Guadalupe Orona

Opinión | Guadalupe Orona | Baches y… más baches

Hidalgo enfrenta un grave deterioro de calles, avenidas y carreteras, mientras cifras presupuestales y recursos recuperados abren el debate sobre la inversión pública.

Por Guadalupe Orona Urías*                                             

El grave problema de los baches en casi todas las vialidades, no es, ciertamente  un  problema sólo de Hidalgo y de su capital, Pachuca; en todo el país es un severo problema  que guardan todas las vialidades, sean estas del orden federal, estatal o municipal: carreteras destrozadas, caminos intransitables, pavimento deteriorado, vialidades parchadas y trayectos cada vez más lentos y costosos e incluso autopistas, que tienen un alto costo de peaje, en muy mal estado y, obviamente, las consecuencias de tal lamentable estado de deterioro son muchas. Para las comunidades rurales, subdesarrollo, atraso y aislamiento; además, como para el resto de la entidad y del país,  inseguridad vial (más accidentes viales y pérdida de vidas humanas), deterioro de los vehículos, aumento del gasto de combustible y de la contaminación, pérdida de horas-hombre en los traslados, etc.

De acuerdo con el INEGI, en una escala de 0 a 10, en el rubro de calles y avenidas, México tiene una calificación de 5.1, evaluación reprobatoria de por sí, pero Hidalgo quedó en último lugar con 3.8 puntos, por debajo de entidades como Oaxaca, Chiapas, Puebla y Veracruz que concentran mayores niveles de pobreza. “La evaluación del Inegi no mide únicamente el estado físico del asfalto, sino que también refleja desgaste urbano acumulado y la percepción de abandono en uno de los servicios públicos más visibles para la población”.

Seguramente muchos pachuqueños recordamos que una de las banderas de campaña de los últimos presidentes municipales de la bella airosa ha sido, precisamente, acabar con los baches, promesa que no solamente no se ha cumplido y, aunque le inviertan algunos recursos, realmente, en muchos casos, es prácticamente dinero tirado en las corrientes de agua, pues ningún bacheo soporta los embates del Dios Tláloc. Realmente, en la mayoría de las calles y avenidas de la entidad y en muchos caminos rurales, se requiere una inversión fuerte en concreto hidráulico.

Y quizás ahora sea más posible cuanto que, de acuerdo con la secretaria de Hacienda del estado, en su reciente comparecencia ante el Congreso de Hidalgo, informó que: “Los ingresos propios de Hidalgo crecieron 96 por ciento en cuatro años, al pasar de 4 mil 916 millones de pesos en 2021 a más de 9 mil 636 millones al cierre de 2025, sin aumentar tasas de los impuestos ya vigentes. A su vez, destacó un crecimiento presupuestal del 37% en los últimos cuatro años…” Así que no habría razón justificada ni para no mejorar considerablemente las vialidades en nuestra entidad, ni para negar la realización de importantes obras a los hidalguenses.

Pero aún hay más: de acuerdo con el contralor del estado, Álvaro Bardales, pese a que el INEGI coloca a nuestra entidad en primer lugar en corrupción a nivel nacional, como lo informaron varios medios de comunicación: “Hidalgo encabeza el primer lugar en corrupción a nivel nacional que suma un daño patrimonial de 2 mil 400 millones de pesos…”, señala que, “los procesos jurídicos han permitido la recuperación de 500 millones de pesos en recursos…” Así que más recursos, más obras y, también, debiera ser, menos baches. Un comentario adicional: considero que realmente no contribuye a disminuir la corrupción oficial la nueva reforma aprobada en el Congreso del Estado que permite a los alcaldes firmar acuerdos y obras sin aval del cabildo, es una carta blanca.

Y otra forma de allegarse recursos para la obra social es asegurarse que los grandes ricos paguen la parte que les toca. Porque al parecer, aún no se acaba con la política de que “en este gobierno a los ricos les ha ido muy bien”. De acuerdo con la Secretaría de Hacienda “grandes empresas y personas ricas concentran 34 de cada 100 pesos de los adeudos fiscales registrados ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP)”. Señala que “…al cierre del primer semestre del año, el adeudo de impuestos a nivel general ascendió a tres billones 206 mil 794 millones de pesos (mdp). Del total, alrededor del 34 por ciento correspondió a dicho sector, definido como entidades o personas con ingresos anuales superiores a los mil 125 mdp” (Buzos de la Noticia, 16 de octubre de 2026). Si el gobierno cobrara e hiciera todo lo necesario para que los grandes contribuyentes, empresas o personas ricas, con altos ingresos, pagaran sus adeudos a la Secretaría de Hacienda, habría muchos más recursos para Hidalgo y otros estados, para atender todos los problemas de infraestructura carretera o para la adquisición de medicamentos e insumos en los hospitales públicos.

Pero si queremos que las cosas cambien, mejoren nuestras vialidades y nuestras condiciones de vida, todos los hidalguenses tenemos que ponernos en acción y exigir que nuestros impuestos se conviertan en acciones y en obras de calidad. Formemos una gran fuerza social para lograrlo.

Columna anterior: Los discursos oficiales no curan

*Dirigente del Movimiento Antorchista en Hidalgo

Guadalupe Orona
Guadalupe Orona | @SociedadNoticias_

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