Comercio electrónico impulsa la electrificación de la última milla en México

El crecimiento del comercio electrónico en México aumenta los retos de la logística urbana. La electrificación de vehículos de reparto plantea alternativas para reducir emisiones y mejorar la eficiencia de las entregas, según las necesidades de cada operación.

Por Deyanira Vázquez | Reportera                                        

El crecimiento del comercio electrónico en México aumenta la presión sobre la logística urbana y abre nuevas oportunidades para electrificar los vehículos de reparto. La última milla concentra el reto de entregar más pedidos sin incrementar en la misma proporción los costos operativos y el impacto ambiental.

Las ventas minoristas por internet alcanzaron 941 mil millones de pesos en 2025, con 77.2 millones de compradores digitales, de acuerdo con el Estudio de Venta Online 2026 de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO). El canal digital representó 17.7 por ciento de las ventas minoristas del país.

Ante este crecimiento, la distribución de mercancías se convierte en un desafío para las empresas y las ciudades, que deben gestionar recorridos, tiempos de entrega, tráfico, ruido y emisiones asociadas al transporte. La electrificación de las unidades es una alternativa cuya viabilidad depende de las características de cada operación.

Anel Hernández, directora de Marca de BYD Trucks México, señaló que el aumento de las entregas requiere ampliar la capacidad logística sin que los efectos de la operación crezcan en la misma proporción.

La ruta define la electrificación

La distribución urbana suele concentrarse en zonas específicas, con múltiples paradas y recorridos que pueden repetirse diariamente. En algunas operaciones, los vehículos regresan al mismo centro de distribución al concluir su jornada, lo que facilita conocer sus necesidades de funcionamiento.

Esta regularidad permite analizar variables como el kilometraje diario, los horarios, la carga transportada y los periodos de inactividad. Con esa información, las empresas pueden evaluar qué unidades son candidatas para incorporar tecnología eléctrica sin comprometer la continuidad de las entregas.

La decisión no depende únicamente de la autonomía anunciada por el fabricante. También requiere calcular la distancia recorrida, el peso de las mercancías, los tiempos de carga y descarga, la disponibilidad de puntos de recarga y las condiciones de operación de cada vehículo.

Costos e infraestructura, factores clave

La incorporación de vehículos eléctricos exige evaluar el costo total de operación. Además del precio de adquisición, las empresas necesitan considerar el consumo de energía, el mantenimiento, la infraestructura de recarga y la disponibilidad de las unidades durante la jornada laboral.

Los patrones de recorrido pueden ayudar a determinar si es posible recargar los vehículos durante los periodos en que permanecen fuera de circulación. Sin embargo, la conveniencia de esta alternativa depende de las necesidades de cada empresa, de sus instalaciones y de la capacidad de la red eléctrica disponible.

La planeación también debe contemplar la capacidad de carga y las características de las mercancías. Una unidad adecuada para entregas de paquetes ligeros puede no responder a las necesidades de operaciones con productos voluminosos o cargas de mayor peso. –sn–

Sociedad Noticias

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