíritu que te dan ganas de seguir haciendo”, afirmó.

Del mundo maya a la Revolución Mexicana

El programa incluyó Los mayas, una pieza inspirada en referencias de la tradición mesoamericana, entre ellas el Popol Vuh y el Chilam Balam. La propuesta musical recurrió a instrumentos como flautas de carrizo y tambores de agua, en una reinterpretación que también incorporó composiciones de Silvestre Revueltas.

Los cuadros Por los caminos del sur y Guerrero, Guerrero trasladaron al escenario elementos culturales del sur del país, mientras que Las adelitas y Revolución evocaron la participación de las mujeres en el movimiento armado mediante vestuarios, rifles de utilería y bailes sociales.

La puesta en escena combinó referencias históricas con recursos coreográficos y visuales para representar distintas etapas de la historia nacional, sin abandonar el carácter festivo que atraviesa buena parte del repertorio folklórico.

Otro de los momentos de la noche llegó con La charreada, en la que un charro mostró su destreza con la reata. Después, una bailarina vestida de blanco se incorporó a Jarabe de amor ranchero, donde los movimientos de la cuerda y el zapateado acompañaron una coreografía de corte romántico.

Veracruz lleva el son jarocho a la Alhóndiga de Granaditas

Los ritmos de Veracruz marcaron uno de los segmentos centrales con Homenaje al estado de Veracruz. El número incorporó arpa, tarimas para el zapateado, faldas de encaje y abanicos, elementos característicos de las expresiones tradicionales de la región.

Las piezas La jarocha y El negrito dieron paso a la aparición de mojigangas, figuras gigantes de cartón que recorrieron el espacio entre los asistentes y reforzaron el ambiente festivo.

La combinación de música en vivo y danza permitió mostrar el vínculo entre el son jarocho y las celebraciones comunitarias, en las que el ritmo, el movimiento y la participación colectiva forman parte de una misma tradición.

Oaxaca aporta la fuerza de su música de viento

La presencia de Oaxaca tuvo un papel central en la presentación con la participación de la Banda Filarmónica Municipal de San Pedro y San Pablo Ayutla Mixe, cuyos integrantes acompañaron las danzas dedicadas a las tradiciones de la entidad.

La música de viento dio paso a una calenda y a la aparición de las canasteras, mujeres que portan sobre la cabeza canastas de mimbre decoradas con flores y velas, asociadas con celebraciones populares oaxaqueñas.

Uno de los momentos de mayor participación ocurrió cuando comenzó Dios nunca muere, composición emblemática de la música de Oaxaca. Parte del público se sumó al canto mientras las bailarinas recorrían el escenario con sus canastas.

El repertorio también incluyó Pinotepa, El jarabe mixteco y La danza de la pluma, piezas que representan distintas tradiciones musicales y dancísticas de la entidad.

Antes del espectáculo, Armando Reyes, director de la filarmónica, expresó su satisfacción por compartir las tradiciones de su comunidad ante un público internacional.

“Oaxaca está llena de mucha cultura, se siente siempre la emoción de compartir el escenario con el Ballet, se siente mucho orgullo de compartir la música de nosotros frente a un público internacional”, señaló.

La participación de la agrupación juvenil mostró la presencia de nuevas generaciones en la transmisión de la música tradicional y su incorporación a escenarios de alcance nacional e internacional. –sn–

Sociedad Noticias

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